EL-SUR

Martes 27 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

IPCC, Sexto Informe: Mitigación del cambio climático

Octavio Klimek Alcaraz

Abril 09, 2022

El pasado lunes 4 de abril, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) hizo público el tercer reporte y último capítulo de su Sexto Informe de Evaluación dedicado a la mitigación del cambio climático. Posteriormente seguirá un informe de síntesis en septiembre, que va a resumir los tres reportes realizados.
El primer reporte, de agosto de 2021, trató sobre la base científica del calentamiento global, y dejó en claro una vez más que el cambio climático está de manera clara documentado e indudablemente provocado por el hombre (ver artículo en El Sur, 14 de agosto de 2021). El segundo reporte trata sobre el impacto, adaptación y vulnerabilidad ante el cambio climático. Este fue presentado a fines de febrero de este año, y en él se realiza la advertencia urgente de que las consecuencias de la crisis climática ya son devastadoras, e incluso con 1.5 grados centígrados de calentamiento global, serán mucho más dramáticas de lo que se suponía hace unos años (ver artículo en El Sur, 5 de marzo de 2022). Y ahora viene el mensaje del tercer reporte, posiblemente el más importante.
Este tercer reporte se titula, Cambio climático 2022: Mitigación del cambio climático y se centra en la mitigación del cambio climático, la evaluación de métodos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y la eliminación de gases de efecto invernadero de la atmósfera. En la preparación de este segundo reporte han participado 278 expertos de 65 países, se citan más de 18 mil trabajos científicos consultados por los expertos (https://www.ipcc.ch/report/ar6/wg3/).
El reporte trata de cómo se puede limitar el cambio climático o, mejor dicho, qué opciones tienen los países del mundo para evitar el calentamiento global con consecuencias desastrosas.
El documento completo del reporte de los expertos del IPCC tiene casi tres mil páginas. Por eso, se hace un reporte más reducido, el denominado Resumen para los responsables de la formulación de políticas, que consta de 64 páginas en inglés. Dicho Resumen fue producto de una reunión semi presencial iniciada el 21 de marzo entre los expertos y representantes de países. Así, que este informe crucial fue discutido línea por línea, y es evidente al revisar la información de la reunión, que para concluirlo y aprobarlo los países vieron por sus propios intereses.
No obstante, se logró pese a dichos intereses, que los expertos del IPCC ante el peso de la evidencia científica exijan en dicho reporte a través del citado Resumen, que se mejoren urgentemente los objetivos y las medidas climáticas en unos cuantos años. El mensaje es claro: “El momento de actuar es ahora”.
Para que la temperatura media global no aumente más de 1.5 grados centígrados, y mucho menos 2 grados centígrados, en comparación con los niveles preindustriales, las emisiones globales de CO2-eq (dióxido de carbono equivalente) tendrían que alcanzar su punto máximo entre 2020 y 2025, es decir, disminuir en tres años como máximo. Para 1.5 grados centígrados, la cantidad de gases de efecto invernadero tendría que caer un 43 por ciento en 2030 en comparación con 2019. Y a principios de la década de 2050 a más tardar, el mundo tendría que operar de una manera completamente neutral en CO2. De no lograrse dicha reducción de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), se prevé un escenario en el año 2100 de por lo menos un incremento de temperatura media global de 3.2 grados centígrados.
Otro mensaje clave es que las emisiones antropogénicas netas de GEI han aumentado desde 2010 en todos los principales sectores a nivel mundial, con una proporción cada vez mayor de emisiones de las zonas urbanas.
Como se documentó en el segundo reporte sobre vulnerabilidad, las consecuencias del cambio climático afectan principalmente a los pobres, pero siguen siendo especialmente los ricos los responsables de las emisiones y, por lo tanto, del calentamiento global, dado que no existe la justicia climática.
Entonces, de manera independiente de si eres rico o pobre, emites poco o muchos GEI: la humanidad debe reducir sus emisiones para que el calentamiento global no sumerja al planeta por completo en el caos debido a las fuerzas impredecibles de la naturaleza, las condiciones climáticas extremas y la disminución de especies.
Al respecto, existen otros datos relevantes en la sección B del sumario para tomadores de decisiones del reporte: en 2019, alrededor del 35 por ciento de la población mundial vive en países que emiten más de 9 tCO2-eq por cápita. El 48 por ciento vive en países que emiten en promedio más de 6t CO2-eq per cápita. Otro 41 por ciento vive en países que emiten menos de 3 tCO2-eq per cápita. Una parte sustancial de la población de estos países con bajas emisiones carece de acceso a servicios energéticos modernos.
A nivel mundial, el 10 por ciento de los hogares con las emisiones per cápita más altas contribuye entre el 34 por ciento y el 45 por ciento de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero de los hogares basadas en el consumo global, mientras que el 40 por ciento con las emisiones per cápita media contribuye entre el 40 por ciento y el 53 por ciento, y el 50 por ciento inferior contribuye entre el 13 por ciento y el 15 por ciento.
Es decir, según el informe, el 10 por ciento de los hogares más ricos de todo el mundo es responsable de entre una tercera parte a casi la mitad de todas las emisiones de gas de efecto invernadero. El 50 por ciento de los hogares más pobres participa con aproximadamente sólo con el 15 por ciento de las emisiones.
El reporte es claro: con las medidas actuales de protección del clima, la mayoría de los países no alcanzarán sus propios objetivos y el mundo probablemente se dirigiría hacia los 3.2 grados en el año 2100. Los negocios como de costumbre –business as usual– definitivamente no son una opción.
Este es probablemente también el mensaje central del IPCC, que hace que la protección del clima sea tan incómoda para los estados, las empresas y todas las personas. Para limitar el calentamiento global incluso a un máximo de dos grados, dando por hecho que se rebasará el techo de los 1.5 grados centígrados, se necesitan medidas de gran alcance que cambiarán nuestra vida cotidiana en todos los ámbitos. Sin embargo, los flujos financieros son entre tres y seis veces inferiores a los niveles necesarios en 2030 para limitar el calentamiento a menos de esos 2 grados. Esto, pese a que existe suficiente capital y liquidez a nivel global para subsanar el déficit de inversión. Los expertos del IPCC consideran que es posible reducir las emisiones a la mitad para 2030, lo que costaría solo 100 dólares estadunidenses por tonelada de CO2.
No obstante, esto depende de una clara señal de los gobiernos y la comunidad internacional que incluya una mayor armonización de las políticas y las finanzas del sector público y privado.
Por ejemplo, en el reporte se recomienda que el consumo global del carbón tiene que haberse reducido un 95 por ciento a mediados de siglo con respecto a 2019, el de petróleo un 60 por ciento y el de gas un 45 por ciento para alcanzar la meta de que la temperatura media global no suba más de 1.5 grados centígrados. Se admite que la transición a las energías limpias supondría pérdidas multimillonarias por el abandono de las infraestructuras actuales y por dejar en el subsuelo recursos sin explotar. Alrededor del 30 por ciento del petróleo, el 50 por ciento del gas y el 80 por ciento de las reservas de carbón deberían de dejarse sin extraer. Según el IPCC, se asume que las medidas tempranas y estrictas de protección climática son comparativamente costosas, pero valen la pena a largo plazo y se puede lograr un éxito más rápido.
Se estima que un 87 por ciento de la reducción de emisiones de GEI es posible alcanzar con una optimización del sector energético e industrial y el 13 por ciento con cambios en el sector agropecuario.
Por ejemplo, para lograr cero emisiones netas en la industria del acero, los procesos de fabricación deben cambiar de carbón a hidrógeno, por lo que se necesitan nuevas plantas, entre otras cosas. El IPCC escribe que esto costaría miles de millones, pero es “posible”.
En términos concretos, no se deben construir más centrales eléctricas con base en carbón y otros hidrocarburos. Se señala que existen buenas condiciones para el cambio deseado en el sector energético. De 2010 a 2019, el costo por unidad de la energía solar se redujo en un 85 por ciento, el de la energía eólica en un 55 por ciento y el de las baterías de iones de litio en un 85 por ciento, dice el informe. Por lo tanto, la transición energética se ha vuelto significativamente más asequible.
La movilidad del futuro debe ser climáticamente neutra, preferiblemente eléctrica, y pronto. Las especificaciones de conversión para el sector de la construcción, especialmente con respecto a la calefacción y el ahorro de energía, deben ser neutras para el clima, no sólo respetuosas con el clima. Una política poco ambiciosa aumenta el riesgo de que el cambio se estanque durante décadas.
Los informes del IPCC han dejado en claro desde hace mucho tiempo que las consecuencias de la crisis climática sólo pueden mitigarse si los países del mundo dedican todos los recursos disponibles y toda su atención política a ella. Por ello, el gobierno federal y los estatales en México deben comprender que los esfuerzos de mitigación ante el cambio climático pueden estar integrados al desarrollo del país, ya que finalmente la mayoría de la población mexicana está siendo ya afectada por el cambio climático, en especial, recalco, los pobres –piensa uno de inmediato en sequías, inundaciones, ondas de calor, incendios forestales y tormentas tropicales, que es ya lo cotidiano. Sólo el pensamiento conservador o neoliberal no comprende esto.
Asimismo, las acciones necesarias para atender este reporte no deberían correr el peligro de ser retrasado por las agudas crisis del mundo: las guerras y pandemias están a la orden del día. Pese a ello, la cooperación internacional debe ser facilitador fundamental para lograr objetivos de mitigación ambiciosos. Hay que estar atentos e incluso movilizados para la próxima Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático COP27, que se llevará a cabo en Egipto a fines de este año.
Cuánto depende de lo que hagan los políticos con los tres reportes del Sexto Informe de Evaluación del IPCC. Entiendan: ya no hay vuelta atrás.