EL-SUR

Sábado 20 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Iris Murdoch

Adán Ramírez Serret

Mayo 16, 2025

Hay libros que crean a otros libros; se vuelven fuente de inspiración y modelo a imitar; desde que llegan a nuestras vidas se quedan para siempre. Pero no lo hacen tan sólo dentro: en nuestra memoria, espíritu, corazón y riñones; también comienzan a habitar nuestras casas, vivir en nuestras calles y convertirse en parte de la gente que conocemos. Fue justo lo que me pasó con un cuento de James Joyce, Arabia, que viene en el libro Dublineses. Se dice que el Ulises es una de las mejores novelas de todos los tiempos, y, para leerla, hay que prepararse de alguna forma. Hace una alusión a la Odisea entonces hay que ir a ella para entenderla y para conocer mejor las aventuras de Odiseo es imprescindible haber leído la Ilíada. También para leer esa obra cumbre de Joyce es recomendable conocer algo más del autor, pues no solamente hay un diálogo en la poética, un desarrollo de ésta, también uno de los protagonistas, Stephen Dedalus, tiene su propia novela en donde es el protagonista alter ego de Joyce en El retrato del artista adolescente y para disfrutar aún más esta lo mejor es leer el libro de relatos Dublineses.
Así que ahí estaba yo enfrentándome a estos cuentos de Joyce para en breve leer el Ulises. Así que ahí estaba leyendo a uno de los autores más importantes de todos los tiempos. Leí Tres hermanas, luego Un encuentro… me estaban gustando. Pasaba poco, pero me gustaban las atmósferas. Este es Joyce, me decía, así escribe uno de los escritores más importantes. Sobre la vida diaria, sobre personajes anodinos, sobre personas típicas de cualquier ciudad, en específico de Irlanda y, por supuesto, de Dublín. Pero llegó Arabia y todo cambió. Ya no era un texto que observar, sino que comenzaba a suceder dentro de mí. Las calles y las casas del relato tenían vida propia y me hablaban. Yo estaba ahí, dentro de la historia; sentía que era el lenguaje y los personajes. Un extraño embrujo comenzó a habitar el mundo. La magia de la historia se salía de las páginas y habitaba mis días. Las salas de la biblioteca, las mesas, las sillas, el patio habían sido transformadas por Arabia. Ese embrujo que sentía el personaje, por un nombre, por una chica, era completamente contagioso. A partir de esos días pasé muchísimos años buscándola a ella… a Arabia, pero nunca la encontré, tuve que escribir un relato para no perderla, para tenerla cerca, aunque fuera en un cuaderno. Hasta esta semana que leí el relato Algo del otro mundo de Iris Murdoch (Dublín, 1919- Oxford, 1999). Desde las primeras líneas supe que estaba en un lugar conocido, no sólo en Dublín si no también en un tipo de literatura. Una joven es asediada por su madre y un tío para que se case. Le dicen lo de siempre: que ya tiene muchos años, que las más jóvenes que ella ya están casadas; y que el joven judío que vendrá a verla ese día, es un gran partido y tendría que decirle que sí. Pero ella, claro, quiere ser libre. Vivir su vida con quien ella quiera escoger en el momento que se le antoje, pero no se puede. Así que llega el joven y sale con él. Van por las calles de Dublín, entre tranvías, sombreros y pubs. Murdoch tiene el gran talento de reflejar ese momento terrible en que ella no quiere ir y él está enamorado; está en el momento que soñó todo el tiempo. Es embarazoso, estamos ahí en ese instante y ella decide entrar a un pub, en aquellos años no era del todo bien visto que una mujer entrara a ese tipo de lugares; él está nervioso, pero ella feliz, es un pequeño acto de libertad. En el lugar hay una reyerta, dos jóvenes están en tensión a punto de agarrase a golpes. La joven se acerca de manera impertinente y uno de ellos la mira, y sin pensárselo se acerca a ella y le pone una flor en el escote. Murdoch explota esa tensión y llega al clímax para acto seguido pintar el paisaje de la ciudad. Algo del otro mundo son pocas páginas, pero suficientes para homenajear a Joyce, para darle una vuelta, y de paso descubrir a Iris Murdoch. Una de las más grandes escritoras del siglo XX en lengua inglesa.

Iris Murdoch, Algo de otro mundo, traducción de Pilar de Adón, Madrid, Impedimenta, 2024. 75 páginas.