EL-SUR

Sábado 01 de Octubre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Irregularidad que requiere reposición

Héctor Manuel Popoca Boone

Septiembre 02, 2017

No me explico el porqué del error cometido por Andrés Manuel López Obrador, líder máximo de Morena, en el proceso de designación de la persona que será responsable de la coordinación de organización de su partido en la Ciudad de México; que es la antesala para obtener la candidatura partidaria y poder contender en las elecciones de 2018 para, de salir triunfante, asumir la máxima responsabilidad de gobernar la capital del país.
El yerro mayúsculo cometido fue dar a conocer públicamente a la ciudadanía el proceso interno de selección que se pretendía democrático, transparente, limpio y veraz. Con plena certidumbre para todos. Y fue todo lo contrario. Acusó graves contenidos antidemocráticos, con un gran engaño a la ciudadanía capitalina y del país (por no actuar con congruencia con lo que previamente se pregonó) y en donde afloraron visos de un caudillismo exacerbado, encausado a dar primacía al proyecto de contar con un gabinete de trabajo gubernamental de suma incondicionalidad a López Obrador.
Resultado de lo anterior es que no hay credibilidad de buena parte de la ciudadanía por cuanto a lo democrático en la recién designación de la flamante coordinadora Claudia Sheinbaum. Según, tuvo presuntamente las mayores preferencias ciudadanas en una encuesta con reducido tamaño de muestra.
Nadie pone en duda las capacidades de la favorecida, como distinguida investigadora universitaria que es, así como el buen sabor de boca que ha dejado en sus primeros pasos en la política y en el bien gobernar. Se cuestiona el proceso en que estuvo involucrada; no su condición de mujer.
También se pone en tela de juicio la honestidad de quienes tuvieron a su cargo el análisis de los resultados de la encuesta, al enviar al tercer lugar de las preferencias a un prestigiado político de carrera, con buena aceptación de su oficio de gobierno y en los diversos cargos de representación popular que ha tenido. Me refiero a Ricardo Monreal. Una mayoría de ciudadanos creemos que no hubo juego limpio y por lo tanto carece de legitimidad ese nombramiento.
Se acrecienta lo inverosímil de la pulcritud del proceso cuando lo envolvieron en la opacidad. Es decir, los resultados finales de la encuesta se cocinaron en lo más oscuro de lo oscurito. Por lo tanto fueron “cuchareados” (expresión que usa López Obrador cuando se refiere a encuestas políticas manoseadas y con resultados alterados).
Con el uso del antidemocrático “dedo flamígero” y el engaño burdo al pueblo, afloró también un desdoblamiento preocupante de la personalidad del líder de Morena, a saber, su reluctancia a que entre las personas cercanas que integran su equipo de trabajo, exista alguien que en lo futuro le haga sombra o emita alguna duda o cuestionamiento sobre sus decisiones personales. En otras palabras quiere rodearse de incondicionales, donde al igual que el rey Luis IV de Francia, el Rey Sol, máximo exponente de la monarquía absoluta, pueda decir parafraseándolo: “El Estado mexicano soy yo”. Lo que representaría un grave retroceso en el fortalecimiento de nuestra aún endeble cultura democrática.
Sabido es que a todo político encumbrado, gobernante o alto funcionario, se nos sube el poder inevitablemente y perdemos piso más temprano que tarde. Está dentro de la condición humana. Pero es nuestro deber, como ciudadanía libre de militancias partidarias, hacerlo notar y en la medida de lo posible, presionar, para frenar el exceso que deriva desvarío.
A tiempo está López Obrador, y su partido Morena, para reponer el debido proceso de designación, según sus propias reglas. De lo contrario, serán de imprevisible magnitud, los costos políticos y electorales de su candidatura presidencial.
PD1. Buena carta a jugar tiene Movimiento Ciudadano para la presidencia municipal de Acapulco en la persona de Ricardo Mejía Berdeja. El diputado local se ha destacado por su tenaz lucha para lograr seguridad pública, honestidad y buen gobierno, que tanta falta hacen a este lacerado puerto.
PD2. El presidente municipal de Atoyac resultó ser todo un violador de los derechos humanos en materia laboral. Desde el pasado 15 de junio ha retenido inconstitucionalmente los salarios a 60 empleados municipales.