EL-SUR

Sábado 09 de Diciembre de 2023

Guerrero, México

Opinión

J.R. Moehringer y el Robin Hood de los bancos

Adán Ramírez Serret

Julio 09, 2021

J. R. Moheringer (Nueva York, 1964), es autor de tres libros hasta ahora traducidos al español, que han sido una sorpresa en muchos sentidos, por no decir un fenómeno. El bar de las grandes esperanzas, una novela melancólica y un gran éxito de ventas; Open, las memorias de Andre Agassi, una biografía brutal que logra entrar en los vericuetos de uno de los tenistas más importantes de la historia. Y, ahora, Moheringer vuelve con A plena luz, una novela en la cual se mezclan las dos vertientes anteriores, la del novelista con ascendencia dickenciana, en la cual se hace una ficción a partir de sentimientos como la soledad y el amor, y la del periodista que busca saberlo todo, la totalidad sobre la historia que va a contar.
Esta última novela, A plena luz, contiene esa médula apasionante del periodista que escribe sobre cosas reales con la pluma de un escritor.
A plena luz nos advierte en la primera página que es la novela sobre un hombre real, Willie Suton, quien se hizo célebre, casi un héroe nacional, en la época de la gran depresión norteamericana que causaron los banqueros en Estados Unidos, pues se dedicó a robar bancos sin jamás disparar una bala, haciendo uso, más que de la violencia (aunque recurría a ella, claro), de un talento nato para engañar, para el cual se ayudaba de disfraces (policía, cartero o repartidor), para entrar a los bancos sin el mínimo impedimento, en donde los guardias, al caer en el engaño, lo dejaban entrar como si se tratara de su casa.
Willie Sutton también escapó de tres cárceles, y mientras estuvo en prisión, se dedicó a leer y escribir. Quien había escapado varias veces de la cárcel y quien robaba bancos para sentirse vivo, se convirtió en un hombre culto; en resumidas cuentas, un héroe nacional.
J. R. Moheringer nos cuenta en la primera página de la novela que en 1969 Willie Sutton fue liberado por razones que van a caballo entre problemas de salud y cuestiones mediáticas, después de mucho tiempo en la cárcel.
El mismo día en que Sutton salió del reclusorio el Estado le dijo que la única condición que le imponía para su liberación fue que dedicara el siguiente día, completo, a una entrevista con un periódico que había pagado una fortuna por eso.
Moheringer confiesa que esto le apasionó, ¿cuál sería aquella nota periodística? Sin embargo, lee aquella nota en el periódico, y la encuentra escueta y vacía. Entonces, Moheringer se pregunta, ¿cómo se hubiera podido escribir mejor? Descubre aquellos huecos de la realidad en donde la ficción supera lo real. Por lo cual entramos en el terreno de la imaginación, en ese espacio de aquella famosa “parte inventada” que dice Rodrigo Fresán, que no es otra que el motivo esencial de la literatura. No cómo fueron las cosas, sino cómo debieron haber sido.
En la ficción, en la parte soñada por el autor, Sutton accede a la entrevista y comienza a tomar vida aquel personaje histórico, y desde el momento en que le dicen que lo llevarán de la cárcel a Manhattan, en avión, sabe que ya no está en el mundo que conoció, pues él jamás había volado.
Se queda en el Hotel Plaza, en donde tiene carta abierta, y la única consigna es que no salga para nada de su cuarto con el fin de mantener la primicia, por lo cual, Sutton, el gran ladrón de bancos, decide pasarse esa noche bebiendo champán y urdiendo un plan para el día de mañana que le harán la entrevista.
Para cuando amanece y aparece el periodista que lo entrevistará, Willie Sutton le avienta un mapa de la ciudad de Nueva York, con puntos clave marcados. Le dice, ante la mirada perpleja del joven reportero, que si no recorren en orden cronológico todos los puntos que están marcados en el mapa, simplemente no habrá entrevista.
El joven periodista, quien pensaba que la charla sería en el cuarto del hotel, se queda perplejo y no tiene de otra más que aceptar la propuesta. Aquí comienza en realidad la novela que es la historia de este hombre que se transformó en el personaje más popular y entrañable de una sociedad.
Moehringer escribe un entrañable novela de policías y ladrones, de escapes de prisiones, y de la ética terrible de la conciencia de un ladrón.

J.K. Moehringer, A plena luz, Barcelona, Duomo, 2021. 480 páginas.