EL-SUR

Jueves 18 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Javier Serena: sin amor y sin sueños

Adán Ramírez Serret

Agosto 08, 2025

And we’ll wait for love
in the shape of us.
The Maccabees.

Entre los motivos literarios más importantes como la venganza, la cólera o la búsqueda del padre, se encuentra, sin ninguna duda, el amor. Al grado que, incluso ahora, en un arranque, diría que es el motivo con el cual más se relaciona a la literatura, y entre ella, es cierto, a la poesía.
Pensar en literatura, es, pues, pensar en grandes historias de amor. Ahora, sin hacer mucho esfuerzo y con sólo el gusto del ejercicio se puede pensar en La Ilíada, qué es si no una riquísima y bélica historia de amor de dos personas que deciden estar juntos aunque el mundo se acabe, que se queme Troya por el atractivo de París y la belleza única de Elena. Dijo el poeta William Butler Yeats en su poema No Second Troy: “Why should I blame her that she filled my days with misery… / Why, what could she have done, being what she is? / Was there another Troy for her to burn?”. ¿Qué habría sido sin el amor y el deseo la obra de Catulo y Ovidio? La de Shakespeare, por supuesto, sin Antonio y Cleopatra, sin Romeo y Julieta cuya tragedia más profunda en sus vidas fue no poder estar juntos. Cumbres borrascosas de Emily Brontë, El sueño de Emile Zola o Una vida de Guy de Maupassant.
En fin, la lista podría seguir durante páginas y más páginas, pero no quería hablar de la novela de Javier Serena (Pamplona, 1982) Apuntes para una despedida, sin mencionar el tema y grandes obras; pues, al parecer, habla ya de otro mundo, uno en donde muchísimas cosas han cambiado, y, al parecer en esta novela, uno definitivo: el amor. Así, la novela desde el título hace alusión al fin. Pero va a ser un final diferente, no como aquellos de los libros de arriba en donde la despedida llegaba luego de que una ciudad fuera abrasada hasta sus última piedra; no uno en donde los amantes se suicidaran y las familias quedaran devastadas por un odio arrastrado por generaciones; no porque fueran casi hermanos y fueran de clases sociales diferentes; o, porque el mundo hubiera cambiado y la fidelidad, la reciprocidad fueran ahora parte de una relación. No, en esta novela de Javier Serena los amantes se despiden porque simplemente ya no se necesitan, y lo que resulta más original, no es que sea por una falta de amor, por una falta de gusto o por aburrición, sino porque en el presente, el individualismo es tan profundo, que muchos seres humanos, sobre todo en las sociedades más industrializadas y en las grandes ciudades, ya no se consideran, necesariamente, como parte de un país, de un grupo, de una familia o de una relación. Ahora, me parece, y quizá me incluyo, se vive más bien por un invento nuevo, cada vez más y día a día más desarrollado que es el individuo, que comienza y termina en sí mismo. Claro, esto no es precisamente nuevo, siempre ha habido personas egoístas, pero, quizás éstas más que nadie, necesitan de un grupo que satisfaga sus necesidades; mientras que el ultra individualismo no necesita a nadie.
La novela es un viaje hacia la despedida que descubrimos desde las primeras páginas. Una pareja está resuelta a disolverse y somos testigos de esos momentos. Es Navidad plena y deciden improvisar una cena, están solos así que pasan la noche cenando, bebiendo y teniendo sexo. Parecieran una pareja normal, pero no lo son. Saben que todo se acabó, y eso fue lo primero diferente. Es quizá un mundo de relaciones tan anodinas que el propio fin lo es; no hay gritos, celos, reclamos, dolores escondidos… nada, sólo la sensación de un final. La historia avanza y ese fin nos va llevando al inicio de la relación, cómo se conocieron, cómo llegaron ahí, cómo terminaron juntos. Los dos son personajes con sueños, ella quiere ser actriz y él escritor. Ella lee sus manuscritos y tiene un ojo fino, una lengua afilada capaz de echar luz en donde él está en plena oscuridad. Pero sus sueños también son anodinos, los gobierna una melancolía más cercana a la abulia, al desencanto del mundo.
Entonces, en esta novela se muestra, de manera triste y bastante desesperanzadora, que no necesitar a nadie para sentirse completo no es una autonomía hipersofisticada que hace a los seres humanos más libres, sino que hay un fin, se asoma, de una sociedad y de un tipo de sueños que están aplastados por la mediocridad.

Javier Serena, Apuntes para una despedida, Ciudad de México, Almadía, 2025. 108 páginas.