EL-SUR

Martes 27 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Javier Valdez, dos años después

Silber Meza

Mayo 06, 2019

DE NORTE A SUR

 

El 15 de mayo se cumplen dos años del cobarde asesinato de Javier Valdez Cárdenas, uno de los periodistas más destacados de México y seguramente el periodista más destacado que ha existido en Sinaloa –su tierra, mi tierra.
Yo aún vivía en Ciudad de México cuando un amigo me llamó para informarme de la noticia. Me quedé atónito. ¿Mataron al Javier?, ¿en serio? Entré a Facebook y lo primero que me apareció en el muro fue una transmisión en vivo del lugar donde lo asesinaron: vi un horizonte pálido, un Culiacán ardiente. El cuerpo de él, a lo lejos, cubierto de un plástico azul y su distintivo sombrero Panamá en la calle.
Supimos que el crimen tenía relación directa con su trabajo como periodista, y así lo denunciamos; también supusimos que el narcotráfico se hallaba detrás del homicidio. Desde entonces han sido detenidos los asesinos materiales pero no se ha logrado descifrar el autor o autores intelectuales. Mientras no sean apresados, la impunidad permanecerá.
El asesinato de Javier, fundador del semanario Ríodoce, desató una serie de reacciones inéditas en Sinaloa, en México y en buena parte del mundo. Era una persona muy querida, no sólo por sus obras, sino por sus discursos y por el “don de gente” que le caracterizaba. Antes sucedió el asesinato de Miroslava Breach en Chihuahua, también extraordinaria periodista. Fluyeron recursos de organizaciones nacionales e internacionales y se realizaron foros de periodistas con una pregunta: ¿Qué hacemos para que no nos maten? La respuesta todavía no la tenemos.
En lo nacional, aún no se ven señales claras de avances estructurales de protección de periodistas, pero acá en Sinaloa hemos emprendido dos acciones principales para generar cambios: 1. Cada año se realiza una Jornada Malayerba Nunca Muere para conmemorar el legado de Javier y exigir justicia por el crimen. 2. Iniciamos un proceso de creación de una iniciativa de ley para la protección de defensores de derechos humanos y periodistas.
La Jornada Malayerba –nombrada así por la columna que escribía Javier en Ríodoce– se desarrollará del 13 al 15 de mayo en Culiacán, y entre las actividades programadas se hallan la inauguración de exposiciones de cartones y fotos periodísticas, una mesa de análisis sobre la situación de los periodistas en México, el performance artístico llamado País de fantasmas, un taller sobre periodismo de investigación de derechos humanos, masacres y desapariciones, además de presentaciones de libros y una marcha de protesta.
De acuerdo con el plan de actividades dado a conocer por el semanario sinaloense, estarán presentes representantes de Reporteros Sin Fronteras, el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), la ONU-Derechos Humanos en México, Artículo 19, Propuesta Cívica, así como Adela Navarro, del semanario Zeta, Jesús Cantú, ex director del Noroeste de Sinaloa; Marcela Turati y José Reveles.
La iniciativa de ley la trabajamos un grupo amplio de periodistas y activistas del norte, centro y sur del estado en una labor conjunta con las organizaciones Iniciativa Sinaloa, Asociación de Periodistas 7 de Junio, Periodistas por la Paz y la Libertad de Expresión, y un grupo técnico del Congreso del estado que cuenta con el apoyo asesor de la ONU-DH, y otras organizaciones que se hallan dentro del colectivo Espacio SC, ubicadas en la Ciudad de México.
Entre los participantes hay divergencias en cuanto a la forma en que se debe de estructurar un modelo de protección para los periodistas y defensores de derechos, pero los locales que trabajamos la propuesta tenemos una premisa: no podemos confiar en el Poder Ejecutivo local porque justo es el que más agrede a los periodistas e históricamente ha estado vinculado al crimen organizado. Por eso es que hemos planteado un sistema de protección que tenga autonomía, llámese instituto o comisión, que sea elegido con criterios técnicos y que no obedezca a ningún grupo de poder.
Nos interesa buscar las soluciones para una seguridad integral, que aborde una visión sumamente preventiva, con capacitación técnica a los compañeros, con apoyo psicológico por los trabajos en zonas de peligro y con sistemas de reacción y mapeo de riesgos eficientes.
Javier Valdez ya no está, nos lo arrebataron y la herida no ha sanado, pero justo por eso es que hemos decidido recordarlo y colocar todas nuestras fuerzas para que no nos sigan matando.
Esto tiene que parar.