EL-SUR

Viernes 12 de Julio de 2024

Guerrero, México

Opinión

Jo Witeg y la libertad

Adán Ramírez Serret

Septiembre 17, 2022

Pocos libros son tan honestos como los escritos para niños y jóvenes, pues es un público que exige una historia bien contada y que además sea potente. Es por esto por lo que, por sorprendente que sea, las historias que cuentan sean duras, muchas veces escandalosas y valientes. Mucho más que las escritas para adultos.
Es el caso de Tengo 14 años y no es una buena noticia de Jo Witeg (París, 1968). Cuenta la historia de una niña, Efi, a quien entre sus muchos hermanos y hermanas le es dada la oportunidad de estudiar.
Así que sale de su pequeña comunidad en donde no hay luz ni ninguna comunicación con el exterior para ir a estudiar a la ciudad más cercana, en donde descubre que es muy buena en la escuela, ama la historia, las matemáticas y la literatura.
Al fin llegan las vacaciones y Efi está feliz porque volverá a su casa, a sus hermanos, a sus primos, tíos y padres. Sin embargo, desde que su tío la recoge en la escuela, Efi se da cuenta que las cosas han cambiado. Porque en lugar de ser la persona parlanchina de siempre, va serio y callado. Lo mismo le sucede una vez que llega a su pequeña comunidad. Todos la tratan diferente, distantes, serios. Incluido su núcleo familiar; entonces, descubre la razón: su madre le explica que ya está en una edad núbil, por lo que su vida ha sido decidida y ha sido dada en matrimonio a un hombre del cual no sabe nada de él ni de su familia.
La condición de Efi es terrible por muchas circunstancias, la primera, claro, que no sabe nada de ese hombre con quien la han prometido y por ende han pasado por completo encima de ella. Como si no existiera, por lo cual no se siente violentada sino asesinada.
Además, la mantienen en custodia para que no haga nada, cualquier cosa, y el honor de la familia se mantenga a salvo. Nadie le habla, está encerrada y su custodio es su hermano quien se comporta con ella como si fuera un extraño. La historia es por demás triste y nos podemos preguntar la razón por qué estar leyendo esto. Por qué, si la literatura es una diversión, ponernos a sufrir por un libro. ¿Por qué dar a leer esto a los jóvenes?
Por supuesto que hay muchas respuestas a esto. Pienso en algunas, por ejemplo, que la vida de este relato la mantiene Efi, pues a pesar de estar sufriendo toda esta violencia, decide no bajar los brazos. Y son varias las causas que ella no quiera ese matrimonio. La primera, por supuesto, que aún es una niña y va en contra de sus deseos. Y la otra, es que ella ha visto otro mundo. Ella sabe que eso es ilegal en su país, sin embargo, que la fuerza de la tradición es tan potente que está por encima de la ley.
Por lo tanto, Efi decide huir. Pide ayuda a sus amigas, le dan la espalda y alguien la ayuda de manera sorpresiva.
Tengo 14 años y no es una buena noticia es un relato duro, en efecto; pero cuenta la historia de una niña hipotética que ejemplifica las vidas de al menos 12 millones de niñas que en el presente son casadas a muy temprana edad sin su consentimiento.
También, esta novela Jo Witek dice mucho sobre la libertad, ¿qué tanto debemos aceptar el rol que se nos ha dado en este mundo por la sociedad? ¿Cómo afrontamos la vida? ¿De manera pasiva? ¿O estamos decididos a luchas en cuerpo y alma por nuestra libertad?
Así que este relato da cuerpo y denuncia un hecho violento e inhumano a la vez que deja claro que lo más importante en este mundo es la libertad, a pesar de quien sea: familia, tradición o Estado.
Jo Witek, Tengo 14 años y no es una buena noticia, (ilustrado por Jimena Estíbaliz), Ciudad de México, El Naranjo, 2022. 129 páginas.