EL-SUR

Miércoles 26 de Enero de 2022

Guerrero, México

Opinión

Joaquín, Loret, Denise

Jorge Zepeda Patterson

Junio 05, 2016

Por vez primera una mujer será la titular del noticiero de la noche del canal de las estrellas, programa emblemático de Televisa; por vez primera este espacio “institucional” será otorgado a una figura que no es producto de la “casa”. Más allá del morbo natural que supone un cambio en el programa que para bien y para mal y de la mano de Jacobo Zabludovsky y Joaquín López Dóriga se convirtió en un referente en la vida cotidiana de tantos millones de mexicanos, la designación de Denise Maerker es un síntoma de las posibilidades y los límites de Televisa para transformarse a sí misma.
Sin ser una sorpresa, la decisión contraviene la idea que desde hace años otorgaba a Carlos Loret esta distinción. Los merecimientos acumulados lo habían convertido en el sucesor vox populi del trono dejado por López Dóriga. Loret detenta la segunda posición más importante, el noticiero de la mañana del canal 2, y durante los últimos años se había convertido en el rostro emblemático del consorcio en eventos especiales. Habría sido la decisión más natural y lógica. Que no haya sido así, ha dado lugar a todo tipo de especulaciones. Algunos privilegian temas de personalidad, escándalos pasados o a un asunto de filias y fobias entre los directivos de Televisa y Loret.
A mi juicio obedece mucho menos a los gustos que a las necesidades. El desplome en el rating de la televisión abierta (18 por ciento en el último año) y en particular la caída de las audiencias de los noticieros exige a los medios a intentar algo más que un cambio de rostro. Con distintas palabras TvAzteca y Televisa han señalado que en los próximos años tendrán que reinventarse frente al embate que representa la emigración del público a los contenidos en streaming y en general a las plataformas digitales. Difícilmente alguien menor de 35 años sintoniza a López Dóriga o Javier Alatorre por la noche para saber que sucedió en las últimas 24 horas.
Se me dirá, con razón, que el noticiero nocturno en horario triple AAA hace tiempo que dejó de pretender un mercado masivo; seguramente nunca lo recuperará, no importa a quien ponga o a quien quite. Está a años luz del oráculo en el que se convirtió con Jacobo Zabludovsky; eran otros tiempos y otras tecnologías, otra manera de consumir la información por parte de las audiencias. Pero sigue siendo un espacio clave para Televisa y cumple tareas fundamentales de cara a los intereses de la empresa. Es lo más parecido a un editorial institucional por el que se envían mensajes a la clase política o se ventilan los causas que defiende el consorcio en la opinión pública.
La opción por Loret, quien representa una opción joven de la institución, era congruente con esta necesidad pero no habría enviado el mensaje de un cambio radical, ni la intención de asestar una sacudida en la programación. Me parece que, justamente, el hecho de que Carlos haya sido esa imagen emblemática de Televisa y el segundo en el escalafón durante tanto tiempo, terminó por perjudicarle en el momento en que la empresa consideró que necesitaba un cambio sustancial.
¿Representa Denise Maerker un cambio sustancial?
Su nombramiento es una decisión sorpresiva, pero no descabellada. Es quizá el límite que puede aceptar la empresa en un espacio que, en muchos sentidos, es identificado con los intereses corporativos de Azcárraga y su grupo.
Comparada a los otros jugadores disponibles, Maerker es un “outsider” para la división de noticieros dirigido por Leopoldo Gómez. Desde hace años dirigía un programa semanal de reportajes, Punto de partida, pero nunca había conducido un noticiero diario en Televisa. A diferencia de Adela Micha, López Dóriga o Loret, se le conocía más por su noticiero de radio en Radio Fórmula, que por su identificación con los estudios de Chapultepec.
Mientras duraron las trasmisiones de Tercer grado, en el que los conductores de Televisa departían opiniones políticas, Denise se caracterizó por su relativa independencia con respecto a las versiones oficiales (de la empresa o del gobierno), en particular en temas relativos a causas disidentes y candidatos de oposición. Con frecuencia sus posiciones eran las opuestas a Carlos Marín, quien solía sostener las tesis más conservadoras y radicales en contra de la izquierda y sus agendas. A diferencia de sus colegas, formados en la trinchera periodística, Maerker llegó a los micrófonos en carácter de analista sustentada en maestría y doctorado en Ciencias Políticas.
Una mujer, una intelectual, una profesional que no es de casa, estará a partir del 16 de agosto en la cabina de mando del noticiero central de Televisa. ¿Será el inicio de una nueva época, como la de Jacobo y Joaquín? ¿Será un intento efímero de Televisa de cambiar para no cambiar lo sustancial? ¿Qué pasará cuando la empresa le pida una cacería de brujas en contra de un empresario, un ministro o un gobernador que irrite o contravenga los intereses del consorcio? A partir del 22 de agosto Denise tiene la palabra o, en este caso, cámaras y micrófono.

@jorgezepedap
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