Adán Ramírez Serret
Diciembre 20, 2024
La crítica tiene una posición usualmente negativa en el mundo, decir que alguien es un crítico es casi sinónimo de decir que es mala persona, que nada le gusta y que tan sólo se dedica a arruinar la vida. Lo cual, por supuesto, es un error absoluto, pues más bien, la crítica es lo opuesto al fanatismo, es la apertura que por medio del análisis y del examen, disfruta. Es, en pocas palabras, aquello que funda la modernidad. Porque nuestros tiempos están constituidos, antes que nada, por la crítica, por el examen que se hace a nuestra sociedad, a nosotros mismos y al arte y, por consiguiente, a la literatura.
La crítica, en cambio, es el rasgo más profundo de la admiración, porque nada se observa con más profundidad que aquello que se ama; lo opuesto a la crítica es seguir a pies juntillas sin ninguna reflexión; es ignorar, obviar o insultar. La irrupción en la literatura moderna la funda Miguel de Cervantes al criticar con humor la literatura, es decir, burlándose, al mismo tiempo que hace el más grande homenaje a la lectura.
El presente se fundamenta en muchos sentidos en paradojas, por lo que al mismo tiempo que estamos basados, constituidos y definidos por la crítica, la detestamos socialmente y pre-ferimos insultarnos, cancelarnos o burlarnos antes que discutir. Es por esto que en este mundo, en México y, por supuesto, en el mundo de la literatura, es esencial el más reciente libro de ensayos Overol: apuntes sobre narrativa mexicana de Julián Herbert (Acapulco, 1971) literatura crítica que confronta con argumentos y una bella prosa; es imprescindible.
Javier Cercas dice que no necesariamente un escritor es un buen crítico, pero que, por el contrario, todo crítico es un gran escritor. Y es el caso de Herbert, por supuesto, pues el nacido en Acapulco ha explorado diferentes géneros con valor y, desde mi punto de vista, con éxito.
Herbert ha escrito poesía, lo mismo que narrativa o crónica gonzo con gran fortuna. Además, tiene otro lado que resulta bastante deslumbrante, el de la reflexión, el del pensamiento que es utilizado para analizar la literatura, en este caso. La crítica literaria siempre encarna peligros, por un lado el de ser demasiado académica y el otro el de ser muy superficial. Así que Herbert toma el mejor camino que es el de problematizar la escritura, es un ensayo que busca ser leído por personas sin formación necesariamente académica que se interesa por la literatura, al mismo tiempo que toma ideas y vocabulario de la academia. Hasta aquí es un libro normal de crítica, pero Herbert da el giro que encarna el compromiso de escribir un ensayo que, al final, termine por ser, sobre todo, literatura.
Overol tiene el valor de escribir sobre la literatura mexicana reciente haciéndose con valor preguntas que nos queman los labios, pero que es difícil hacer pues es difícil plantearlas, además que escribir sobre autores vivos siempre corre el riesgo de ser leído por la persona analizada, lo cual puede costar caro.
Herbert escribe sobre temas tan acuciantes como las peleas de escritoras en redes, sobre los argumentos y los despliegues literarios que puede o no, haber ahí. Sobre la pulverización del canon, sobre el cambio generacional en el cual autores y autoras en lugar de sentir angustia a lo Harold Bloom por los y las autoras anteriores, sobre si su obra será mejor que la del canon; más bien buscan ahora legitimidad. Herbert da cuerpo a las preguntas que se hacen muchas personas al leer a De la Cerda, Luiselli, Melchor o Navarro, poniendo los puntos sobre las íes, dando argumentos, ideas; desplegando literatura.
En lo personal, me gusta mucho el descubrimiento que hace de una voz que es constante en la narrativa actual mexicana, la presencia de José Revueltas como una de las influencias me parece una gran noticia sobre la literatura escrita en esta primera parte del siglo XXI.
Julián Herbert, Overol: apuntes sobre literatura mexicana reciente, Ciudad de México, Random House, 2024. 162 páginas.