EL-SUR

Martes 27 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Julio, cifrado y vacacional

Ana Cecilia Terrazas

Julio 26, 2022

La potencia de la poesía está, como decía Gabriel Zaid, “en la práctica”*. Emparejar lo que una siente que es la mera sustancia de cualquier evento, sensación, paisaje, acontecimiento, con palabras, poquitas, es un acto de traslado, de envío; es un desplazamiento que, más allá de lo que teóricos y retóricos opinen, provoca un gran gozo.
En este julio hay una centena de sucesos y hechos que no generan alegría y hasta hacen al género humano sentirse algo avergonzado por tan poca civilidad, educación, generosidad, conciencia. Hasta ahí.
También estamos un poco en medio del año aún, mucha gente sale de vacaciones o quiere salir; otras más tienen oportunidad de hacerse de un tiempito, de unos días u horas para sí mismas. Este Amerizaje está pensado para emprender una breve pausa vacacional. Esto es, según la Real Academia Española, “pasa las vacaciones en un lugar”. ¿En cuál lugar? En el espacio, el tiempo y la configuración imaginarias, intelectuales, que cada quien arme de los siguientes fragmentos poéticos.
De la reconocida poeta mexicana Pura López Colomé, tomado de Aurora (Ediciones El Equilibrista, 1994):

En la playa
Una pareja espera el barco,
la estrella de la proa
en su destino.
Ni gozo ni tristeza.
Conocen ya lo que hay.

Saben de las alas y de la transparencia.
Este amor nunca termina.
El vuelo ha de durar.

Regresan ya tarde
al bosque que se nombre impenetrable.
Al telar
del capullo de la noche.

Otra maravilla poética, precisamente sobre este mes de julio, que para quien tenga interés y posibilidad vale mucho la pena buscar la versión original en inglés, es éste de la estadunidense Emily Dickinson, tomado de la antología Emily Dickinson, 50 poemas, traducidos por Amanda Berenguer, en la versión digital***.

Contesta, julio
¿Dónde está la abeja?
¿Dónde está el rubor?
¿Dónde está el heno?

¡Ah!, dijo julio
Donde está la semilla
Donde está el capullo
Donde está mayo
Respóndeme tú a mí
No dijo mayo
Muéstrame la nieve
Muéstrame las campanas
¡Muéstrame la urraca!

Arguyó la urraca
Donde está el maíz
Donde está la niebla
¿Dónde están las cáscaras?
Aquí dijo el año

Del gallego José Ángel Valente, fallecido en el año 2000, poema de su antología El fulgor (Galaxia Gutenberg, Círculo de Lectores, 1998-2002):

La arena tenía el color de las escamas
de un enorme pez extendido
y la luz caía sobre ella
con el secreto brillo del acero
como un ala rasante.

Vacío y extensión.
El súbito
relámpago de la piedra en el aire.

Y nada.
El vuelo.
Y nadie.
(Mont St.-Michel)

La Obra poética de Eliseo Diego, publicada por el Fondo de Cultura Económica en Tierra Firme, trae una pequeña delicia sobre esos agregados invisibles que sí se ven y que solamente se pueden observar con calma cuando se está de vacaciones.

Las nubes
¡Qué libremente se van
las nubes, ¡qué lentamente!
Y cuando el monte prudente
las llama oscuro, le dan
áureas migajas de pan
y siguen alucinadas
por las sabanas moradas
que tienen costas de fuego
–en las que se pierden luego
suaves, dementes, calladas.

De la muy querida poeta chiapaneca, mexicana, diplomática, Rosario Castellanos, en su inigualable Poesía no eres tú (FCE, Letras Mexicanas, 1995):

Una palmera
Señora de los vientos,
garza de la llanura,
cuando te meces canta
tu cintura.

Gesto de la oración
o preludio del vuelo,
en tu copa se vierten uno a uno
los cielos.

Desde el país oscuro de los hombres
he venido, a mirarte, de rodillas.
Alta, desnuda, única.
Poesía.

Finalmente, del poeta uruguayo tan didáctico y querido Mario Benedetti, La defensa de la alegría****:

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.

*Zaid, Gabriel. La poesía en la práctica, FCE, 1985.
**http://bibliotecadigital.bibna.gub.uy:8080/jspui/bitstream/123456789/71481/1/poemas_dickinson.pdf
*** http://bibliotecadigital.bibna.gub.uy:8080/jspui/bitstream/123456789/71481/1/poemas_dickinson.pdf
https://www.poemas-del-alma.com/defensa.htm

@anterrazas