EL-SUR

Sábado 15 de Junio de 2024

Guerrero, México

Opinión

Karina Sainz Borgo: la pérdida total

Adán Ramírez Serret

Noviembre 08, 2019

Hay libros que son mucho más que un libro (páginas con una historia y una anécdota inventada); novelas que trascienden su género (corrientes y generaciones), que se vuelven documentos de vida: estacas que significan una época.
Libros escritos con palabras que parecen sangre, que son cartílago o hueso; obras a partir de las cuales podemos vivir en carne propia experiencias de vida; situaciones escalofriantes de momentos sórdidos de la humanidad.
Es precisamente el caso de La hija de la española, de Karina Sainz Borgo (Caracas, 1982) escrita desde el ojo del huracán, no sólo de Latinoamérica, sino del mundo, probablemente: desde la Venezuela de los últimos años.
Cuenta la historia, terrible y de manera explícita, de este país que ha sido devorado por el presente.
Esta primera novela de la joven escritora venezolana Karina Sainz, es la historia de otra joven, Adelaida, quien crece en un pequeño poblado de Venezuela. La novela comienza con la terrible enfermedad y luego la pérdida de la madre de la protagonista.
Comienza con la joven destrozada por la lesión, en el momento durante el cual Venezuela ya está cayéndose a pedazos y en donde cada vez más y más, comienza a traspasar fronteras que parecían imposibles. A llegar a los límites nunca imaginados ni en las peores pesadillas.
Adelaida es una joven con inclinaciones literarias que se ha sesgado por la edición y la corrección, más que por la creación. Vive para arreglar los libros de los demás. Con la pérdida de su madre se encuentra enjaulada entre el pasado y el presente, el cual, cada vez con más velocidad, se transforma en un futuro terrible.
Vuelve al pasado constantemente, buscando los recuerdos de su madre, en los cuales por supuesto, aparece su infancia; su pasado cercano en donde comenzaba a tener una vida, esposo y trabajo; desgarrado por el presente en donde ve a su país desmoronándose.
Adelaida intenta seguir con su vida a pesar de todo. Soportando no sólo el desabasto, la pérdida, la soledad y la pobreza extrema, sino también las constantes desapariciones de gente cercana y el sitio cada vez más extremo en el que se encuentra el país, y como consecuencia de esto, una confrontación terrible a su identidad, a sus recuerdos felices, que van siendo cada vez más escasos y en donde descubre que ese cambio, ese abandono y ese resquebrajamiento, está ligado profundamente a su identidad; por lo tanto, en cuanto más se destruye el país, más van desapareciendo sus recuerdos, sus deseos y sus gustos.
Aguanta lo más que puede, hasta que un día la desgracia toca de manera literal a su puerta y de un momento a otro, un grupo de desconocidas toma su departamento con todo lo que tiene: libros, vajilla, fotografías y documentos, y la expulsa bajo la amenaza de meterle un tiro en la cabeza.
En esta novela de Karina Sainz Borgo nos damos cuenta que acabar con un país no sólo es acabar con su economía, con su democracia y con su seguridad; acabar con un país es destruir su identidad, la vida de todas las personas que viven en ese territorio y que habían construido ciudades, cocinado, escrito y dado.
Destruir un país es construir náufragos, solitarios que buscan el exilio como el único paliativo para no morir, para olvidar la pérdida total. Personas que sólo podrán sobrevivir transformándose en alguien más.
Karina Sainz Borgo, La hija de la española, Ciudad de México, Lumen, 2019. 224 páginas.