EL-SUR

Martes 27 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Katrina y Paulina

Héctor Manuel Popoca Boone

Septiembre 08, 2005

Lo que el huracán Paulina hizo en Acapulco, no es ni la décima parte de lo que el huracán Katrina ha hecho en Nueva Orleans. El reciente mega-desastre natural, material, económico y sobre todo humano en esa ciudad y puerto de Estados Unidos, inevitablemente nos trae el recuerdo de los meses tristes y trágicos que vivió Acapulco cuando le pegó el huracán Paulina en 1997.

Es un hecho, cada vez más constatable, que los huracanes crecen en número y en intensidad a medida que pasan los años. Producto del calentamiento del globo terráqueo. Derivado de las afectaciones y distorsiones que provocan los seres humanos en el medio ambiente natural. Los científicos lo dicen y advierten reiteradamente. No prestamos oídos. El poco respeto a la naturaleza trae efectos graves a la larga. Lo estamos viendo y sintiendo.

La ocasión es propicia para reflexionar sobre lo que hacemos para minimizar los daños que le puedan causar a Acapulco huracanes venideros. No debemos olvidar que las costas de Guerrero son zonas proclives a la presencia, en forma recurrente, de sismos, huracanes y maremotos.

Pero parece ser que tenemos una capacidad grande para olvidar; que nos lleva, una y otra vez a cometer los mismos desatinos y descuidos. Digámoslo claro: no tenemos memoria histórica. Nos es más dable reincidir irresponsablemente; que prevenir obligadamente.

¿Cómo están las presas gavión, los ríos y canales pluviales que atraviesan la ciudad de Acapulco? Azolvados. Llenos de basura. Están convertidos en conductos de aguas negras y depósito de toda clase de desechos y animales muertos. Han sido, de nueva cuenta, invadidos por viviendas y auto-construcciones de todo tipo, a la vera y sobre sus márgenes.

En pocas palabras, hoy en día son verdaderos tapones para que desborden las aguas pluviales sus cauces naturales e inunden las colonias urbanas y sub-urbanas en caso de lluvias torrenciales, tormentas tropicales y huracanes. En esto, como en otros aspectos, Acapulco requiere cirugía mayor, como dice el candidato naranja a la presidencia municipal.

En su proyecto de gran visión y de largo plazo para Acapulco, Luis Walton coloca la protección civil como una política pública permanente y de alta prioridad. Reconoce, como lo debemos hacer todos, que el crecimiento de la mancha urbana acapulqueña se ha dado, a lo largo de muchas décadas, en un contexto de total desorden y anarquía. Es, por tanto, una ciudad en vilo y vulnerables son sus ciudadanos, entre otras cosas, a los fenómenos naturales que nos ocupa.

El candidato del Partido Convergencia, considera que la cultura y la práctica de la protección civil no competen exclusivamente a las instancias gubernamentales. La ciudadanía tiene parte importante de responsabilidad y participación. Pero es la autoridad gubernamental la que tiene que poner el ejemplo. Respetar y hacer respetar los ordenamientos legales que dan orden, diseño y certidumbre al desarrollo urbano y a los cauces de ríos, cañadas y canales.

Revisar y actualizar anualmente el atlas de riesgo municipal. Transformar a fondo el servicio de recolección de basura municipal. Cero corrupciones en los permisos y licencias de construcción. Nula tolerancia en los asentamientos irregulares en zonas de alto riego. Recuperación y limpia permanente de los cauces pluviales. Así como la rehabilitación y ampliación del sistema de alcantarillado pluvial y sanitario. Son entre otras cosas, lo que le propone Walton al pueblo acapulqueño. O sea, poner orden. Ni más ni menos.

PD1. La campaña política electoral por la presidencia municipal de Acapulco no es de pobres contra ricos. Dígame usted cuál de los dos candidatos con mayores probabilidades de ganar es menesteroso. En el fondo, lo que se dirime es una alternativa con capacidad de gobernar, con otra que carece de ella.

PD2. En política no puede uno ser tan complaciente, so pena de ser cómplice de la farsa, el engaño y la simulación. Un buen político no es el que pretende, falsariamente, quedar bien en todo con todos los electores; sino con su conciencia, valores y principios. En torno a lo que realmente quiere para su pueblo; y no montado en él para su propia y futura conveniencia.

PD3. Ahora ya sabemos, Luis Walton Aburto quiere gobernar Acapulco porque desea servir a su pueblo. Félix Salgado Macedonio pretende hacer lo mismo, pero como trampolín para ser gobernador del estado. He ahí la pequeña gran diferencia.

[email protected]