EL-SUR

Sábado 09 de Diciembre de 2023

Guerrero, México

Opinión

La 4 T

Arturo Martínez Núñez

Diciembre 04, 2018

El pasado sábado primero asumió la Presidencia de la República Andrés Manuel López Obrador.
Ante el Congreso de la Unión, López Obrador dio muestras del que será su estilo personal de gobernar y que marcará el tono de su administración.
El presidente salió de su domicilio particular, abordó el que ha sido su vehículo durante años y sin mayor parafernalia se dirigió al Palacio Legislativo de San Lázaro en donde saludó a todo el mundo con la sencillez y accesibilidad que lo caracteriza.
Tras la protesta de ley, dedicó sus primeras palabras para agradecer a Peña Nieto por no haberse involucrado en el proceso electoral pasado.
Discutió con los panistas y controló en todo momento la cadencia de la sesión. Se salió del guión y del texto preparado en diversas ocasiones y utilizó el hablar del pueblo para reafirmar un compromiso de campaña –“me canso ganso” dijo el presidente cuando se refirió al aeropuerto de Santa Lucía.
Posteriormente ante un Zócalo pletórico recibió una limpia y el bastón de mando de los pueblos originales. Y realizó en compañía de todos los que ahí estuvimos presentes, una ceremonia hacia los cuatro puntos cardinales pidiendo a la madre tierra y a los elementos por el bienestar de la patria.
Ahí mismo, desplegó cien puntos de su plan de gobierno en un largo discurso.
El domingo recibió el juramento de lealtad por parte de las fuerzas armadas y de ahí partió a Veracruz en vuelo comercial rechazando las facilidades que le ofrecieron los empleados de la aerolínea.
El lunes temprano comenzó con la anunciada reunión de seguridad a las 06:00 y conferencia de prensa a las 07:00…
López Obrador es un político incansable que se siente cómodo fijando la agenda, el todo y el tipo de debate.
Trabaja en el escritorio y trabaja en el territorio.
Es rudo y es técnico. Es popular y populista. El mismo día que come con el Rey Felipe VI de España, se hinca ante un curandero indígena.
Si los políticos tradicionales piensan que van a derrotar a Lo?pez Obrador con fórmulas viejas se pueden ir preparando para décadas de predominio morenista.
López Obrador es muchas cosas a la vez. Puede conciliar con los empresarios y el presidente Trump, al tiempo que se sienta a firmar el decreto de creación de la Comisión Especial para investigar el caso Ayotzinapa con los padres y madres de los estudiantes desaparecidos.
Andrés Manuel cuenta con la mayoría en las cámaras pero nunca abandonará su conexión con la plaza para mantener e incrementar su mayoría en la calle.
Entiende que para empujar una agenda tan ambiciosa como la que ha planteado, es necesario contar con apoyos suficientes y permanentes. Su gobierno está diseñado para funcionar en comunión con el pueblo. Sin la participación popular su agenda carecería de sentido.
Lo que veremos en los próximos meses, será un despliegue de comunicados, acciones y símbolos nunca antes visto en México.
Lopez Obrador parece decir en lenguaje popular “voy derecho y no me quito si me pegan me desquito”.
En el camino quedarán funcionarios públicos que no le podrán seguir el ritmo, opinólogos que no lograrán descifrarlo, empresarios que no conseguirán presionarlo y políticos tradicionales que no podrán someterlo.
Sabe que su fortaleza suprema radica en el nexo con el pueblo. Y a eso se consagrará con pasión, con patriotismo y con terquedad.
Solo así será posible la Cuarta Transformación Nacional.