Esthela Damián Peralta
Abril 28, 2026
El fin de semana tuve el gusto de acompañar a la Presidenta Claudia Sheinbaum en la inauguración de la conexión ferroviaria entre Buenavista y el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles. Una obra que representa una definición de la transformación de nuestro país.
Durante años la movilidad ha significado desgaste, horas perdidas y de distancias que sacrifican mucha calidad de vida de los usuarios. Este tipo de proyectos marcan una diferencia concreta, desde la experiencia diaria de miles de personas hasta temas de carácter ecológico.
El trayecto entre Buenavista y el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles tendrá una duración aproximada de 43 minutos cuando opere en condiciones óptimas. En su primera etapa, el tiempo será cercano a una hora. Es una diferencia natural en el arranque de cualquier sistema: primero se estabiliza, se ajusta y, con el uso, alcanza su máximo potencial.
La estimación de 57 mil pasajeros diarios no es solo una cifra relevante, es un indicador de impacto. Habla de la cantidad de vidas que se verán directamente transformadas. Porque en la Ciudad de México, el Estado de México e Hidalgo, reducir tiempos de traslado ya es una realidad, generando además un relevante ahorro para los usuarios, que impacta directamente en los bolsillos de sus familias.
La conexión con el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles tiene un valor estratégico evidente. No solo acerca una infraestructura clave, sino que la integra de manera real al sistema de movilidad metropolitano. La vuelve accesible, cotidiana, viable, cambiando por completo su alcance.
Este proyecto forma parte del Plan Nacional de Desarrollo, que ha apostado por la infraestructura como un eje para reducir desigualdades. Durante mucho tiempo, el desarrollo se midió en indicadores que poco decían sobre la vida diaria de las personas. Hoy, se mide también en minutos ganados, en trayectos más eficientes, en posibilidades ampliadas.
Durante décadas se instaló la idea en el imaginario colectivo de que el Estado no podía ejecutar obras de gran escala con eficacia. Sin embargo, lo que estamos viendo es distinto, en México tenemos proyectos que se integran a una lógica de largo plazo y que empiezan a rendir resultados concretos.
Detrás de esta obra hay una visión que entiende la infraestructura no como un fin en sí mismo, sino como un medio para mejorar de manera integral la vida de muchas personas y familias. Poner al centro a quienes todos los días invierten horas en trasladarse, a quienes ven limitada su movilidad por razones económicas o geográficas, y reconocer siempre se pone al centro a las personas. Este proyecto parte de esa premisa, acercar bienestar, reducir brechas y hacer más justa la forma en que habitamos nuestras ciudades. Se trata de crear una ruta que conecte los destinos físicos, mediante un gobierno de México eficiente.
Acompañar estos procesos desde la responsabilidad pública implica también asumir que cada decisión tiene efectos reales en la vida de las y los mexicanos. Que lo que se diseña en el escritorio se convierte en experiencias con rostro humano.
Fue un placer haber participado en la inauguración, a lado de mis compañeras y compañeros de gabinete, gobernadores y goberna-doras, quienes desde sus respectivas áreas y responsabilidades pudieron constatar cómo yo, que esta nueva experiencia del traslado es muestra de que este gobierno está llevando a México a la innovación sin perder de vista a la gente.
Antes de concluir este artículo, me gustaría compartir que los próximos días marcarán el cierre de una etapa profundamente significativa. El 30 de este mes concluyo un ciclo en la Consejería Jurídica que atesoro con mucho cariño en mi corazón. Y así, como todo cierre que tiene sentido, se abren nuevas ruta que platicaré con mayor detalle en el siguiente artículo.
Nos leemos el siguiente martes. Y nos vemos muy pronto.
@EsthelaDamian