EL-SUR

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Guerrero, México

Opinión

La alianza 2006 para el desarrollo rural de Zihuatanejo

Silvestre Pacheco León

Octubre 07, 2006

Como ha sido de los pocos asuntos resueltos por el consenso de las diversas fuerzas
políticas que están representadas en el Congreso, es natural que cuando se trata de la
municipalización del programa federal denominado Alianza Contigo, se haga referencia a la
visión común que los diputados tuvieron de la problemática rural cuando aprobaron la Ley
de Desarrollo Rural Sustentable en el 2001.
La fuerza de los hechos no requirió de mayores argumentos para convencer a las
fracciones parlamentarias de que para modificar la situación de atraso que vive la
población del campo, se requiere una nueva estrategia que supere el clientelismo y la
estrecha visión productivista para atender los problemas del mundo rural.
Es cierto que más recursos son siempre necesarios para el campo, pero también lo es
que el subdesarrollo sólo podrá ser superado en la medida en que quienes lo padecen
formen parte activa en la lucha para superarlo.
Lo anterior supone trabajar en la capacitación y organización de las comunidades y ejidos,
creando los espacios de participación donde se decidan de manera colectiva las acciones
que se deben emprender.
Muchos años han transcurrido de políticas de gobierno diseñadas para fortalecer los
cacicazgos en las regiones aunque eso implique mayor atraso, si la recompensa es el
afianzamiento en el poder de la vieja clase política.
Con la nueva ley los luchadores sociales del campo tienen un instrumento legal a su favor
si no los enajena la democratitis ni el populismo, se trata de los consejos municipales
para el desarrollo rural sustentable que por ley deben funcionar en cada municipio,
representando los diversos sectores sociales y productivos que hay en el campo.
Estos órganos de participación en la planeación del desarrollo municipal tienen cuando
menos tres años de haberse constituido en el estado, y si su actuación ha ocurrido como lo
establece la ley, seguramente pueden presumir de proyectos productivos diversos y
exitosos que promueven el desarrollo.
Los consejos municipales deben integrar a representantes de las diversas ramas
productivas pero también a las autoridades que tienen una representación territorial, me
refiero a los comisarios municipales y a los comisariados ejidales, además de los
funcionarios de las dependencias públicas de los tres órdenes de gobierno que tienen al
campo como materia de su trabajo.
Entre las amplias actividades que deben realizar los consejeros municipales me llama la
atención la que tiene que ver con la determinación de los proyectos que recibirán
financiamiento cada año del fondo común que para ese fin constituyen los tres ámbitos de
gobierno.
En la medida en que los consejos aprenden la realidad de su municipio y tienen una idea
clara de la estrategia a seguir para detonar el desarrollo, en esa medida valdrá la pena
evaluar el resultado de la aplicación de los recursos que opera el programa Alianza para
conocer si se está repitiendo la misma idea atrasada de los gobiernos anteriores, o si se
camina por el sendero de un cambio verdadero.
El programa Alianza opera cada año y por estas fechas en cada Consejo se ha
determinado el número de solicitudes de financiamiento que se atenderán a partir de la
relación que ellas tengan con los planteamientos estratégicos del Plan Municipal de
Desarrollo y con el interés real de los solicitantes.
En Zihuatanejo el Consejo recibió 49 solicitudes de financiamiento y su Comité Técnico
dictaminó el apoyo a 35, excluyendo a 14 por considerarlos ajenos a la estrategia de
desarrollo que contempla el Plan Municipal pero, sobre todo, por falta de recursos.
El presupuesto, a pesar de que se integra con la mezcla de recursos de los tres ámbitos
de gobierno, más el de los productores que aportan hasta el 50 por ciento del costo del
proyecto, es raquítico frente al presupuesto total del gobierno municipal y también frente a
sus prioridades, sin embargo, su techo financiero será de 4 millones de pesos, cantidad
nada despreciable si se parte de que se gastará bajo un esquema basado en el esfuerzo
colectivo dirigido a un fin común.
Frente a decisiones como las de los consejos vecinos de los municipios de Coahuayutla y
Petatlán, que a decir de algunos, privilegiaron al sector pesquero y al ganadero
respectivamente, por cuestiones políticas más que sociales y económicas, el consejo de
Zihuatanejo privilegió a los grupos de mujeres que se proponen criar gallinas, cerdos,
ovejas y cabras, atendiendo las experiencias de Alianza cuyos resultados de análisis de los
proyectos financiados, informan de que las mujeres tienen mejores respuestas al reto de
ser emprendedores.
Impulsará la certificación de huertas de coco para su producción orgánica y
comercialización en Estados Unidos, promoverá la introducción de aguacate Hass en la
agreste zona del Filo Mayor como manera productiva de desincentivar los cultivos ilegales y
de aprovechar el nicho de mercado que el aguacate tiene conquistado; apoyará los
proyectos ganaderos que buscan la tecnificación y sustentabilidad de las explotaciones, y
favorecerá la iniciativa de las mujeres que se afanan en la industrialización de los
derivados de la leche y en la preparación de conservas para aprovechar las frutas que se
pierden irremediablemente en las huertas por falta de mercado, orientando esos alimentos
en la mejor nutrición de las familias.
También considera incentivar a los productores que orientan sus productos a satisfacer la
demanda del mercado local aprovechando productivamente las ventajas comparativas que
tienen por su cercanía con quienes demandan sus productos.
Antes, por falta de interés en realizar los ejercicios que significa analizar cada uno de los
proyectos para ver su viabilidad económica, técnica y social, se privilegiaba la solvencia de
los productores que disponían en el acto de la mitad del costo de la inversión. Después,
nadie daba seguimiento a los proyectos apoyados buscando fortalecerlos para evitar el
desastre. Al año no era raro ver en las listas de solicitudes a los mismos de siempre,
productores que conociendo el camino de la tramitología, hacían fila esperando
nuevamente el beneficio como cuento de nunca acabar.
Ahora la mayoría de quienes serán apoyados, carece de antecedentes de haber recibido
financiamiento del mismo programa, y los que repiten serán atendidos en la medida en
que los resultados anteriores sean exitosos y requieran un nuevo apoyo para fortalecerse.
Pero quizá lo que mayor relevancia tiene es que por primera vez en el municipio se prioriza
la demanda de las mujeres y de estas a las que se encuentran en las localidades más
apartadas del municipio.
En general, el dictamen al que se ceñirá el programa atiende a todo el territorio municipal,
tanto a la costa como a la sierra y apoyará los proyectos que prefiguran una diversidad
productiva en el municipio sin dejar de apoyar los sectores y ramas productivas que por
experiencia y antigüedad serán la punta de lanza en la búsqueda del desarrollo rural
sustentable.