EL-SUR

Sábado 15 de Junio de 2024

Guerrero, México

Opinión

La apuesta de Marcelo: del obradorismo al ebrardorismo

Silber Meza

Septiembre 09, 2023

Un periodista de larga carrera me lo comentó hace unos meses: “A mí me dijo Marcelo que si no era candidato por Morena se iría por su lado”. No le creí. De hecho, le dije que Marcelo no se iba a animar a romper con Morena, pero sobre todo no se animaría a romper con Andrés Manuel López Obrador (AMLO), a quien lo une una relación muy cercana. Si bien Manuel Camacho Solís fue su líder de formación y despegue, AMLO fue su consolidación.
Todo indica que me equivoqué. Con base en sus últimas declaraciones parece que Ebrard está configurando una salida de Morena, partido en el que ha dicho que ya no tiene cabida. Durante toda la primaria del partido en el poder, el excanciller le recordó a AMLO que él hizo a un lado sus aspiraciones y que declinó para que en 2012 el tabasqueño fuera candidato presidencial por segunda vez. Nada de eso hizo eco en el líder indiscutible de Morena (líder sin bastón). Al final, la candidata presidencial del partido será Claudia Sheinbaum, quien utilizó la estructura del gobierno de Ciudad de México para posicionarse como la favorita de las encuestas. También le ayudó la estructura del partido y buena parte del andamio presidencial.
¿Qué hizo que López Obrador prefiriera a Claudia sobre su carnal Marcelo? Las razones reales sólo las conoce López Obrador, pero no es difícil perfilar un par de hipótesis que convergen en una sola. La primera, que de los dos, Claudia es la que se apegó más al guión y discurso obradorista: prácticamente no hay diferencias en la visión de país y en la defensa de un proyecto. Eso hizo, en buena medida, que ganara adeptos del obradorismo.
Lectora, lector: desconozco si usted es obradorista o conoce a obradoristas, yo sí que conozco y lo que he visto son personas que desean que AMLO dure más tiempo como presidente; como eso no va a suceder, buscan a la persona que pueda replicar de la manera más fiel el modelo de AMLO. Un copy-paste. Claudia se dio cuenta de ello y lo explotó. Adán Augusto también lo intentó y subió en las encuestas, pero si Claudia no tiene el mayor de los carismas, el paisano y amigo del presidente provoca sentimientos poco positivos en el electorado por su estilo priista de los años setenta (por decirlo con un eufemismo).
Aún el día de ayer, Marcelo dijo en la radio que Claudia ofrecía exactamente lo mismo que AMLO y él buscaba llevar la “transformación” a otro nivel. Sólo que el obradorismo no quiere “otro nivel”, quiere exactamente lo mismo que con López Obrador. Eso, o no lo entendió Ebrard o simplemente no estuvo dispuesto a jugar la carta.
Y esto me lleva a la segunda hipótesis que, como mencioné, no es divergente de la anterior.
Marcelo tiene voz propia y nunca estuvo dispuesto a ser una calca de AMLO. Tal vez ese fue el mayor de los “pecados” de Ebrard frente a López Obrador.
El apodado Peje no estuvo dispuesto a que se imprimiera un sello distinto a su movimiento. No quiso que pasáramos del “obradorismo” al “ebrardorismo”. Una persona como él, como el presidente, obsesionado con pasar a la historia, está convencida de que su movimiento es una auténtica transformación, una revolución que merece ser continuada con guión en mano, y para eso Ebrard no le funcionaba; Claudia sí. Hipótesis aparte, la historia ha demostrado que quien verdaderamente manda es la persona que está sentada en la silla, no el líder moral o el que le habla al oído. Claudia, si gana, será quien mande en México, no López Obrador.
Además, Marcelo no es identificado por AMLO como parte del pueblo, sino de las élites, de las clases medias-altas. El jueves pasado, en su conferencia mañanera el propio presidente dijo que el voto fuerte de Ebrard está en las clases medias, y a quien afectaría su separación de Morena sería al PAN-PRI.
Entonces ¿a dónde irá Marcelo? Ya no será candidato independiente, ese plazo de registro ya se cerró. Ahora le quedan dos opciones que puede que no sean divergentes. La primera es que forme su propio movimiento partidista. Ya se ha filtrado esa opción en diversos medios informativos. De esa manera podría estar en la boleta electoral, medir su fuerza real y, en caso de no ganar, fortalecer su posición para la siguiente campaña. Probablemente la última.
La segunda opción es irse por Movimiento Ciudadano, una estructura que le da más fuerza y empuje. Le provee de más dinero y territorialidad que aumentarían sus posibilidades de triunfo.
Estas últimas dos opciones no son contrarias. En los hechos pueden tener una candidatura común y convertirse en una fuerza sumamente competitiva. En una de ésas, el ebrardorismo comienza.