EL-SUR

Viernes 21 de Junio de 2024

Guerrero, México

Opinión

La campaña presidencial brasileña enciende sus motores

Gaspard Estrada

Mayo 18, 2022

Hace pocos días, la elección presidencial brasileña subió de intensidad. El ex presidente Luis Inácio Lula da Silva anunció formalmente su precandidatura presidencial, junto con su fórmula vicepresidencial, Geraldo Alckmin, ex gobernador del estado de São Paulo y ex miembro fundador del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB, centro derecha), frente a un auditorio abarrotado en el norte de São Paulo. Se trataba de un acto importante para el líder de la izquierda brasileña. En efecto, contrariamente a sus adversarios del pasado, como Fernando Collor de Mello, Fernando Henrique Cardoso, Geraldo Alckmin o José Serra, Lula tiene frente a él a un político que ha sabido construir una base social real, dispuesta a respaldar a su líder a pesar de sus mentiras y de sus posturas abiertamente xenófobas y antidemocráticas: Jair Bolsonaro. En este sentido, se trata de un rival mucho más difícil de vencer, y que además está dispuesto a todo con tal de mantenerse en el poder –inclusive intentar deslegitimar el proceso electoral e impedir que Lula asuma la presidencia de la República el próximo año en caso de que sea electo nuevamente.
De manera que la campaña electoral que apenas comienza promete ser una de las más polarizadas de la historia reciente de Brasil. Y de hecho ya lo es, si nos atenemos a lo publicado en las redes sociales, que tendrán de nueva cuenta un papel fundamental en esta elección presidencial. Al día de hoy, el equipo de campaña del expresidente Lula ha detectado más de 2 mil 300 noticias falsas difundidas por grupos bolsonaristas en las redes sociales, en particular WhatsApp y Twitter, y llevado a cabo una serie de procesos ante la justicia para obtener la suspensión de las cuentas que las vinculan. Durante la elección presidencial de 2018, los grupos digitales que actuaron en la campaña de Jair Bolsonaro lograron instalar percepciones falsas sobre las ideas del entonces candidato del Partido de los Trabajadores (PT) a la presidencia de la República, Fernando Haddad, lo cual tuvo un impacto electoral decisivo. La gran mayoría de los electores evangélicos votaron en favor del ex capitán del ejército durante esa elección.
En esta ocasión, el equipo de comunicación del expresidente Lula ha decidido tomar cartas en el asunto y construyó un equipo de expertos en comunicación digital para evitar que esto se vuelva a producir. Y los números están ahí: si en 2018, la audiencia en las redes sociales de los perfiles de Jair Bolsonaro rebasaba 13 veces a la del expresidente Lula, en mayo de 2021 esa correlación pasó a tres veces. Es decir, la disputa política en el terreno digital se está equilibrando progresivamente, aunque todavía falta mucho trabajo para que la cancha esté pareja. Sobre todo si tenemos en cuenta que el arsenal de desinformación de Bolsonaro no tiene límites, y tiene el respaldo tanto de empresarios dispuestos a financiar ilegalmente desde el exterior campañas de desprestigio contra el PT y su líder, como del propio gobierno que será utilizado con fines electorales (ya lo está siendo en los hechos).
Es por ello que ahora la atención se centra sobre el organismo a cargo de organizar las elecciones, y de proclamar a su vencedor: el Tribunal Superior Electoral (TSE). Desde hace varias semanas, Bolsonaro y sus ministros han lanzado una campaña pública para intentar deslegitimar el trabajo del árbitro electoral, alegando que un supuesto “fraude” estaría siendo preparado para evitar su “victoria”. Ante ello, tanto los jueces del TSE, como miembros de la sociedad civil y dirigentes de las principales fuerzas políticas del país han salido públicamente a defender el trabajo del TSE. Este embate en torno a la organización electoral y al reconocimiento de su resultado por parte de todos los contrincantes será uno de los principales asuntos que decidirán el desenlace de la elección presidencial de 2022. Y de paso, del futuro de la democracia brasileña.

* Director Ejecutivo del Observatorio Político de América Latina y el Caribe, con sede en París.

Twitter: @Gaspard_Estrada