EL-SUR

Jueves 26 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

La Carta de Aalborg

Octavio Klimek Alcaraz

Abril 07, 2005

La Campaña de Ciudades Europeas Sostenibles, iniciada en Aalborg, Dinamarca, el 27 de mayo de 1994, esta por cumplir 11 años. En la llamada Conferencia de Aalborg, 80 municipios europeos firmaron la Carta de las Ciudades Europeas hacia la Sostenibilidad (Carta de Aalborg).

En 1996, en la Segunda Conferencia Europea sobre Ciudades Sostenibles celebrada en Lisboa, Portugal había sido suscrita por 250 autoridades locales y regionales.

En el 2000, en la Tercera Conferencia realizada en Hannover, Alemania, se alcanzó el compromiso de 650 autoridades regionales y locales de 32 países de toda Europa con la Carta de Aalborg. La población correspondiente a todos los participantes de la Campaña de Ciudades Europeas Sostenibles en dicho año representó más de 130 millones de ciudadanos europeos.

Estos datos permiten valorar la importancia de la Carta de Aalborg. Es por ello una referencia obligada conocer su contenido y las experiencias derivadas de su aplicación, para aquellos que quieren adquirir un compromiso en el camino hacia la sostenibilidad de las ciudades y municipios de Guerrero y del país.

En especial, para aquellos que saben que la administración pública no puede ser sustituida por el manejo gerencial. Es decir, que no se puede trasladar mecánicamente la ideología de la empresa privada a las políticas públicas. Sólo veamos el fracaso de los empresarios de la derecha metidos a políticos en el actual gobierno federal, que confundieron los instrumentos de modernización, como por ejemplo la certificación de la calidad con un fin en sí mismo, dejando de lado la resolución de problemas reales de la ciudadanía, ahora confundida con clientela.

La Carta de Aalborg se encuentra estructurada en tres partes. La primera parte es la Declaración de consenso: Las ciudades europeas hacia la sostenibilidad. La segunda parte es la Campaña de ciudades europeas sostenibles y la tercera es la                           Participación en las iniciativas locales del Programa 21: Planes de acción local a favor de la sostenibilidad.

En el contenido de estas tres partes, la Carta de Aalborg señala que la vida humana en este planeta no puede ser sostenible sin comunidades locales viables. Desde los gobiernos locales se comprometen a lograr una justicia social, unas economías sostenibles y un medio ambiente duradero. Aclaran que la justicia social pasa necesariamente por la sostenibilidad económica y la equidad, que precisan a su vez de una sostenibilidad ambiental, la preservación del capital natural.

Las ciudades firmantes de la carta, pretenden integrar los principios de sostenibilidad en todas sus políticas, y así tomar decisiones que no represente únicamente los intereses de las personas afectadas, sino también los de las generaciones futuras.

Al comprender que el factor restrictivo del desarrollo económico es el capital natural, como el aire, el suelo, el agua y los bosques deciden las ciudades invertir, en este capital, respetando el siguiente orden prioritario:

–Invertir en la conservación del capital natural existente (reservas de aguas, suelo, hábitats de especies raras);

–Fomentar el crecimiento del capital natural, reduciendo el nivel de explotación actual (por ejemplo, de las energías no renovables);

–Aliviar la presión sobre las reservas de capital natural creando otras nuevas, como parques de esparcimiento urbano para mitigar la presión ejercida sobre los bosques naturales;

–Incrementar el rendimiento final de los productos, como transportes urbanos respetuosos del medio ambiente.

Las ciudades declaran estar conscientes de que el desigual reparto de la riqueza es la causa de un comportamiento insostenible. Para ello, tienen la intención de integrar las necesidades sociales básicas de la población, así como los programas de salud, empleo y vivienda en la protección del medio ambiente.

Las ciudades se pronuncian por políticas eficaces de ordenación del territorio que impliquen una evaluación ambiental estratégica de todos los planes. Señalan que el concepto de interdependencia regional equitativa debe permitirnos equilibrar los flujos entre el campo y la ciudad e impedir a las ciudades una mera explotación de los recursos de las zonas periféricas.

Las ciudades proponen establecer planes de acción locales a largo plazo (programas Agenda Local 21). Para ello, establecen que la preparación de un plan de acción local incluya las siguientes etapas:

–Reconocimiento de los métodos de planificación y de los mecanismos financieros existentes, así como otros planes y programas.

–Localización sistemática de los problemas y de sus causas mediante extensas consultas públicas.

–Clasificación de las tareas por orden de prioridad para tratar los problemas detectados.

–Creación de un modelo de comunidad sostenible mediante un proceso participativo que incluya a todos los sectores de la comunidad.

–Consideración y evaluación de opciones estratégicas alternativas.

–Establecimiento de un plan de acción local a largo plazo a favor de un desarrollo sostenible que incluya objetivos mensurables.

–Programación de la aplicación del plan, incluida la preparación de un calendario y una declaración del reparto de responsabilidades entre los participantes.

–Establecimiento de sistemas y procedimientos para la supervisión y la notificación de la aplicación del plan.

Algo que queda claro, es que para las ciudades europeas la Carta de Aalborg es el mejor punto de inicio para un proceso de Agenda Local 21. En donde los políticos y las autoridades locales deben despojarse de actitudes de dominación del proceso, mostrando liderazgo, adoptando más bien el papel de catalizadores.

Adicionalmente, existe el compromiso de las ciudades que firman la carta de dedicar personal y presupuesto para el proceso de Agenda Local 21. Realizando consultas y colaboraciones con los diferentes sectores de la comunidad para crear sinergia a través de la cooperación.

En el caso concreto de las ciudades y municipios de Guerrero queda el reto de impulsar propuestas similares. Seguramente, sé esta en la posibilidad de impulsar este tipo de modelos, pero donde se tendrá que vencer al enemigo de este tipo de propuestas es dentro de las propias administraciones públicas locales.

Lo anterior, debido al fracaso del camino tradicional del urbanismo, detentado para su operación en una oficina pública de los ayuntamientos, como son las direcciones de desarrollo urbano. Estas oficinas, por sí solas no tienen posibilidades reales y óptimas de administrar, un Plan Director de Desarrollo Urbano (no sólo hay que expedirlos, también hay que administrarlos). Para ello, se requiere voluntad política y honestidad de los gobernantes además del conocimiento.

Esto con el propósito, de romper un conjunto de intereses que generalmente van en contra del bien público, en especial los económicos. Muchos actores participan en el asunto del “desarrollo urbano”, los dueños de terrenos, los que registran, los que recaudan, de los que venden fe y los que autorizan. La ciudadanía, normalmente está totalmente marginada en este proceso.

Sólo con gobiernos locales en Guerrero, que adopten modelos similares a los de la Carta de Aalborg, en donde se dé una verdadera participación de la sociedad se puede impulsar alternativas reales a esta realidad.

La esperanza es lograr impulsar un debate sobre el pasado, presente y por supuesto los posibles escenarios de futuro de las ciudades y municipios. La ciudadanía de Guerrero está en la posibilidad real de exigir y elegir el camino de la sostenibilidad, para empezar verdaderamente a transitar hacia un desarrollo sustentable.

  1. Mi reconocimiento a todos aquellos que construyen día con día este proyecto plural del periódico El Sur, felicidades en un aniversario más.