EL-SUR

Jueves 26 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

La ciudad accesible

Octavio Klimek Alcaraz

Abril 23, 2005

 

 

El tema de la movilidad en las ciudades es algo que interesa y afecta a todos los vivimos en ellas.

Casi siempre discutimos acerca de la necesidad de circulación de los automóviles, más que en nuestras propias necesidades. Lo que pretendo decir es que una ciudad debe ser accesible, debe permitir atender todas nuestras necesidades en sitios cercanos y/o áreas urbanas en las que se pueda acceder por transporte público (dormitorio, trabajo, servicios, etc.).

Lo contrario es que los conductores pretendamos ir en nuestro auto a cualquier sitio de la ciudad, por ello acabamos construyendo vías y accesos para el auto privado, hacemos nuestras ciudades inaccesibles a nosotros mismos.

El exceso de utilización del auto mantiene nuestras calles en congestión permanente, el centro de las ciudades, las vías de acceso a ellas. Ejemplos de todo esto sobran.

En Chilpancingo se amplió el río Huacapa como supuesta solución vial. Más allá de todo lo oscuro de esta inversión pública y los beneficios económicos que trajo a algunos privilegiados, viejos y nuevos dueños de terrenos en sus cercanía, la vialidad del Huacapa tiende rápidamente hacia la saturación debido al aumento del parque automovilístico y la dispersión de actividades en la ciudad.

El horrible bulevar que cruza Chilpancingo ha dividido la ciudad en dos. Es poco funcional, hace casi imposible al conductor foráneo el acceso a Chilpancingo por su lado norte. Lo peor es que cada semana el exceso de velocidad provoca atropellamientos y accidentes. Estoy seguro que ha provocado más muertos que el muy famoso muro de Berlín y ahí la lleva con los emigrantes muertos en nuestras fronteras. Todo por llegar diez minutos antes a Acapulco o México.

El problema es complejo, fruto de un devenir histórico y de décadas de malas decisiones. Hoy es claro que se requiere planificar, que se requieren directrices y regulaciones para resolver este problema.

Debe quedar claro que no se trata de proscribir el automóvil privado, sino que este estilo de movilidad no es sostenible a largo plazo. Finalmente el automóvil tiene muchas aplicaciones que facilitan la vida urbana, para ir de compras, hacer vida social o viajar a sitios alejados. Lo que no es valido es utilizarlo todos los días para ir al trabajo o a la escuela en zonas de tránsito alto pues así se contribuye a la congestión del tránsito vehicular y la contaminación, lo que perjudica a la sociedad en su conjunto. Se tiene que dar su lugar al transporte individual, pero sin exagerar.

Abordemos el tema del transporte público que carece de suficiente eficiencia y que está en competencia contra un sistema que ha invertido recursos públicos para privilegiar el auto particular en nuestras ciudades.

Esto nos genera serios problemas sociales, pues no se logra atender a la mayor parte de la población que no puede permitirse viajar en vehículo privado por discapacidad, edad y costo económico, entre otras causas.

De lo anterior se puede señalar que la respuesta no es ofertar la construcción de nuevas vialidades. Lo que se trata es de administrar las infraestructuras existentes y nuevas con criterios                         que establezcan prioridades para el transporte público (por ejemplo carriles confinados); restricciones específicas a determinados usos del vehículo privado (tipos de estacionamiento, áreas ambientales) y fomento de la movilidad no motorizada (bicicleta, caminar).

Este tipo de medidas requieren la participación de la ciudadanía (vecinos de barrios y colonias, comerciantes, choferes y actuales concesionarios del transporte público, entre otros). Solamente promoviendo la cooperación ciudadana en su implementación y funcionamiento podrán ser aceptadas y por tanto exitosas.

En general, se reconoce que en el corto plazo resulta políticamente costoso tomar medidas que intenten disminuir el uso indiscriminado del automóvil individual. Las autoridades de los municipios elegidas por tres años suelen no tener presente en sus decisiones una perspectiva de largo plazo, de modo que no es frecuente que la sostenibilidad haya guiado la política del trasporte en nuestras ciudades.

Se requiere la construcción colectiva de una visión de largo plazo del desarrollo de la ciudad que permita armonizar la movilidad, el crecimiento y la competitividad, con la sostenibilidad de la ciudad y nuestra vida buena o con calidad.

Finalmente, se debe reconocer que el tema de hacer una ciudad accesible es complicado y exige una alta capacidad profesional y de liderazgo de parte de las autoridades municipales y del transporte.

Concluyo: ya no se debe seguir engañando a la gente con improvisados en estos temas.

P.D. Agradezco los correos electrónicos que se me han mandado, siempre alienta y da esperanza saber que hay tanta gente de bien y con convicciones.

P.D. Ojalá pronto podamos comentar de los trabajos del Foro de la Sierra, yo lamento no poder asistir pero hay que participar en el Congreso Nacional del PRD.