EL-SUR

Sábado 01 de Octubre de 2022

Guerrero, México

Opinión

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La Constitución de Querétaro 1916-1917; hoy hace 104 años

Julio Moguel

Enero 08, 2021

 

(Décima novena parte)

I. Francisco J. Múgica sabe que “ya no hay tiempo”, y propone la formación de una segunda Comisión de Constitución

En la 21ª Sesión Ordinaria del Congreso, realizada el sábado 23 de diciembre de 1916, ante el hecho constatable de que hasta el momento sólo habían aprobado menos de dos decenas de artículos de la Constitución, y de que ello era grave pues “sólo quedaba un mes y días” para culminar las funciones del Congreso, se señaló como indispensable realizar “dos sesiones por día, por la mañana y en la tarde”. Pero Múgica agregó que no habría forma de culminar los trabajos constitucionales si no se nombraba una segunda Comisión de Constitución.
Dicha preocupación de Múgica fue acompañada en la misma sesión por el diputado Pedro A. Chapa, diputado en el Congreso Constituyente por el estado de Nueva León:
“Yo creo que se debe tomar en cuenta la propuesta que hizo el señor Múgica […] La Cámara fue electa por el pueblo para dos meses solamente, de manera que en esos dos meses tenemos que terminar la Constitución y no se podrá prorrogar el plazo […]”
Las razones de Múgica para hacer esta propuesta respondían sin duda al problema considerado en el pleno en torno a “la falta de tiempo”, pero seguramente no le faltaron razones para suponer que una nueva Comisión, acompañante de la que él comandaba, permitiría potenciar la fuerza de “los radicales” y lograr nuevos y relevantes triunfos legislativos.
Pero no es improbable que Múgica estuviera considerando otros factores en su propuesta. Una nueva Comisión no sólo aligeraría la carga que agobiaba ya a esas alturas a su propia instancia de trabajo, sino que evitaría –cuestión que ya estaba sucediendo– que su liderazgo y el de la Comisión que presidía siguiera siendo el centro prácticamente único de los ataques y contraataques del núcleo carrancista.
Tema que no implicó demasiada discusión, de tal manera que en la misma sesión del 23 de diciembre quedó aprobada la propuesta. De inmediato, aunque no sin algunos escarceos, “la Mesa” propuso la lista de los diputados que conformarían el nuevo organismo de revisión y redacción constitucional: Paulino Machorro Narváez, Heriberto Jara, Agustín Garza González, Arturo Méndez e Hilario Medina. La propuesta generó en el pleno los más nutridos aplausos.
Es difícil en este breve espacio ubicar las inclinaciones ideológico-políticas y las líneas de pertenencia de cada uno de los miembros de esta segunda Comisión de Constitución a los grupos que se había identificado como “liberales clásicos o carrancistas”, por un lado, y como “liberales jacobinos” por el otro. Pero no está demás identificar el perfil de quien fuera finalmente el más dinámico e importante diputado de la Comisión, tanto por la cantidad y calidad de sus intervenciones como por los triunfos logrados por el núcleo radical a lo largo de las sesiones del Congreso.

II. ¿Quién era el diputado Heriberto Jara?

Heriberto Jara contaba con 37 años cuando fue nombrado diputado al Congreso Constituyente. Edad que lo hubiera ubicado como el más joven –o el “menos viejo”, para los parámetros de la época– de la 2ª Comisión de Constitución, si no hubiera sido por el nombramiento en ella de quien posiblemente era el más joven del foro: Hilario Medina, de sólo 25 años. En la histórica Asamblea, entre los destacados, únicamente se le acercaba en juventud el diputado Rafael Martínez de Escobar con 29 años de edad.
Jara, entonces, se ubicaba alrededor de la medianía de años con la que contaban los líderes más connotados del Congreso, quienes ya rebasaban las tres décadas de vida: como habíamos visto, en 1916 Múgica tenía 32 años, empatado con Cravioto, con sólo tres menos que el líder del núcleo carrancista, Palavicini, quien llegaba a los 35. En cualquiera de los casos, la distancia generacional con respecto al Primer Jefe era distinguible, pues Venustiano Carranza tenía 57 años de edad cuando se abrieron las puertas del Congreso de Querétaro.
Heriberto Jara no estaba muy lejos de tener méritos de campaña como los de Múgica. Acaso incluso eran más, o pudieran equipararse con las de aquél, independientemente de que no gozara de la misma fama pública que el michoacano. Sus vínculos con el magonismo, por ejemplo, fueron “orgánicas” y de mucha mayor profundidad. Estuvo directamente vinculado al movimiento huelguístico de los obreros de Río Blanco, antecedente social de máxima relevancia del inicio de la Revolución, sufriendo, por su militancia, encarcelamientos y persecución.
Fundador del Partido Antirreleccionista Veracruzano, se incorporó activamente al proceso revolucionario encabezado por Madero en mayo de 1911. No fue menos distinguida su participación como diputado de la primera legislatura bajo el breve tiempo del gobierno de Madero, empujando allí todo tipo de iniciativas legislativas ubicadas en lo fundamental en “la problemática social”.
Su participación en el Congreso Constituyente quedó firmemente implicada en prácticamente todos los “temas sociales” del debate, pero incluyó intervenciones decisivas en la temática de “la estructura del Estado” que se quería construir, fuera en el tema sobre el juicio de amparo, o, en lo que es más identificado o reconocido, en la “cuestión obrera” o en la “cuestión municipal”.
Fue muy obvio para todos que Jara sería el motor decisivo de “los radicales” en la segunda Comisión de Constitución, contando, por lo demás –como veremos–, con otros activos diputados que no tenían méritos menores en otros tópicos importantes del debate constitucional.
Podría considerarse, también en este caso, que el grupo encabezado por Múgica, jugando el partido ajedrecístico con las negras, tenía a esas alturas una perspectiva de triunfo que pocos se atrevieron entonces a dudar.