EL-SUR

Sábado 01 de Octubre de 2022

Guerrero, México

Opinión

HABLEMOS DE LIBROS

La Constitución de Querétaro, 1916-1917

Julio Moguel

Noviembre 19, 2020

Hoy hace 104-105 años

I

21 de noviembre de 1916-21 de noviembre de 2020. Ciento cuatro años desde que el Congreso Constituyente de Querétaro iniciara formalmente sus sesiones, en un periodo récord para hacer nacer, el 5 de febrero de 1917, la Constitución Política que, en la mayor parte de sus componentes, aún mantienen los dictados de la que hoy por hoy, con todo y los numerosos cambios que se le han hecho, configura la ley de máxima estatura existente en el país.
Hoy abrimos esta columna en El Sur para dar cuenta, en lo que sigue y en el límite temporal del 5 de febrero del próximo año, de cómo de desarrollaron los debates, de quiénes fueron los personajes principales de dicha proeza de gestación, de cuáles fueron los puntos positivos –algunos extraordinarios– del documento a revisión y de la lucha ideológica y política que se implicaba en los campos o grupos de representación.
Buscaremos por supuesto no hacer un simple encuadre descriptivo, en el entendido de que hay mucho que decir en torno a la profundidad del debate y a lo que se puso en juego y “se ganó o se perdió” en el día a día de los trabajos del Constituyente.
Buscaremos a la vez destacar personalidades y perfiles de los diputados implicados, tratando de establecer, en lo posible, las ligas que cada uno de ellos tuvo que ver con otros momentos relevantes de la historia que ya se había vivido en el proceso revolucionario iniciado el 20 de noviembre de 1910. Y no escatimaremos esfuerzos para describir o analizar algunos de los “puntos ciegos” del proceso, mismos que, como sucede en el psicoanálisis, pueden ser más iluminadores y relevantes que lo que se dice a garganta abierta por los propios actores o por sus historiadores, bajo el presupuesto, generalmente equívoco o erróneo, de que “en lo que se dice” o “en los hechos” se encuentra la verdad.
La generosidad de El Sur permitirá que presentemos esta columna, a partir del próximo miércoles 25 de noviembre, con tres entregas por semana –en la idea de ajustarnos en lo fundamental a los tiempos mismos en que se fueron desarrollando los debates y acuerdos del Congreso–, lo que implicará la presentación, al 5 de febrero de 2021, de un poco más de una treintena de textos que, es nuestro deseo, permita a los lectores vivir-leer el “hoy por hoy” de aquél entonces en su respectivo momento del “hoy por hoy” de nuestros pandémicos días.

II

En esta presentación de la serie conviene decir que los trabajos del Congreso se desarrollaron en un tiempo que pudiera pensarse imposible: de sólo dos meses y medio, en sesiones de mañana y tarde y altas horas de la noche que no se detuvieron en momentos de fiestas decembrinas ni en recesos que no implicaran, ellos mismos, sólo el tiempo preciso para los amarres de grupo o para la redacción de propuestas y contrapropuestas que había que armar al tiro, del hoy para hoy o del hoy para mañana, en un tiempo-vida muy parecido al que muchos de los diputados habían experimentado en una u otra campaña militar.
Este último no es sólo un símil metafórico para la mejor comprensión de esta historia: lo que se vivió en esos dos meses en Querétaro era en realidad una larga batalla, en la que tenían que aplicarse todas las reglas y sabidurías de un combate sui generis que llevaba a combinar la guerra de posiciones con la guerra de movimientos. Todo un juego de ajedrez de mayor complejidad que el conocido hasta el momento en los campos de batalla, pues las reglas variaban conforme avanzaba el reloj de las jugadas y “lo externo” –el contexto nacional e internacional en el que se llevaban a cabo los debates– obligaba a definir variantes que en el momento era difícil descifrar.
Dicho en una sola línea para entrar en materia: el Congreso fue abierto e impulsado con todo vigor por el carrancismo en activo –como todos sabemos, Venustiano Carranza era entonces la cabeza del Poder Ejecutivo nacional–, en el marco de un pacto establecido tras bambalinas entre fuerzas que se identificaban formalmente como conglomerados político-militares que no tenían –ni habían tenido que ver– con las fuerzas que antes se habían articulado en torno a la Convención de Aguascalientes, celebrada del 10 de octubre al 9 de noviembre de 1914.

III

El Congreso había sido programado para iniciar sus trabajos el 20 de noviembre de 1916, bajo la idea de honrar la célebre fecha en la Francisco I. Madero dio el banderazo para la toma de las armas con la bandera del “sufragio efectivo” y la “no reelección”. Y, ciertamente, hubo algunos diputados que se congregaron ese día en el Salón de Actos de la Academia de Bellas Artes de Querétaro para cumplir el objetivo conmemorativo, pero no lograron el quórum suficiente para que se diera por válida la reunión.
Esa es la razón por la que la fecha en la que empieza nuestra historia es el 21 de noviembre de 1916 –104 años atrás–, momento en el que 140 diputados lograron abrir la sesión a las 10:30 de la mañana para cerrarla formalmente a las 9:40 de la noche.
No entraremos ahora en los detalles de esta primera jornada constitucional, pues conviene aprovechar esta presentación para ubicar las fases temporales del Congreso: del 21 al 30 de noviembre, ocupado en la revisión de credenciales a lo largo de once juntas preparatorias; le sigue el periodo que va del 1 de diciembre –fecha en la que se declara formalmente instalado– al 31 de enero de 1917, día en que se hace la clausura, con seis sesiones dedicadas al Reglamento y 60 al estudio, discusión y aprobación de los 152 artículos –incluyendo los transitorios– que integraron la Carta Magna del país.
Carrera meteórica, pues, de un total de 66 sesiones, justo la mitad de las que se requirieron para forjar la Constitución Política de 1957.

*
Apasionante periodo, pues, en el que se condensa toda una gran historia de la Gran Historia nacional. Esfera temporal de resonancias y de colores múltiples que ha sido poco explorada por los historiadores y que aquí, en las entregas a El Sur, queremos ahora revisar.
Para el mejor entendimiento de los tiempos aciagos que entonces se vivieron y de los que hoy por hoy, 104 años después, así sea con otros componentes, se vuelven a vivir.

Etiquetas: Julio Moguel, La Constitución de Querétaro, Hoy hace 104-105 años