EL-SUR

Lunes 24 de Junio de 2024

Guerrero, México

Opinión

La corrupción de la “incorruptible” Guardia Nacional

Silber Meza

Septiembre 17, 2022

DE NORTE A SUR

 

La mayoría son militares, pero eso no les impide cometer actos de corrupción. La Guardia Nacional es un cuerpo creado por el presidente Andrés Manuel López Obrador con la promesa incumplida de que sería una corporación civil. La colmó de elementos del Ejército y de la Marina, 80 por ciento, y está a punto de retirar al 20 por ciento restante, compuesto por personal de la extinta Policía Federal.
La Guardia Nacional tiene una alta aprobación entre la población. Habría que preguntarse si esta buena imagen se debe a su relación directa con la popularidad de López Obrador, y a la aprobación que históricamente ha mantenido el Ejército. El tiempo nos lo dirá.
Pero esta Guardia Nacional ya ha mostrado fisuras en su actuar. Pongo aquí algunos ejemplos publicados en diversos medios y redes sociales.
El 14 de febrero de 2020, durante la inauguración del primer cuartel de la Guardia Nacional en México, el presidente lanzó un discurso motivador. Por sus palabras y vehemencia, se notaba que quería mandar un mensaje de aliento a los guardias para que no fueran como los elementos de la Policía Federal de Genaro García Luna, titular de la Secretaría de Seguridad Pública durante el sexenio de Felipe Calderón.
“En el caso de la seguridad, desde luego es la corrupción lo que más daña, porque ¿qué sucedía?, no había una línea divisoria, una frontera entre delincuencia y autoridades, no se sabía dónde terminaba la delincuencia y dónde comenzaba la autoridad; y a veces la autoridad estaba al servicio de la delincuencia”, les dijo.
Y continuó: “No tiene caso aquí subrayar lo que ha venido dándose a conocer de cómo los encargados de la seguridad estaban al servicio de la delincuencia, eran empleados de la delincuencia. Entonces, por eso lo más importante de todo es la honestidad, la integridad, el no caer en la tentación de la corrupción, el que puedan decir los miembros de la Guardia Nacional: ‘Soy leal a México y soy incorruptible, y prefiero dejarles a mis hijos pobreza, pero no deshonra’”.
Desafortunadamente, estas palabras no han sido escuchadas por todos los integrantes de la Guardia Nacional, especialmente los asignados a las carreteras federales.
De acuerdo con un reportaje de la periodista Miriam Ramírez, integrante de la Unidad de Periodismo de Investigación de El Universal –en la que también trabajo yo–, esta nueva policía militar ha investigado mil 303 acusaciones de corrupción de ciudadanos en contra de sus integrantes, pero absolutamente todas se descartaron con el argumento de que la o el quejoso no aportó pruebas suficientes.
La reportera entró a los archivos in situ de la Guardia Nacional y conoció, expediente por expediente, la forma en que los elementos militares fueron acusados, principalmente por transportistas, de extorsionarlos, cobrarles moches de hasta 100 mil pesos e incluso si no traían el dinero consigo, llevarlos a un cajero automático y completar la “mordida” con diversos productos, como aceite de cocina, pantalones, relojes, botellas de vino, muebles o chamarras.
Algunas personas documentaron las quejas con llamadas telefónicas grabadas y fotografías. Nada valió.
Este trabajo exhibe la corrupción sistémica de la Guardia Nacional en carreteras federales, pero hay mucho más. Coloco aquí tres casos reportados en las últimas dos semanas.
En diversos medios –uno de ellos Infobae– se informó que el 8 de septiembre en Nogales, Sonora, un par de elementos de la Guardia Nacional dejó pasar un tráiler con armas a cambio de un soborno de 75 mil dólares. Cuando las autoridades conocieron del hecho iniciaron una investigación y búsqueda de ambos guardias.
El 14 de septiembre en San Fernando, Tamaulipas, un grupo de vendedores de autos encapsuló a elementos de la Guardia Nacional porque les habían quitado mil 850 dólares estadunidenses. Según la denuncia en redes sociales, al final los elementos regresaron el dinero, pero en pesos.
Apenas hace unos días se informó que policías de inteligencia del gobierno de la Ciudad de México detuvieron a un guardia –que tenía permiso de no laborar– acusado de extorsionar a comerciantes de la colonia Morelos, alcaldía Venustiano Carranza.
La Guardia Nacional no es incorruptible, como afirma el presidente López Obrador. Y no lo es porque ninguna institución lo es, así sea civil o militar. La corrupción existe hasta en los países más avanzados y demócratas del mundo. Por eso, la Guardia Nacional debe mejorar sus procesos internos de honestidad, integridad y anticorrupción.
Está obligada a hacerlo rápido, antes de que sea demasiado tarde.