EL-SUR

Sábado 20 de Abril de 2024

Guerrero, México

Opinión

La coyuntura electoral de 2018

Silvestre Pacheco León

Julio 02, 2017

La coyuntura electoral de 2018 para elegir presidente de la república ha despertado un interés inusitado en todo el país, y Zihuatanejo es el escenario donde sucede el reencuentro entre dos viejos militantes fundadores del PRD, separados de la militancia a causa de las decisiones tácticas de lucha para acceder al gobierno municipal y quienes ahora actuaban a título de ciudadanos interesados también en la elección concurrente para la renovación del congreso local, federal y de ayuntamientos.
–Quiero que tu opinión sobre la idea de promover en Zihuatanejo una discusión amplia desde el campo de la izquierda para analizar la situación actual del país y la coyuntura electoral en puerta –expuso Francisco.
–Pues ante el mutismo de la clase política local que quiere pasar desapercibida habrá mucha gente interesada, todo es cuestión de que la convocatoria se divulgue, aunque puede ser una limitante si el llamado es desde la izquierda, acuérdate que ahora todo mundo busca acomodarse en el centro, aún antes de justificar su pasado. ¿Te acuerdas lo que respondió Fidel Castro cuando Pablo Gómez desde el PRD quiso marcar distancia de su régimen? “Lo que buscan es curar sus conciencias de que fueron jóvenes y comunistas”, –le respondió Verónica.
–Eso es muy cierto. Nadie puede andar arriando sus banderas sin una explicación de por medio. Yo también comparto contigo esa opinión que priva en mucha gente contra la izquierda, pero es un poco pensando en recuperar el pensamiento crítico de esa corriente ideológica que se requiere para darle vuelta a la situación de estupefacción que ahora priva en la sociedad.
–Tu sabes que la en la realidad que vivimos no es para menos, la sociedad vive angustiada por la inseguridad pero también por la crisis económica. Todo eso genera miedo y quizá resignación frente a tanta impunidad por la ineficiencia del gobierno.
–Ineficiencia y complicidad, o ambas porque ahora lo raro es encontrar un gobierno que respete y haga respetar la ley.

La realidad y la ficción

–Por cierto, ahora que hablas del estado emocional de la gente, déjame contarte que la otra tarde al regresar de la playa me encontré en el puente de la iglesia del Ángelus a un grupo de soldados que platicaban con algunas personas reunidas en la glorieta de la plaza Kioto, cosa que no es muy usual presenciar, pero me pareció elocuente porque parecía que estaban atendiendo alguna queja ciudadana.
“Pero como no era mi interés investigar lo que ocurría, seguí mi camino. Había andado unos tres minutos cuando me llamó la atención la presencia de un grupo de jóvenes en la otra acera del canal, parados en medio de la calle, con radios de comunicación en la mano, que parecían estar armados. Como todos ellos miraban atentos a otro que hablaba alteradamente por teléfono celular como si fuera su jefe, caí en la cuenta que él traía una arma larga, al parecer cuerno de chivo, colgando del hombro derecho”.
“Instintivamente pensé en bajarme al arroyo vehicular para protegerme, pero opté en seguir caminando por donde venía, atento en la reacción de la gente que me encontraba.
Todos veían lo mismo que yo, me lo decían sus ojos de susto, pero se hacían los desentendidos como para no llamar la atención y continuaban su camino sin voltear donde estaba el peligro.
“Por mi parte apuré el paso pensando en la corta distancia que separaba a los soldados de éste grupo de civiles armados y cuando consideré haberme puesto a salvo de cualquier disparo me detuve para voltear a ver nuevamente la escena.
“Fue cuando vi venir una camioneta blanca, nuevecita y de lujo del mismo punto donde habían estado los soldados.
“La camioneta paró donde los jóvenes armados esperaban, de ella descendieron unas personas que entraron aprisa al interior de la casa mientras los jóvenes bajaban cosas. Entonces miré que a la altura de donde yo me había parado pasó un hombre en su auto a regular velocidad precisamente por la calle donde la camioneta de lujo se había detenido bloqueando el paso.
“Ya no quise seguir mirando para ver lo que pasaba, mejor continué mi camino imaginando que el coche llegaría frente a la camioneta y quizá tocaría el claxon reclamando el paso, sin pensar en una respuesta violenta que podría venir de la gente armada. Claro, también pensé en que el chofer del coche, imaginando el peligro y armado de valor para no regresarse en reversa porque eso podría hacerlo sospechoso, también se podría hacer el desentendido mirando hacia otro lado y quizá cantando una canción para despistar mientras a los hombres armados les daba por quitar la camioneta.
“Con todos esos pensamientos llegué veloz a mi casa descansando de la preocupación porque en el trayecto no escuché ni disparos ni ambulancias”.
–Creo que no hay gente en el puerto que no haya vivido una experiencia similar pero luego ¿qué pasó?
–Te va a dar risa porque después me enteré que los soldados que me imaginé apoyando a la gente en realidad la habían dispersado para desbloquear la calle que lleva a La Ropa, ya sabes, por el problema que tienen tus vecinos por la entrada de los autobuses de turistas hasta el pie de la playa.
“Y resulta que los civiles armados que causaron tanto susto y recelo eran escoltas que esperaban el arribo de una regidora o diputada que vive en esa zona. ¿Cómo ves?”.
Los dos amigos rieron con ganas de lo sucedido.
La tarde de junio transcurría como todas en la temporada de huracanes, con la presencia de enjambres de chicatanas (como le dicen a las hormigas aladas que aparecen después de las lluvias abundantes, saliendo debajo de la tierra y que vuelan torpemente atraídas por la luz) que todo lo invaden.
Aunque el huracán Calvin ya había tocado tierra en costas oaxaqueñas, el puerto continuaba cerrado a la navegación y grupos de pescadores celebraban en la playa principal que la lluvia hubiera escampado, pensando que ya mañana podrían salir a la pesca.
Puesta la pregunta de Francisco en la cancha de Verónica sobre la pertinencia convocar a una discusión sobre la coyuntura electoral ésta hizo un repaso veloz de los temas que le parecían relevantes:
–Si la realidad electoral fuera determinada por los números que registró la experiencia de 2012 creo que tendríamos que tomar como referencia el 30 o 31 por ciento del porcentaje de los votos que alcanzó López Obrador, y eso quiere decir que le falta mucho para alcanzar mayoría por sí solo.

* Desde la colaboración del 18 de junio pasado, el autor dejó de publicar la columna Re-cuentos y comenzó con la presente titulada Desde Zihuatanejo. Ofrecemos una disculpa a los lectores por la desatención de no avisar de ese cambio en su momento.