EL-SUR

Sábado 01 de Octubre de 2022

Guerrero, México

Opinión

La década para la restauración de los ecosistemas

Octavio Klimek Alcaraz

Mayo 29, 2021

El próximo sábado 5 de junio se conmemorará el Día Mundial del Medio Ambiente, precisamente ese día tan significativo marcará el inicio de la Década de las Naciones Unidas para la Restauración de los Ecosistemas del 2021 al 2030.
Se debe comentar que el 1 de marzo de 2019 se declaró por la Asamblea General de la ONU la Década de las Naciones Unidas para la Restauración de los Ecosistemas del 2021 al 2030. Su objetivo es “incrementar a gran escala la restauración de los ecosistemas degradados y destruidos, como medida de probada eficacia para luchar contra el cambio climático y mejorar la seguridad alimentaria, el suministro de agua y la biodiversidad”. La restauración de los ecosistemas se define como un proceso de invertir la degradación de los ecosistemas –como paisajes, lagos y océanos–, para recuperar su funcionalidad ecológica; en otras palabras: mejorar la productividad y la capacidad de los ecosistemas para satisfacer las necesidades de la sociedad. (https://www.unep.org/es/noticias-y-reportajes/comunicado-de-prensa/nueva-decada-de-la-onu-para-la-restauracion-de-los#:~:text=La%20restauraci%C3%B3n%20de%20los%20ecosistemas%20se%20define%20como%20un%20proceso,las%20necesidades%20de%20la%20sociedad).
A continuación, va un texto que se basa de manera primordial en la información de la página oficial de Naciones Unidas para conmemorar el Día Mundial del Medio Ambiente: https://www.worldenvironmentday.global
Los datos de degradación de los ecosistemas son graves. Existen ecosistemas clave que desaparecen rápidamente y que prestan numerosos servicios esenciales para la alimentación y la agricultura, incluyendo el abastecimiento de agua dulce, la protección contra los riesgos naturales y la provisión de hábitat para especies como peces y polinizadores.
Por ejemplo, cada año el mundo pierde 10 millones de hectáreas de bosques, un área del tamaño de la República de Corea, o el doble del tamaño de Costa Rica. Es decir, se estima que cada tres segundos, el mundo pierde suficiente superficie de tierras forestales como para cubrir un campo de futbol y, tan solo en el último siglo, se han destruido la mitad de los humedales.
El valor de los ecosistemas se puede medir de alguna forma, por ejemplo, los bosques proporcionan agua potable a un tercio de las ciudades más grandes del mundo; también sustentan 80 por ciento, 75 por ciento y 68 por ciento de todas las especies de anfibios, aves y mamíferos, respectivamente.
Una muy mala noticia es que el 30 por ciento de los ecosistemas naturales de agua dulce han desaparecido desde 1970.
Otra mala noticia es que hasta un 50 por ciento de los arrecifes de coral ya se han perdido y para 2050, hasta 90 por ciento de ellos podrían perderse también, incluso si el calentamiento global se limita a un aumento de 1.5°C. Un tercio de las poblaciones de peces de todo el mundo están sobreexplotadas, frente a 10 por ciento en 1974.
También, hay que señalar, que los árboles de las calles reducen entre 0.5 y 2.0°C las temperaturas máximas del aire en verano, lo que beneficia a un mínimo de 68 millones de personas.
En la actualidad, cerca de 20 por ciento de la superficie cubierta de vegetación del planeta muestra una tendencia decreciente en su productividad, con pérdidas de fertilidad relacionadas con la erosión, el agotamiento y la contaminación por todo el mundo. La erosión del suelo y otras formas de degradación le están costando al mundo más de 6 billones de dólares al año en pérdida de producción de alimentos y otros servicios de los ecosistemas. Otro dato, la disminución de la fertilidad del suelo en los campos de maíz le cuesta a los agricultores estadunidenses aproximadamente 500 millones de dólares al año en fertilizantes adicionales.
No se debe olvidar que la degradación de los ecosistemas puede aumentar el contacto entre los seres humanos y la vida silvestre y se ha relacionado con brotes de enfermedades.
Se estima, que la degradación de los ecosistemas terrestres y marinos afecta el bienestar de cuando menos 3 mil 200 millones de personas, 40 por ciento de la población mundial, y tiene un coste cercano al 10 por ciento del PIB mundial anual en pérdida de especies y servicios ecosistémicos.
Asimismo, se calcula que la degradación de la tierra podría reducir 12 por ciento la productividad mundial de los alimentos, lo que provocaría que los precios se dispararan hasta 30 por ciento para 2040.
Para 2050, la degradación y el cambio climático podrían reducir los rendimientos agrícolas en un 10 por ciento en el mundo, y hasta en un 50 por ciento en determinadas regiones. Adicional a ello, se prevé que hasta 700 millones de personas migrarán a causa de la degradación de la tierra y el cambio climático para 2050.
Aunque me resisto a dar un valor económico a bienes que a mi juicio son intangibles, Naciones Unidas indica que la mitad del PIB mundial depende de la naturaleza y cada dólar invertido en restauración puede generar hasta 30 dólares en beneficios económicos.
En dicho sentido, Naciones Unidas indica que la restauración de ecosistemas y otras soluciones naturales pueden proporcionar un tercio de la mitigación necesaria para 2030, de modo que el calentamiento global se mantenga por debajo de 2°C y, al mismo tiempo, ayudar a las sociedades y economías a adaptarse al cambio climático.
Además, si se restaura el 15 por ciento de las tierras transformadas en los lugares adecuados podría prevenirse el 60 por ciento de las extinciones de especies que ya se han proyectado. Naciones Unidas considera que se pueden encontrar oportunidades para la restauración en 2 mil millones de hectáreas de tierras forestales deforestadas y degradadas en todo el mundo, un área más grande que América del Sur.
También Naciones Unidas considera que la restauración de los ecosistemas es fundamental para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), sobre todo los relativos al cambio climático, erradicación de la pobreza, seguridad alimentaria, agua y conservación de la biodiversidad. Es decir, la restauración de los ecosistemas puede contribuir al logro de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible para la fecha prevista de 2030.
El mensaje tenaz de Naciones Unidas es el de comunicar que los ecosistemas se están viendo degradados a un ritmo sin precedentes. La degradación de los ecosistemas ha tenido un impacto devastador tanto en las personas como en la naturaleza. Estar más cerca de la naturaleza es la mejor opción para abordar el cambio climático y garantizar el futuro. Por ello, se requiere trabajar juntos, sociedad y gobiernos, para restaurar y lograr unos ecosistemas sanos y sostenibles para el presente y en el futuro.

P.D.1. Mis condolencias a la familia del Dr. Amín Zarur Ménez, ilustre biólogo marino de Guerrero. Hay que recordarlo no sólo como político de altura, sino también como académico y hombre de ciencia. Él fue clave en el impulso a las ciencias marinas y la acuacultura en México. Los guerrerenses le debemos un reconocimiento.

P.D. 2. Mis condolencias a la familia de don Pablo Cortés Varona, hombre de origen y compromiso real de izquierda, cuando el ser de izquierda significaba dolor y sacrificio. Su trabajo por las comunidades de la sierra de Guerrero, las tierras forestales, será recordado. Le debemos los guerrerenses un reconocimiento.