EL-SUR

Jueves 11 de Abril de 2024

Guerrero, México

Opinión

La Deer Park de Pemex

Silvestre Pacheco León

Mayo 31, 2021

 

Sin duda que es buena noticia para México que Pemex haya comprado la refinería Deer Park instalada en Houston Tejas para completar la infraestructura que nos permitirá refinar el petróleo que el país necesita para alcanzar la autosuficiencia en gasolina y diesel.
La operación por 600 millones de dólares dada a conocer en un video por el presidente de la república el domingo 23 de mayo fue informada en detalle el miércoles en la conferencia de prensa mañanera por el director de Pemex Octavio Romero Oropeza, acompañado del consejo externo de administración.
La compra de la planta en el pleno corazón de la capital mundial de la refinación en los tiempos más difíciles marcados por el impacto de la epidemia del coronavirus, es un mérito incuestionable del gobierno mexicano en su propósito de superar la vieja práctica del subdesarrollo de vender naranjas para comprar jugo.
Con la compra de la mitad de las acciones de Deer Park que pertenecían a la empresa anglo neerlandesa Royal Dutch Shell, Pemex se convirtió en dueño completo de esa refinería que tenía compartida desde 1993 sin rendir beneficios.
En la información detallada de la operación de compra se explicaron las ventajas de esa adquisición a favor del patrimonio de Pemex, en primer lugar porque así se prodrá procesar los 2 millones de barriles diarios de petróleo que se tienen como meta para la producción de gasolina y diésel que requiere el país, lo cual fue posible realizar gracias a los ahorros generados por la austeridad republicana.
Con esta compra se está haciendo realidad el sueño de aquellos mexicanos nacionalistas que participaron en la expropiación petrolera cardenista pensando en las ventajas que tiene procesar nuestras materias primas agregándoles valor para el mayor provecho económico.
Frente a esa buena noticia que devuelve a Pemex el calificativo de orgullo nacional, los mexicanos hemos tenido la oportunidad de conocer a los miembros del consejo externo que dieron su aval y votaron unánimemente a favor de la propuesta presidencial de la compra, pues antes esos funcionarios públicos se mantenían en la opacidad, de espaldas al pueblo, alejados del escrutinio público.
Ha sido satisfactorio ver entre esos consejeros a Laura Itzel Castillo, hija del ex candidato presidencial del PMS que en 1988 declinó a favor de Cuauhtémoc Cárdenas, Heberto Castillo, la cual a nombre de sus compañeros dijo un discurso convincente sobre las ventajas que tiene para México la compra de Deer Park porque bajará el costo de la refinación y agregará valor a los activos de Pemex.
Por cierto que hablar de Laura Itzel Castillo me da la oportunidad de contar una anécdota que vivimos en nuestra común militancia pemetista en 1978 porque en un contratiempo que tuvimos con los judiciales mostró valentía y el sarcasmo que heredó de su papá.
Realizábamos una campaña intensa por la defensa de Pemex que el ingeniero Castillo encabezaba debatiendo contra el gobierno priista sobre la impertinencia de llevar el gas natural del sureste hasta la casa del vecino a sabiendas de su actuar atrabiliario.
En esos tiempos era común el acoso de la policía y los judiciales en contra de los activistas de izquierda y esa tarde se habían sumado a nuestra brigada de pintas y pegas en la avenida Miguel Ángel de Quevedo los hijos del ingeniero, Laura Itzel entre ellos, y algunos de sus amigos.
Íbamos pegando carteles y haciendo pintas de Pemex sí, Peusa no, cuando en una calle aledaña a la calzada un carro de judiciales nos cerró el paso. Primero quisieron asustarnos exhibiendo sus armas, pero como vieron que ninguno de nosotros perdió la compostura, cambiaron de actitud. Era evidente que sabían que con nosotros andaban los hijos de nuestro dirigente y entonces quisieron hacerse los graciosos diciendo que en realidad nos estaban cuidando para evitar que pudiéramos ser víctimas de alguna agresión. Fue cuando Laura, que entonces era una adolescente, les respondió con valentía que de los únicos que nos debíamos cuidar era de gente como ellos.
En seguida los judiciales nos dejaron en paz y pudimos continuar nuestro trabajo.
Por eso después de tantos años ha sido gratificante ver que aquella muchacha militante de izquierda, con el aval del Senado, forma parte del Consejo externo de Pemex como reconocimiento de su valía, experiencia y capacidad en el tema petrolero.
Ella a nombre de los jóvenes profesionales que forman parte del Consejo externo de Pemex nos informó del voto unánime de ese órgano a favor de la decisión presidencial que avaló la compara de la refinería Deer Park para acelerar el paso de nuestro país a la autosuficiencia en materia de refinación.
Claro que en una sociedad democrática donde cada cabeza es un mundo, no todos apoyan ni están de acuerdo con la compra y entre estos se cuenta a los que sistemáticamente se oponen a todo lo que representa la 4T.
Algunos que no miran hacia el futuro y viven en el pasado han dicho que esa decisión no tiene sentido, que el dinero de la compra mejor se hubiera empleado en pagar la deuda de Pemex, mientras otros dominados por el morbo han querido saber solo el origen del dinero que se empleó para la adquisición, acostumbrados a que en el gobierno nunca hay dinero de sobra.
No han faltado tampoco entre estos opositores quienes dudan que se pueda hacer negocio con la planta porque viven en la idea reaccionaria de que la izquierda no sabe invertir, que solo la derecha tiene esa facultad, ignorando la evidencia actual de que las mejores economías del mundo son de países con gobierno de izquierda como China, India y Rusia, precisamente las que nos han apoyado primero con las vacunas contra el coronavirus.
Pero para cada uno de ellos ha habido respuesta puntual exaltando las ventajas que tiene desarrollar la capacidad de refinar internamente el petróleo porque favorece nuestra independencia en ese tema y la política de precios conveniente para le economía sin estar sujetos a los vaivenes del mercado.
Ni se diga las ventajas que tendrá nuestro país con el desarrollo de las fuerzas productivas requeridas para la refinación de hasta 200 millones de barriles diarios de petróleo que nos ubicarán como potencia petrolera mundial.
También se explicó que para la compra no se tuvo que acudir a deuda externa sino a un préstamo del propio gobierno de la república a través de Banobras que dispuso de los recursos ahorrados de la austeridad republicana.
Por eso debemos felicitarnos porque no es cosa menor tener ocho refinerías a medio sexenio cuando en todo el régimen neoliberal no pudo construirse una sola.