EL-SUR

Sábado 15 de Junio de 2024

Guerrero, México

Opinión

La disputa por la hegemonía de la izquierda en Francia

Gaspard Estrada

Enero 11, 2017

En este espacio hemos mencionado la posibilidad de que, a partir de mayo, se lleve a cabo una alternancia en el poder en Francia, que podría llevar a la Presidencia al candidato del partido Los Republicanos, François Fillon. Si bien las encuestas de opinión muestran a este último como líder de la batalla electoral en curso, con un promedio de 25 por ciento en las intenciones de voto, la dinámica electoral del ex ministro de Economía Emmanuel Macron no deja de sorprender a propios y extraños por su fuerza tanto en las encuestas de opinión como en el terreno. Si bien no dispone de financiamiento público, ni de un partido político estructurado a nivel nacional, el discurso de Macron le permite estar muy por encima de sus rivales del Partido Socialista, inmerso en una elección primaria. Según una encuesta de la empresa IFOP publicada ayer en la revista Paris Match, Macron obtendría entre el 17 y el 20 por ciento de los votos, en función del nombre de su rival socialista en la boleta electoral. Este último tendría, en el mejor de los casos, el 10 por ciento de los votos (el ex primer ministro Manuel Valls). Si esta tendencia se mantiene en las próximas semanas, la posición del vencedor de las primarias socialistas se verá seriamente amenazada, al tener por un lado, a un candidato independiente, Macron, y por el otro, a uno que representaría a los grupos más a la izquierda (en particular al Partido Comunista), Jean-Luc Mélenchon, al frente de las encuestas. Es decir, la hegemonía del Partido Socialista sobre la izquierda francesa quedaría en entredicho, por primera vez desde hace cuarenta años (históricamente, el Partido Socialista francés ha sido hegemónico en la izquierda únicamente desde 1971, cuando François Mitterrand logró refundarlo en el congreso de Epinay).
Uno de los principales problemas actuales del posicionamiento del futuro candidato del Partido Socialista reside en la gran impopularidad del presidente actual, François Hollande, lo que explica porque éste decidió no ser candidato a la reelección. Su gestión, marcada por un sin número de polémicas ligadas a su falta de autoridad frente a sus ministros, así como a un aumento persistente del índice de desempleo (en particular al principio del mandato), se caracterizó por una sucesión de derrotas electorales del Partido Socialista. Si en 2012, ese partido controlaba la Presidencia de la República, la mayoría de la Cámara de Diputados así como del Senado, la mayoría de las regiones, de los departamentos y de las alcaldías, la realidad es muy diferente al día de hoy. Miles de militantes del partido han perdido su empleo a raíz de las sucesivas derrotas en las elecciones locales y regionales. Es en este contexto que la disputa política por la hegemonía dentro del campo de la izquierda toma importancia: si después de la segunda vuelta de las primarias socialistas el candidato de ese partido no toma la delantera frente a Macron y Mélenchon, es posible que los cuadros decidan abandonar el barco, y apoyen al candidato progresista mejor ubicado en las preferencias electorales. La elección interna del Partido Socialista, que tenía como objetivo crear una dinámica electoral favorable a François Hollande, puede estar transformándose en un factor desestabilizante para ese partido. Para Emmanuel Macron y Jean-Luc Mélenchon este escenario es más que favorable, en el sentido de que cambiaría la correlación de fuerzas dentro de la izquierda. Este fenómeno de realineación de las fuerzas políticas es reciente en Europa. Sin embargo, parece estar multiplicándose, como en el caso español (Podemos frente al Partido Socialista Obrero Español). Si no conocemos al día de hoy el resultado de este proceso, queda claro que la elección presidencial francesa de este año será histórica.

* Director Ejecutivo del Obser-vatorio Político de América Latina y el Caribe (OPALC), con sede en París.

Twitter: @Gaspard_Estrada