EL-SUR

Sábado 01 de Octubre de 2022

Guerrero, México

Opinión

La disputa por la nación y por Guerrero

Héctor Manuel Popoca Boone

Abril 24, 2021

En las elecciones del próximo 6 de junio, quedará en forma sublimada en las casillas, en las urnas y en las boletas electorales de todo el territorio nacional, la voluntad manifiesta de los y las electores de México, sobre la ratificación o no de continuar marchando por la senda trazada por el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), denominada “La Cuarta Transformación” (4T), que es una opción ideológica radicalmente opuesta a la neoliberal del PRI, puesto que pretende ser nacionalista, inclinada a buscar el bienestar social generalizado.
De evidenciar Morena pérdida de votos en estas elecciones, saldrán fortalecidos los partidos políticos y grupos de poder político, institucional y fácticos neoliberales, antagónicos y adversos a AMLO, a su partido Morena y al proyecto que postulan. Ellos, los neoliberales, tratarán de hacer el máximo esfuerzo “democrático” para tratar de quitarle un buen número de votos al partido de AMLO para que éste ya no siga contando con la buena mayoría parlamentaria que actualmente posee en el Congreso de la Unión; específicamente, en la cámara de diputados federal.
Restándole diputados federales, los de la otrora “mafia del poder neoliberal” bajo la coordinación política, entre otros, de Carlos Salinas de Gortari, frenarían la 4T un poco o un mucho; al no contar con la suficiente legalidad republicana para su concreción total. Proyecto de nación que desea dejar enraizado AMLO en el territorio nacional.
De lo anterior vale hacer la conjetura política que lo que más le interesa a AMLO en estas elecciones, federal y estatales, no es tanto el número de gubernaturas donde Morena pueda quedar como el partido en el poder, sino el de lograr obtener, mediante su partido Morena, el mayor número de diputados federales para que le aprueben sin chistar sus iniciativas presidenciales de leyes, programas, decretos y presupuestos públicos, alineados todos, a su proyecto de nación.
Solamente así me explico el anormal e incorrecto respaldo y apoyo público que ha estado otorgando a Félix Salgado Macedonio (FSM), candidato de su partido a la gubernatura en Guerrero. Es decir, FSM es un político popular, “jalador” de votos, independientemente si tiene o no el perfil para bien gobernar un estado como Guerrero, que actualmente se encuentra desbarrancado en todos los aspectos de su quehacer cotidiano, a partir de la pandemia creciente que ha estado fuera de control durante más de un año, lo que ha exacerbado aún más sus agudos problemas ancestrales.
AMLO no debió haberse subido al ring de la contienda electoral de Guerrero; toda vez que la alta investidura que ostenta de presidente de la República le obliga a representar, formal y públicamente, a todos los habitantes de nuestra nación.
Yo no quiero pasar de ingenuo: sé perfectamente que la mayoría de los gobernantes, federales y estatales, desde siempre, directa o indirectamente, meten sus “manotas”, que generalmente las tienen demasiado sucias; pero al menos se guardaban las formas “democráticas, republicanas, constitucionales e institucionales”. Ahora ya no. De un pasado reciente a la fecha lo hacen de manera impúdica y con total desparpajo.
Por lo que respecta a estas tierras del sur, la disputa se centra en qué personero de grupos, tribus o mafias de poder regenteará vidas y haciendas de todos los que vivimos en Guerrero. A partir de conquistar el Poder Ejecutivo Estatal; y teniendo subordinados a los otros dos poderes, el legislativo y el judicial; además de los ayuntamientos, a causa de sus famélicas arcas públicas.
Ese poder lo quieren retener los que actualmente lo detentan en Guerrero; para preservar sus privilegios y riquezas mal habidas. Son los integrantes de la “mafia sureña del poder”, divorciada de las causas del pueblo sufriente, pero altamente amatoria de las riquezas materiales acumuladas a partir del erario público y de los placeres que da el ejercicio del poder. Los capos más representativos de esta mafia son todos los ex gobernadores priistas junto con un senador y el gobernador en turno.
Hoy, están compactados todos para apoyar al candidato del PRI; porque les preocupa que queden bien protegidas sus espaldas por las corrupciones, omisiones, ilícitos e impunidades que hayan tenido durante sus gestiones gubernamentales. Por ejemplo, ya fue tocado por la 4T, el jugoso negocio de Rubén Figueroa Alcocer, en torno al Programa de Fertilizante Gratuito, que quiere volver a retenerlo el candidato del PRI, seguramente por la añoranza de los jugosos moches, dispersados con gobernantes municipales, que generaba la operación de ese programa. Y así con otros programas de retorno anhelado. Pero ahora la pregunta es ¿Con qué ojos? El presupuesto federal con los que se sustentaban ya lo centralizó el gobierno de AMLO.
Por último, la mafia sureña del poder político también tiene como aliados permanentes a empresarios inescrupulosos, locales, nacionales o de corporaciones transnacionales que tienen fuertes intereses económicos arraigados en este territorio. Minería, por ejemplo. No se diga del fuerte poder fáctico regional, de carácter violento y económico, que detentan más de una decena de organizaciones delictivas organizadas, que sin duda también tienen ya disponible su plata o su plomo en la actual contienda electoral para proteger sus rentables negocios y presencia territorial. (Continuará).

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