EL-SUR

Miércoles 28 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

La economía de los pobres (2)

Héctor Manuel Popoca Boone

Noviembre 26, 2016

Asistí el jueves pasado, a una reunión semanal de dirigentes de grupos militantes de Partido Movimiento Ciudadano (MC), coordinada por Armando Muñoz Leal y Adalberto Ramírez Terán, en la comunidad de Paraíso Escondido, del valle de La Sabana, Acapulco.
La sesión versó sobre el establecimiento y operación de programas destinados a la defensa del patrimonio familiar. Por medio del fomento de la denominada economía social solidaria, que no es otra cosa más que el esfuerzo de los que tienen poco para obtener un poco más en común; basándose fundamentalmente en sus propias fuerzas comunitarias y en lo que pueden disponer entre sí de recursos propios aportados de manera grupal para determinado fin económico.
La economía social solidaria cobra mayor importancia para los mexicanos pobres, ahora que el presidente electo de Estados Unidos se dispone a golpear severamente a la economía de México. A través de medidas proteccionistas a favor de su propia economía. Procederá al cierre selectivo de sus fronteras a la importación de productos mexicanos que puedan conquistar sus mercados por la calidad y el precio.
Ya casi es un hecho la intención del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, de establecer un fuerte gravamen para inhibir el envío de dólares de nuestros connacionales radicados en ese país hacia sus comunidades de origen; así como el enrarecimiento de nuestras relaciones vecinales, al considerarnos como una raza inferior, susceptible de deportarse masivamente y totalmente prescindible de habitar el territorio norteamericano que gobernará. Somos nosotros los mexicanos, según su decir, una bola de flojos y maleantes de baja estofa.
El empobrecimiento acelerado de amplias capas del pueblo de México y las acechanzas económicas anteriormente mencionadas, impelen a buscar formas de crecimiento económico que no sean concentradoras de la riqueza generada en pocas manos. La economía rapaz, voraz y depredadora que ha predominado durante varias décadas, debe ser enfrentada y resistida con el fortalecimiento de relaciones económicas con rostro humano e incluyentes, al margen de las políticas económicas neoliberales prevalecientes, deshumanizadoras y de fuerte egoísmo individual, impuestas por los gobiernos priistas y panistas que hemos tenido desde hace más de 30 años.
Los compañeros del MC me comentan que han empezado a fomentar la organización en torno a diversos programas de economía social solidaria, como lo son el programa de compras en común de materia prima para la actividad productiva de auto empleo o de adquisición de la despensa básica de consumo familiar.
Para enfrentar gastos imprevistos de tipo ruinoso o catastrófico (velorios, atenciones médicas extra urgentes, accidentes, etc.) que hacen caer a la gente en las manos de los agiotistas, se fomenta la creación del fondo de mutualidad comunitario.
Para contrarrestar la cultura del consumismo de productos chatarras y de la manía de gastar en forma superflua, se adopta el hábito del ahorro voluntario semanal, con el funcionamiento de las cajas de ahorro comunitario.
Los principios básicos para la buena operación de los programas de la economía social solidaria son, entre otros: confianza mutua, solidaridad comunitaria, compañerismo fraterno, transparencia, rendición de cuentas y de resultados en forma periódica, responsabilidad colectiva, disciplina con trabajo social, perseverancia en el esfuerzo común, así como información veraz y oportuna en materia de recursos económicos y acciones con toma de acuerdos en forma grupal o colectiva. Todo en un marco de capacitación y de mejora continua.
Son programas de corte económico que privilegian acciones de cohesión social, como un instrumento de defensa ante las violencias que nos tiene cercados hoy en día y para paliar un paternalismo gubernamental demasiado arraigado que ha llevado a nuestro pueblo a una pasividad paralizante, improductiva y castrante.

PD. Contra la extorsión y la impunidad legalizada que la cobija en Guerrero, todos a una. Sí señor.