EL-SUR

Lunes 24 de Junio de 2024

Guerrero, México

Opinión

La era de las pre-pre-pre-precampañas

Silber Meza

Noviembre 26, 2022

DE NORTE A SUR

 

Ya estamos en cierre de año. El próximo sábado será 3 de diciembre y el último mes de 2022 se irá volando. La mente de los mexicanos deambula entre los preparativos para Nochebuena, la fiesta del 31 de diciembre-1 de enero y los regalos del Día de Reyes. Ya se prepara la cena, la piñata, se arreglan los cuartos para recibir a las visitas, se compran los boletos de los transportes o se prepara el auto para que aguante un viaje largo.
A esto se le suma un par de ingredientes que, para muchos, nos avientan un fin de año por adelantado: el mundial de futbol en Qatar, y hace apenas unos días el llamado “Buen Fin”.
Y mientras esto pasa en las vidas cotidianas de todos nosotros, los tiempos políticos son totalmente distintos: candidatas y candidatos a la presidencia de la República en campaña total, o precampaña, o pre-precampaña, o no sé cómo se le puede llamar a este protagonismo intenso y promoción excesiva que vemos a diario y en modo bombardeo mucho antes de que sea año electoral.
El primero en desamarrar el nudo de la sucesión fue el presidente Andrés Manuel López Obrador. Siempre se ha pronunciado en contra del tradicional “tapado”, es decir, de que exista un verdadero candidato de su preferencia que se mantiene en la sombra y que el presidente decide destapar cuando considera que los tiempos políticos son convenientes para él y su aspirante. Entonces aparece el “dedazo”.
Y este año empezó a decir que dentro de su movimiento había grandes aspirantes a sucederlo; desde el principio nombró a Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, entre otros. Pero fue clara la omisión que hizo –que ha hecho, de forma repetida– de Ricardo Monreal, el coordinador de senadores de Morena que parece tener un pie afuera del partido, y que cada vez se le observa más cerca de los opositores de López Obrador.
El presidente ha dicho que él apoyará al candidato de su movimiento, Morena, que tenga la mayor aceptación popular, lo cual ha llevado a que los aspirantes busquen con más fuerza posicionarse en las preferencias de los mexicanos. Así, fuera de toda norma, se han arreciado las pre-pre-pre-precampañas.
Y aunque AMLO habla de muchas “corcholatas” en el juego morenista, la realidad es que la competencia en preferencias se halla entre cuatro candidatos –los mencionados por él– que en pocos días serán tres, si los pronósticos se cumplen.
• Claudia Sheinbaum, jefa de gobierno de Ciudad de México. Ha intensificado su campaña; ahora la vemos en espectaculares en carreteras del país, sonriendo, abrazando niños y mimetizándose con el discurso del presidente López Obrador. Cada fin de semana viaja a un estado distinto de la República y se presenta en eventos masivos y ruedas de prensa. Hace unos días anunció su próxima boda en el programa de radio conducido por Martha Debayle.
• Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores. El mundial de Qatar le ha servido como plataforma de crecimiento, así como todo el tema de las vacunas anticovid –de las que fue gestor ante instancias internacionales– y el intenso trabajo que se ha hecho desde la cancillería para tratar de detener la entrada de armas ilegales de Estados Unidos a México. Marcelo ha impulsado mucho su figura a través de Tiktok, con la esperanza de llegar al público joven y ganar adeptos. Sus videos, más que informativos, intentan ser divertidos.
• Adán Augusto López, secretario de Gobernación. Es, tal vez, al que se ha visto con más urgencia de darse a conocer: ora peleándose con el gobernador de Nuevo León, ora declarando que los tabasqueños son más inteligentes que los norteños, ora viajando a los estados morenistas para que se aprueben las reformas constitucionales. Tiene el beneplácito del presidente, su paisano tabasqueño, pero sabe que si no logra posicionarse en las preferencias electorales nunca podrá alcanzar la silla del águila.
• Ricardo Monreal, coordinador de senadores de Morena. Ha acompañado a López Obrador por muchos años. Tiene fama de ser un buen operador político y de tener capacidades para llegar a acuerdos con las distintas fuerzas políticas, sin embargo no está en lo alto de las simpatías de la población, según se lee en las encuestas, y tampoco en las del presidente, sobre todo después de las elecciones intermedias en las que se le acusó de haber operado en contra de Morena en Ciudad de México (se le atribuye el apoyo que llevó a ganar la alcaldía Cuauhtémoc a Sandra Cuevas, en detrimento de Dolores Padierna, que era la candidata morenista). Ahora se le ve haciendo actos masivos, llamando a la reconciliación y cercano a la oposición, principalmente del partido Movimiento Ciudadano.
Aún estamos en 2022 y parece que ya llegamos a 2024. La que viene será una lucha política agobiante, demasiado larga, con mucho espacio para los golpes bajo la mesa.