EL-SUR

Sábado 25 de Junio de 2022

Guerrero, México

Opinión

La FIL sigue filosa

Humberto Musacchio

Diciembre 06, 2021

LA REPÚBLICA DE LAS LETRAS

Terminó la Feria Internacional del Libro de Guadalajara con la satisfacción de los expositores –muchos menos que hace dos años– que no vendieron tanto como hubieran querido, pero sí contaron con suficiente demanda para hacer buenos negocios. Con una asistencia más o menos controlada y medidas sanitarias propias de estos días pandémicos, la feria no fue tumultuaria como en otros años, pero resultó satisfactoria porque pudieron celebrarse numerosas actividades, pese al desencuentro de Raúl Padilla, cabeza de esa fiesta de la cultura, con el Presidente de la República y el gobernador de Jalisco. La campanada más fuerte sonó en la mesa en que participaron José Luis Rodríguez Zapatero y Cuauhtémoc Cárdenas con la bienamada y admiradísima Carmen Aristegui como conductora. Zapatero dijo que México necesitaba un proyecto socialdemócrata, en tanto que Cuauhtémoc hizo un recuento de las insuficiencias del actual gobierno federal y de la oposición, pues no hay todavía propuestas para superar problemas como la pobreza, la inseguridad, el escaso crecimiento económico, el deterioro ambiental y otros asuntos, lo que debió causar más de un retortijón en las alturas del poder.

Siglo XXI recupera proyecto

El espacio de Siglo XXI en la FIL se vio muy concurrido por el público. Ahí estuvieron trabajando fuerte Tomás Granados, flamante director editorial de la filial mexicana, y Carlos E. Díaz, director en jefe del grupo trinacional al que ahora pertenece el sello fundado por el gran Arnaldo Orfila Reynal, cuyo proyecto fue algo más que maltratado por la administración anterior. De ahí que el propósito sea recuperar la visión latinoamericana que caracaterizó a esa casa, de la que han salido memorables títulos de tema social. Para Granados, se trata de superar el aislamiento respecto de la comunidad cultural, pues no debe olvidarse que Siglo XXI se fundó con el decidido apoyo de la intelectualidad mexicana, que apoyó con su presencia y la compra de acciones a don Arnaldo, quien salió del Fondo de Cultura Económica por la brutal campaña desatada por los acólitos del carnicero Gustavo Díaz Ordaz. Hay talento, energía y entusiasmo para que Siglo XXI vuelva a ser lo que fue con su fundador.

Se develó obra de Hersúa

En la Plaza Escultórica de la Facultad de Estudios Superiores Aragón se develó La puerta de Manú, obra del artista sonorense Hersúa, inaugurada en el marco del 45 aniversario del citado centro de estudios de la UNAM, que cumple 45 años de provechosa existencia. La escultura es una pieza de ferrocemento pintado, de tres metros de altura por 1.43 de ancho , y está en una rotonda conformada por cuatro módulos con asientos de cantera y un talud en la parte posterior. En la ceremonia estuvieron presentes los directores de las FES de Acatlán, Iztacala y Zaragoza; los miembros del Consejo Técnico y personal de Aragón. Lamentablemente no asistió el rector de la UNAM, Enrique Graue, quien probablemente ignora que Hersúa es autor del proyecto original del Espacio Escultórico y un prolífico artista con reconocimiento internacional.

Chapultepec, que no pero sí

Marina Robles, secretaria del Medio Ambiente de la ciudad de México (Sedema), compareció ante Congreso capitalino, donde diputados de la oposición la interrogaron sobre las protestas que ha generado la proyectada construcción de lo que presuntamente se llamará Pabellón Contemoráneo Méxicano, que reducirá las áreas verdes de la primera secciòn. La aludida respondió que no permitirá afectaciones al Bosque de Chapultepec y que el citado pabellón es apenas una idea de Gabriel Orozco que está en proceso de elaboración como proyecto, o sea, que sí existe el propósito de levantar esa obra que involucra al arquitecto Renzo Piano, que no se caracteriza por cobrar poco. Pero se trata de una de las obras consentidas del actual sexenio, y nadie podrá pararla.

Pago en especie, un robo

Se abrieron al público dos exposiciones en el ex Palacio del Arzobispado, una como homenaje al maestro Federico Silva titulada “Al alba de cien años”, y otra, “Hacienda es patrimonio”, en la que se exhiben obras del inmenso acervo constituido por el llamado Pago en Especie, en su origen un completo atraco a nuestros artistas plásticos, pues el protagonismo de David Alfaro Siqueiros lo llevó apersonarse con otros artistas ante Luis Echeverría, a quien pidieron les permitiese pagar impuestos con obra, lo que encantado aceptó aquel presidente, pues se paraba el cuello como benefactor, pese a que entonces, por ley, los creadores estaban exentos de impuestos. La colección de Pago en Especie es producto de un despojo monumental que de alguna manera continúa, pues mientras en otras especialidades se estimula la producción artístico-intelectual con una exención equivalente a 20 salarios mínimos “alzados al año”, los artistas plásticos siguen pagando por el total de sus ingresos, además de que,como en el caso de otros creadores, su obra está destinada a acabar en poder del Estado porque así lo dispone la ley. De modo que la dichosa exención también despide un fuerte tufo a despojo.