EL-SUR

Martes 27 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

La inmensidad y una

Ana Cecilia Terrazas

Junio 13, 2020

AMERIZAJE

Para Abraham y Andrea

La empresa Euronews en sus ediciones televisivas para América Latina tiene el buen tino de intercalar entre informativos cápsulas audiovisuales sin relator encima, con el título No|Comment.
No quiero arruinar la elegante cápsula producida sin palabras que llamó mucho mi atención esta semana, pero al ser esta columna prensa escrita, debo pedirle a quien esté leyendo imagine la punta de un fiordo noruego desprendiéndose con todo y sus casitas*, convirtiéndose así en una isla nave, antes congelada, que se deshiela para flotar en vilo en sintonía con una era del planeta sobrecalentado por nuestra depredadora huella.
Glaciares derritiéndose con estruendo habíamos visto desde hace tiempo; pero quizá nunca habíamos visto pedacitos de penínsulas de países primermundistas –los que han hecho prácticamente todo bien– huir sin próximo retorno, de esa callada manera, rumbo al mar.
Estamos en los Años de vértigo del siglo XXI en los que miles de cosas nunca habían pasado y otras más no volverán a ocurrir.
Las perspectivas siempre son relativas, propias. Por eso esta columna, en esta ocasión, será mejor comprendida por la población que tenga entre 45 y 65 años, más aún si nació en meridianos y latitudes mexicanosas.
Así, continúo pidiendo a quien lea coloque a continuación el prefacio “nunca pensé ver”:
Un presidente negro, afroamericano, tutelar a Estados Unidos. A otro, consensuadamente retrógrada, sucederlo. Gobiernos que deben utilizar fórmulas matemáticas –estadísticas, curvas, gráficas– para tratar de sortear la letalidad de un virus ya esperado, pero que incluso así atacó por sorpresa.
Acciones de reversa a la globalización y desfronterización de pensamientos y naciones. Toda una industria dedicada a no empacar ni embalar productos. Regreso a la dependencia social de espiritualidades más cercanas a la magia del Paleolítico que a la ciencia evolucionista.
Un párrafo más. Que disminuirán los vuelos de avión dramáticamente y por ende los viajes; que el permafrost esté amenazado de tal manera que no pueda una planear, en lo que resta de esta vida, irse a vivir a Yucatán o que los museos sean una especie en extinción.
Pero sobre todo, siendo más cercana a los teóricos del giro lingüístico y a los herederos científicos de un maduro Marshall McLuhan que al desguanzo de Avándaro o a la Era de Acuario, tampoco pensé nunca decir, hay que hacernos uno con el Universo (en mi caso particular, una). Sin embargo, justamente eso y no otra cosa es lo que hay que hacer y ser.
Es decir, lo que el planeta no está dispuesto a soportar más es que cada quien tenga su agenda, guarida, casa, ideologías, países, pensamientos o teorías, cerrándose a los demás. Lo que hoy se intuye y sabe, con meridiana certeza, es que no hay fronteras. No hay afueras, no hay adentros, ni allás y acás. Todo, todo, se conecta.
Es la danza budista entre lo absoluto y lo relativo.
Es el sentir la inmensidad desde el cuerpo, sin diferencia alguna, de la cada vez más grande comunidad practicante de ZhiNeng QiGong.
Es la máxima del astrofísico Neil deGrasse Tyson, uno de los mejores divulgadores científicos en Occidente y heredero del estudioso del cosmos Carl Sagan: “todos estamos conectados: cada uno, biológicamente; a la Tierra, químicamente; al resto del universo, atómicamente”.
Las corrientes preponderantes en el terreno de la filosofía política –por cierto, lo de hoy realmente es cabalgar de la mano de la inter o transdisciplinariedad para tratar de evitar el pensamiento fragmentado– llegan a coincidir en que, una vez superada la deconstrucción de la subjetividad, debe habilitarse como posibilidad emancipatoria una coexistencia común siempre en reconocimiento de lo singular.
Existen áreas especializadas para entender esto en la UNAM y en el Tec de Monterrey mexicanos; en la Universidad Autónoma Latinoamericana en Medellín, Colombia; en la Universidad de Sussex, en el Reino Unido; en el Centro de Retos Globales de la Universidad de Utrecht de los Países Bajos, y en Ingenio, en la Universidad Politécnica de Valencia, España.
Esa comunidad estudiosa está convencida, cada cual a su estilo, que urge se haga una la humanidad con la Tierra, una con el Universo, una misma con la inmensidad.

*https://es.euronews.com/2020/06/04/un-escalofriante-deslizamiento-de-tierras-engulle-varias-casas-en-noruega
**Compilación de Philip Blom en https://www.anagrama-ed.es/libro/argumentos/anos-de-vertigo/9788433963178/A_418

@anterrazas