EL-SUR

Martes 29 de Noviembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

La laguna de Tixtla 2022

Octavio Klimek Alcaraz

Septiembre 24, 2022

Me voy a permitir retomar un texto con matices y agregados sobre la laguna de Tixtla del año 2013 (El Sur 21 de diciembre de 2013). Considero que en general sigue siendo vigente y tiene que ver con las recientes inundaciones en Tixtla y los problemas de dicho valle y su laguna. Va el texto. En el año 2013, en una reunión en un café de Chilpancingo, conversando con mi padre el doctor Ricardo Klimek Gamas, me comentó sobre sus propuestas para manejar de manera sostenible la laguna de Tixtla. Por supuesto, me interesó, ya que además de estar en uno de los valles más hermosos de este país, hay amor hacia esa tierra, ya que es la cuna de mi abuelo materno. Es también, el origen de hombres y mujeres que no sólo son orgullo de los guerrerenses, sino también del país entero, por lo que la nación entera tiene una deuda con Tixtla. Debo contextualizar que la formación académica de mi padre es formalmente universal, no conozco asunto técnico y científico en las ciencias naturales, sociales y exactas en que no tenga algo que indicar con seriedad y profundidad. El asunto es que, en el valle de Tixtla, siendo muy joven realizó trabajos ingenieriles de fotointerpretación y fotogrametría, por lo que conoce muy bien las características del valle y su laguna. Sabiendo todo esto, le pregunté sobre el problema actual de inundaciones en Tixtla. Él me respondió apoyado en rápidos cálculos sobre la mesa, y la conclusión a la que llegué es que por lo menos deben ser conocidas sus opiniones por quienes están tomando decisiones para reducir el riesgo de inundaciones en Tixtla. Hago aquí una exposición de estas propuestas, esperando sean del interés de los lectores, si hay errores en los cálculos son atribuibles a mi persona. El valle de Tixtla se caracteriza por ser una cuenca cerrada, una cuenca endorreica, es decir, las aguas pluviales que se precipitan en el valle, van a escurrir hacia sus partes más bajas para formar una laguna, ya que en el valle no tienen una salida superficial. Otras cuencas endorreicas conocidas, por ejemplo, son las del Valle de México, con un grupo original de numerosas lagunas, hoy casi todas extinguidas, o la de lagos como Cuitzeo, Pátzcuaro y Zirahuén en Michoacán. Ninguna de las lagunas ubicadas en estas cuencas se ha salvado de malas decisiones realizadas por los seres humanos, que han potenciado su deterioro ecológico. Se tiene un enorme problema cultural para hacer comprender que es mejor convivir en la naturaleza, que ir contra ella y tratar de dominarla, lo que es por cierto ingenuo, en las escalas de tiempo humanas, ya que la naturaleza siempre gana a los humanos. Por eso, es siempre divertido e interesante ver programas documentales sobre megaestructuras, ya que en un tiempo corto, en las escalas de tiempo de la naturaleza, dichas megaestructuras, quedan como simples monumentos arqueológicos. Aquí se debe indicar que la laguna de Tixtla es una laguna que hasta ahora ha sido poco intervenida en cuanto a su manejo hidráulico. Año con año subía y bajaba de nivel, llegaba hasta cierto límite y dependiendo de los niveles de precipitación alcanzaba a inundar algunos sectores de la ciudad de Tixtla. La gente sabía de ello y convivían en cierta forma con el riesgo de la inundación por la laguna. Pero ahora con lluvias, cada día más intensas y frecuentes, se provocan de manera recurrente inundaciones en el valle, tanto por su gran duración, como por el tamaño de la superficie inundada en áreas de vivienda de la ciudad de Tixtla. El daño a los bienes de las personas y a los servicios básicos ha sido de grandes proporciones y obviamente lo deseable es que no se repitan. Sin entrar en grandes detalles, se puede presuponer que han existido modificaciones al entorno de la laguna. Por un lado, la laguna está siendo sobrefertilizada y contaminada, debido al ingreso de materiales orgánicos por aguas negras domésticas, agrotóxicos y basura. Pero, seguramente el mayor impacto humano se da por azolvamiento del vaso de la laguna debido al aporte de sedimentos producidos por la deforestación y erosión de los suelos de las laderas del valle. Es decir, la laguna es como una cubeta a la que el ingreso de azolve la va quitando volumen para el agua que le llega y por tanto se desborda. Si se tiene el supuesto que la laguna abarque históricamente 300 hectárias de superficie lacustre, la llegada del agua de lluvias de manera extraordinaria le hace abarcar unas 200 hectárias más, para llegar a 500 hectárias de superficie máxima con inundaciones. Siguiendo esta idea de que son 200 hectárias de aumento (2 millones de metros cuadrados), si fuera un promedio de 1 metro de tirante de agua o profundidad en esa superficie, estaríamos hablando de que fuera de la cubeta salieron 2 millones de metros cúbicos de agua. Esto nos llevaría a calcular que, si al vaso histórico de la laguna de 300 hectárias (3 millones de metros cuadrados), se le extrae un metro de profundidad de azolve, se estaría dejando espacio en la cubeta de la laguna de 3 millones de metros cúbicos. Suficiente para contener el volumen de agua de 2 millones de metros cúbicos, que ahora no pudo contener, con un 50 por ciento más de volumen para tener un buen rango de seguridad ante el riesgo de inundación. Habría que precisar todas estas cifras. Se requiere conocer las superficies del vaso de la laguna en distintos momentos, en especial en sus inundaciones históricas, con los niveles de las marcas de la inundación y la imagen aérea disponible. Además, se requiere un levantamiento batimétrico, para estimar la profundidad máxima, media y mínima de la laguna. Esto permite saber el volumen preciso de agua que contiene la laguna tanto en su máxima, como mínima dimensión. Pero lo importante es darle un sentido social y productivo al azolve que se extraiga de la laguna, para mitigar el riesgo de inundaciones. Obvio que no se trata de impulsar la bien llamada “draga de oro”, que ha sido sinónimo de corruptelas y estupideces económicas, técnicas y ecológicas a lo largo y ancho del país. Lo que propone mi padre, es que en la laguna de Tixtla se diseñe y desarrolle con el auxilio del azolve dragado, un sistema de chinampas y canales para acuicultura, con encierros de carpa o tilapia. En las chinampas se puede realizar producción agrícola y pecuaria de pequeñas especies. Todo esto ya lo probaron primero, que nada los antiguos habitantes de Tenochtitlan, y sigue vivo en Xochimilco y Tláhuac en el Valle de México. Cabe hacer notar que un equipo coordinado por mi padre, a mediados de los 80 del siglo pasado, realizaron en el lago de Pátzcuaro un proyecto de chinampas y acuicultura en canales utilizando el uso de los equipos de dragado para dicho fin, todo esto con resultados exitosos en producción acuícola y pesquera. Lo tengo bien presente, ya que un servidor participó en su servicio social como biólogo, junto con jóvenes técnicos acuícolas del Conalep de Pátzcuaro en dicho proyecto. Lo que no se debe permitir, menos con recursos públicos, es realizar proyectos de infraestructura caros y mal diseñados en términos sociales, ecológicos y económicos. Siempre se juega con la idea de hacer obras para el trasvase de las aguas del valle hacia otra cuenca a través de túneles o tajos, el caso del fracaso de ese tipo de proyectos es el propio Valle de México, que sigue inundándose en algunas de sus áreas o inunda otras ciudades fuera del propio valle. Por ello, se debe pensar en otros planteamientos más multidisciplinarios, que le apuesten realmente a la gestión integral y sostenible del agua. Hay que evaluar todas las alternativas y ver cuál es en realidad la mejor. Ante lo antes expresado, se requiere necesariamente construir con la participación de la ciudadanía de Tixtla, un programa integral y articulado de restauración del valle de Tixtla y su laguna, que debe ir más allá del problema que se expresa en las inundaciones, con objetivos claros y metas a lograr en tiempos determinados por las instituciones responsables de los tres órdenes de gobierno, así como el seguimiento y evaluación por la propia ciudadanía de Tixtla, algunos de sus objetivos serían: * Reducir, si no es que eliminar, el uso de los agrotóxicos, como son los fertilizantes y plaguicidas químicos. * Tratar de manera adecuada la totalidad de las aguas negras que se producen en el valle. * Reducir la generación de residuos y dar a estos una gestión integral (evitar especialmente que se siga depositando residuos dentro del propio valle). * Restaurar ecológicamente las áreas con terrenos forestales, así como la propia laguna y arroyos en el valle. Creo que por lo menos se deben debatir las diversas propuestas técnicas existentes, así como los costos-beneficios ecológicos, económicos y sociales de estas propuestas. Tal vez provocar un foro en Tixtla para ello, ya que se necesita atender con urgencia los problemas del valle. El objetivo es buscar realmente el manejo sostenible e integral de las cuencas, en este caso la del valle de Tixtla. Esperemos que se escuchen las propuestas de mi padre, y de un servidor. Recuérdese que los eventos extraordinarios de lluvias y sequías en Guerrero llegaron para quedarse, la naturaleza no está jugando con el cambio climático. Si se siguen tomando malas decisiones por los seres humanos, a los que habrá que ponerles nombre y apellido, los desastres, que son socialmente construidos, también serán mayores.