EL-SUR

Viernes 12 de Julio de 2024

Guerrero, México

Opinión

La muñeca rusa de la justicia mexicana

Adán Ramírez Serret

Mayo 11, 2018

Jorge Volpi (México, 1968) ganó el pasado febrero el célebre Premio Alfaguara de novela 2018. La noticia, en cierta forma, me tomó por sorpresa. Pues sus más recientes entregas que había leído, no eran ficción sino ensayo, en específico El cerebro y el arte de la ficción, y Examen de mi padre. Dos obras, que a título personal, me parecen muy buenas y creo, demuestran una de las facetas que más disfruto de este escritor: el ensayo, la prosa de las ideas, el flujo del pensamiento de una mente brillante.
Decía que me había tomado por sorpresa y fue así, porque hacía un rato que no leía una ficción suya. La última había sido una novela, una ficción deliberadamente apócrifa, escrita por Volpi pero firmada por otro autor. Un complicado y erudito cruce de juegos intratextuales. Con el paso de los años, me doy cuenta que el célebre novelista de algunas de las obras más leídas e importantes de la historia reciente de la literatura mexicana, estaba pasando por una sana crisis en donde emprendía diferentes búsquedas. Las novelas que él mismo denomina Trilogía del siglo XX formadas por En busca de Klingsor, El fin de la locura y Tiempo de cenizas lo hacen uno de los escritores más importantes de México. Me sorprendí, insisto, pues tenía la impresión que si su narrativa no había llegado a un límite; sí a un momento que exigía un cambio, una transformación drástica.
Antes de entrar de lleno en la novela que hoy concierne, me gustaría contar una pequeña anécdota, pues creo que es útil para contextualizar el más reciente Premio Alfaguara. En la entrega del Premio en Lenguas Romances de la FIL de Guadala-jara al escritor Emmanuel Carrère, Jorge Volpi leyó un lúcido ensayo sobre la obra del autor francés llamado “Yo también soy Emmanuel Carrère”, en el cual cuenta su experiencia de lectura de este gran autor pero no dice por qué es Carrère, y creo que lo descubrí hasta que tuve en mis manos, ahora sí, Una novela criminal, la espectacular obra sin ficción que le granjeó el Premio Alfaguara.
Ya he contado en esta sección la historia de Carrère cayendo en una depresión y dándose cuenta que no podía escribir lo que quería hasta que se dio cuenta que debía escribir sobre eso: sobre la crisis de escribir una ficción sobre un acto real. Y me parece que es un caso similar el de Volpi: una ficción que había llegado a los límites y cuya única salida era escribir un relato real, contado como una novela en lo que todo fuera verdadero. Sí, Volpi en Una novela criminal se enfoca con profundidad exhaustiva de 493 páginas en la historia esperpéntica, irreal y sórdida del caso Florance Cassez-Vallarta. Lo hace con el olfato del gran narrador que sin más preámbulos se va directo a la historia jugosa y que a más de 10 años me sigue dejando con la boca abierta.
Creo que es un caso vigente porque los mexicanos y en general quien se haya interesado por la historia, tenemos una pregunta que nos quema los labios: ¿es inocente o no Florance? No es el lugar ahora para revelar esto, pues se perdería el caso de leer esta espectacular novela que revela de manera escalofriante cómo funciona la justicia mexicana.
Sin duda Jorge Volpi no es el primero que escribe una novela basada en hechos reales en nuestra literatura. Está por supuesto el libro de Vicente Leñero Asesinato y también una de las novelas más grandes: Las muertas de Jorge Ibarguengoitia¸ relato en donde con un fantástico humor negro cuenta la historia terrible de Las Poquianchis. Recuerdo esta novela de Ibargüengoitia ahora con la de su tocayo Volpi, pues si en general en la no ficción se descubre que la realidad no le pide nada a lo inventado y esto es lo que hace precisamente escalofriante A sangre fría de Truman Capote o El adversario de Carrère. Me doy cuenta que escribir un relato sin ficción en México es imposible. Y más el caso Cassez-Vallarta en donde con rabia, con indignación y vergüenza, descubro que en México nada es real y nada es verdadero porque nadie dice la verdad: ni la policía, ni las víctimas ni los presuntos culpables…, ni la prensa. Todo es un entramado digno de una ficción llena de capas y capas como de una cebolla. De una historia en donde, como en las matrioskas rusas, una muñeca está dentro de otra y otra y hace imposible saber cuál es la verdadera. Y al parecer la justicia en México es eso: un entramado de ficciones.
(Jorge Volpi, Una novela criminal, Ciudad de México, Alfagua-ra, 2018. 93 páginas).