EL-SUR

Lunes 08 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

La polarización política

Florencio Salazar

Septiembre 15, 2025

Sustitución de los proyectos sociales
por los de la clase política. Jorge Rendón Alarcón.

Los hombres fuertes en la historia del país han sido causa y consecuencia de nuestra cultura política. Desde la Independencia Nacional, somos un Estado cuyas leyes generalmente no son observables. En 1996, la Cámara de Diputados publicó la edición comentada por Emilio O. Rabasa y Gloria Caballero Mexicano, esta es tu Constitución. Pero hemos carecido de la cultura del respeto a la ley. Somos una sociedad de costumbres, no de leyes; costumbres que no hacen la ley sino que la distorsionan, como ocurre con la concentración del poder.
La polarización política sólo puede impulsarse desde el abuso del poder. Es decir, se fomenta la ruptura de la vida en común, lo cual conlleva a la descalificación y la confrontación entre liberales y conservadores, patriotas y traidores, buenos y malos… Esta estrategia parte de Lenin, no de Chávez, como generalmente se supone. La hipótesis es que Castro –encantador de serpientes– adoctrinó a Chávez, al extremo de que éste lo llamara Papá Fidel. Cobra sentido que Venezuela sustituyera los subsidios soviéticos. El adoctrinamiento leninista ha permeado en varios jefes de Estado de América Latina.
Dimitri Volkonógov en su biografía El verdadero Lenin, dice: los rasgos característicos del leninismo son:
“…una mezcla de muy distintos principios cuyo concierto es problemático y hasta confuso: las ideas de disciplina, unidad y abnegación de la tradición republicana, el igualitarismo abstracto y la noción de soberanía popular propios del pensamiento de Rousseau, la violencia y el autoritarismo de la práctica jacobina… Todo lo cual, aunado a ciertos sesgos románticos y a las formas de organización de la sociedad industrial, ayuda a entender la naturaleza del partido y de su vanguardia y justifica la violencia, la intolerancia, el fanatismo y la voluntad de transformar a la sociedad por el terror
“Hay en su manera de actuar algo que impresiona como cosa inhumana, bestial, ajena a las matizadas indecisiones, a las debilidades de la gente común. A pesar de todo, hay datos útiles: un origen social mediano y una preocupación obsesiva por el dinero, el suyo y de los otros, cosas ambas que contribuyen a fomentar la envidia y el resentimiento que son casi definitorios de un tipo de personalidad política; junto con eso, el sentimiento inconmovible de ser un elegido, la megalomanía explica esa falta de escrúpulos inverosímil y que hace su fanatismo una torcida afirmación personal, paranoica.
“El leninismo como forma de acción política requiere una serie de reducciones metonímicas que culminan en la exaltación desaforada de la voluntad del jefe (…) consecuencia lógica de una forma de representación que no se construye a partir de intereses particulares y contingentes, sino que se asume como encarnación personal de una idea.
“Por esa razón el leninismo supone la negación de la política: no puede aceptar otras razones o intereses ni puede hacer otra cosa con sus adversarios sino aniquilarlos, puesto que toda opinión contraria es directamente criminal. Lenin no se sorprende ni se amarga porque resulten traidores (…); se diría que encuentra natural y sólo se indigna que no se les fusile con suficiente rapidez.
“Parece una enormidad, un disparate, que se haga semejante carnicería por obsequiar los caprichosos bandazos de la opinión de un individuo, por muy jefe que sea. Es el resultado lógico, no obstante, del intento de suplantar la política por la moral. En contra de quienes encarnan el Bien sólo pude estar la perversidad en relación de enemistad absoluta, inconciliable.
“Algo más llama la atención como característica del leninismo: el estilo de su escritura, el lenguaje, el tono y el vocabulario que, con alguna variación menor, se encuentra lo mismo en sus discursos que en panfletos, cartas e incluso comunicaciones oficiales. Hay en Lenin una afición constante por las burlas agresivas, una propensión al humor negro y al insulto, a la adjetivación violenta; un estilo intemperante, sarcástico y amenazador que con él comparten Trotski, Bujarin, Stalin y una buena porción de sus émulos e imitadores hasta la fecha.
“… se corresponde de manera ajustada con los propósitos y los recursos habituales de su estrategia. No se trata de persuadir a nadie ni de dialogar con nadie, no de ofrecer razones ni de explicar nada: se trata de amedrentar, de intimidar a los demás, a todos. El suyo es el humor siniestro de quien tiene las armas: humor de mafioso o de torturador; es la burlona, inconmovible seguridad de quien sabe que la Historia está de su lado y que sólo le importan de que sean creíbles sus amenazas.
“A fuerza de amenazar a unos y otros, acaba temiendo ser traicionado por cualquiera, de modo que no encuentra sólido más que el terror; la violencia no es adjetiva para su propósito: al contrario, y a partir de cierto punto, es su condición de posibilidad. Porque intenta destruir toda forma pasada de organización social, pero también y sobre todo por la imposibilidad de fundar su gobierno en ningún mecanismo de representación.
“… Lenin también descubre en la práctica, que la capacidad para mentir sin límite ni sonrojo es una arma considerable (…) La mentira política obedece a una lógica extraña y desconcertante, por lo cual una pequeña mentira hace un pillastre, una grande hace un héroe. Está más seguro y mejor protegido contra las veleidades de la opinión quien es capaz de mentir en todo y sobre todo, por sistema, sin dudarlo ni desdecirse.
“… descubre Volkogónov otro aspecto curioso de la personalidad de Lenin que resulta difícil compaginar con todo lo otro: el gusto por la comodidad, aparecen ahora, en documentos que fueron secretísimos, los pequeños latroci-nios de Lenin y el resto de los bolcheviques, la festiva desenvol-tura con que se construían sus casi-tas y daban muy cumplida satis-facción a su caprichos”.
Los anteriores fragmentos, provienen del artículo de Fernando Escalante Gonzalbo La negación de la política, biografía de Dimitri Volkogónov, El verdadero de Lenin (Nexos, No. 226, octubre de 1969). Evito la trillada frase sobre cómo se repite la historia. El hecho es que la ideología del poder sin límite se construye a partir de los resentimientos, prejuicios y mentalidades turbias de quienes aspiran a construir una sociedad unidimensional por ser, más que manipulable, sometida. Por eso, la destrucción de los recursos del desarrollo nacional carece de im-portancia para amplios segmentos empobrecidos y acríticos, en los cuales no faltan los llamados intelectuales orgánicos.