EL-SUR

Jueves 11 de Abril de 2024

Guerrero, México

Opinión

La política, ese desperdicio de tiempo

Silvestre Pacheco León

Julio 16, 2017

Cuando de camino a Zihuatanejo Francisco preguntó a Verónica si podría contar con ella para promover una reunión de apoyo a AMLO, ella se mostró cauta en la respuesta, luego respondió.
–En los últimos años me he dedicado a estar cerca de mi familia, a rehacer la relación que por tantos años abandoné por dedicarme a la política. La verdad, me siento muy a gusto así y no quiero repetir tantas malas experiencias que vivimos. Ya ves, todo lo que sacrificamos y cuánto tiempo invertimos para que al final, cuando ganamos, otros quedaron en la toma de decisiones, gente desconocida, arribistas sin preparación ni principios.
–¿Te sientes frustrada por eso? Acuérdate que nuestra lucha nunca fue por obtener cargos ni empleos.
–No me refiero a eso, sino a los cambios que visualizamos como gobierno y que nunca se realizaron. Eso sí es una frustración. Dime un solo ejemplo donde la izquierda haya marcado la diferencia frente el viejo régimen. A lo más que aspiraron nuestros gobiernos fue a ejercer correctamente el presupuesto y eficientar los servicios. Con eso muchos pensaron que se habían ganado el aplauso, apenas cumpliendo con su deber.
–Tienes razón, no hay ninguna diferencia marcada por la izquierda, ni en los municipios ni en los gobiernos de los estados ¿Será que ganando la elección presidencial las cosas cambien?
–Podemos especular en lo que puede pasar con AMLO y el escaso margen de maniobra que tendrá para cambiar las cosas, porque puede que eso se convierta en pretexto para dejarlo todo igual.

Tendrás mi apoyo moral

–¿Eso quiere decir que me dejarás solo en esta iniciativa?
–Tienes mi apoyo moral, y creo que no faltarán interesados en secundarte, porque con tanto descontento y coraje acumulado vislumbro que habrá un movimiento semejante al del 88, aunque yo no pienso cambiar de opinión, pero aceptaré con gusto todas tus invitaciones a tomar café y podrás contarme los avances de tu iniciativa, pero no más.
Francisco dejó de insistir en el tema y prefirió mejor quedarse con la oferta de continuar con las reuniones de café, antes que tensar la relación con su compañera.
Los amigos llegaron al centro de Zihuatanejo con la oscuridad de la noche y ahí se despidieron con el compromiso de mantenerse en contacto.

La talacha

En las semanas siguientes, Francisco se entrevistó con una decena de antiguos compañeros, entre académicos, dirigentes sindicales y gremiales, funcionarios públicos, dirigentes políticos, comerciantes y activistas de colonias populares.
La mayoría de los entrevistados eran miembros del PRD, otros de izquierda sin partido, algunos del PAN y varios afiliados a Morena. No faltaron aquellos priistas cuya solidez ideológica se mueve conforme soplan los vientos.
Todos se entusiasmaron con la idea de participar en la iniciativa, salvo algunos dirigentes locales de Morena que, si bien se mostraron interesados, insistieron en la afiliación a su partido como requisito.
Era la vieja historia de ver el futuro del cambio como patrimonio de un partido y con ese derecho tratar de imponer condiciones para participar, sin entender la ventaja que representa la pluralidad, pensaba Francisco, sin que esa rémora aminorara su ánimo.
Durante el tiempo dedicado a los encuentros e intercambios, las lluvias provocadas por el huracán Calvin se alejaron de Zihuatanejo que volvió a su estado natural de calor, con temperaturas que superaron los días de junio, que oficialmente es el mes más caluroso.

Lo local y lo global

La nueva ola de calor se sumó al ambiente de tensión que no daba respiro con la cifra de 63 ejecutados en el año, atribuidos al crimen organizado.
La otra novedad que alteraba el ánimo de los habitantes era el aumento en la tarifa del agua potable que en muchos casos se incrementó en un ciento por ciento.
Las largas colas de usuarios ante las oficinas de la Comisión de Agua Potable para exigir explicación y reducción en el cobro no tuvieron más respuesta que la corrección del recibo, que de todos modos mantuvo un incremento.
En el resto del estado el tema de la violencia no amainaba a los ojos y el ánimo de los guerrerenses. Fue en la madrugada siguiente del día en que se reunieron en Acapulco el Secretario de Seguridad Interna de Estados Unidos, John Kelly, con los titulares mexicanos de la Sedena y Semar, Salvador Cienfuegos y Vidal Soberón, para hablar sobre temas precisamente de seguridad cuando se produjo la masacre en el penal de las Cruces.
El reporte oficial dio la cifra de 28 muertos y de tres heridos, en una supuesta riña entre reos.
Fue tanto el pasmo de lo ocurrido, que pasaron varios días para que se escuchara la reacción de instituciones, organizaciones, personalidades y partidos demandando conocer a fondo los hechos.
El más puntual, claridoso y relevante en los cuestionamiento a las autoridades fue el obispo de Chilpancingo, Salvador Rangel, quien mencionó la importancia de que la sociedad conociera toda la verdad de lo ocurrido, llamando la atención del gobierno para hacerse cargo de su responsabilidad.

El paseo electoral

En sus declaraciones el obispo también se refirió a la presencia en el puerto de la llamada Fuerza Conago, con la que el jefe de gobierno de la ciudad de México, Miguel Ángel Mancera distrajo recursos públicos de la Conferencia Nacional de Gobernadores, movilizando 30 patrullas y 300 policías ese mismo fin de semana sangriento para reforzar la seguridad con la detección de vehículos robados.
Sobre el paseo de la Fuerza Conago por la Costera, que el obispo calificó de simulación, dijo que el mismo gobierno sabe que la mayoría de los vehículos robados se los llevan a la sierra.
No habiendo otra explicación de la presencia del jefe de gobierno de la ciudad de México en Acapulco, más que el interés electoral, llamó también la atención que en el apoyo al gobierno de Evodio Velázquez estuviera presente el gobernador priista, Héctor Astudillo Flores.