EL-SUR

Sábado 01 de Octubre de 2022

Guerrero, México

Opinión

La Presea Sentimientos de la Nación

Florencio Salazar

Agosto 01, 2022

 

Honrar honra. Proverbio popular.

La ceremonia del 13 de septiembre conmemorativa de la instalación del Primer Congreso de Anáhuac, en el cual Don José María Morelos y Pavón emitió los Sentimientos de la Nación, era organizada por el gobierno del estado. Como coordinador del Congreso local me entrevisté con el entonces gobernador Ángel Aguirre y le propuse que esa ceremonia, por el carácter legislativo de dicho Congreso, quedara en manos del Poder Legislativo. El gobernador Aguirre acogió de buena manera la idea. Propuse, entonces, la creación de la Medalla Sentimientos de la Nación. Desde entonces, se otorga a quienes se caracterizan por su lucha a favor de la paz, la democracia y los derechos humanos.
En el año de 1997, por vez primera se entregó la presea al ex presidente de España, Adolfo Suárez. A pesar de haber encabezado a las juventudes franquistas, Adolfo Suárez convino con las fuerzas socialistas y comunistas el Pacto de la Moncloa, que dio paso a la democracia al instituir la monarquía parlamentaria. Además, como jefe de Gobierno, se mantuvo firme ante el coronel Antonio Tejero, quien el 23 de febrero de 1981 tomó por asalto el Parlamento con el fin de restaurar la dictadura.
En mi opinión, y así lo propuse a los miembros de la Legislatura, teníamos que impulsar la hondura de los Sentimientos de la Nación entregando la medalla a una personalidad internacional, que a su vez diera brillo al reconocimiento. Así fue aprobado. Lamentablemente, el ex presidente Suárez no pudo acudir a la ceremonia por graves problemas de salud de su esposa y su hija. La embajada española designó a un representante.
En la primera emisión de la Medalla Sentimientos de la Nación de la nada surgió una campaña mediática en contra de que la recibiera el ex presidente español. Se llegó al absurdo de decir que si Morelos viviera se volvería a morir ante tal afrenta. No se comprendió la razón de sus alcances. Tenía como propósito que el Primer Congreso de Anáhuac fuera reconocido como lo que es: la irradiación del pensamiento social de Morelos, que proclama la independencia nacional, establece la división de poderes y busca la construcción de una sociedad igualitaria y democrática. Todo, en el marco de la ley.
Desde su creación la presea ha sido recibida también por Hortensia Bussi de Allende, Miguel León Portilla, Guillermo Soberón Acevedo, Cuauhtémoc Cárdenas, Gonzalo Aguirre Beltrán, Enrique Krauze, Alicia Bárcena y María Luisa Garfias, entre otros. El año pasado la recibió Eduardo López Betancourt. La presea se ha entregado por consenso de los legisladores.
Es obvio que la Presea Sentimientos de la Nación es una doble calificación: a quien la recibe, y a quien la entrega. Por esa razón, dicha presea debe ser el reconocimiento anual a uno de aquellos que han sobresalido, o sobresalen, en cumplimiento de las disposiciones del Acuerdo Parlamentario que le dio origen. Qué bueno que en años anteriores la legislatura local rechazó la insistente propuesta de otorgarla a Fidel Castro. Ahí sí se hubiera levantado indignado el espíritu del Siervo de la Nación.
Ante el otorgamiento de la próxima presea, la diputación local podría pensar en estadistas de la talla de la doctora en química cuántica Ángela Merkel, ex canciller de Alemania, quien por mucho destaca por su política migratoria al acoger a los más pobres desplazados por la violencia de África y Medio Oriente, sostener la integridad de la Comunidad Europea, establecer políticas preventivas de atención a la epidemia del Covid-19 y ser modelo de gobernante austera y honesta. En 2019 entregó el poder con el reconocimiento de sus compatriotas y de la comunidad internacional.
Se trata de dimensionar el significado histórico, político y social del Primer Congreso de Anáhuac. De mirar más allá de los estrechos límites locales. Elevar la mira, ampliar el horizonte y justipreciar biografías para mantener digna la figura limpia, honrada y patriota de Morelos, quien junto con Simón Bolívar, y José Francisco de San Martín, forman la triada de los grandes libertadores de la América hispana.