EL-SUR

Miércoles 10 de Agosto de 2022

Guerrero, México

Opinión

La relación Estados Unidos-América Latina, en la encrucijada

Gaspard Estrada

Junio 08, 2022

El pasado lunes se abrió en Los Ángeles la cumbre de las Américas, un encuentro hemisférico organizado cada tres años por Estados Unidos en conjunto con la Organización de los Estados Americanos (OEA). Para el gobierno de Joe Biden se trata de reafirmar los lazos de su país con sus vecinos del sur, y al mismo tiempo abordar temas espinosos del crecimiento económico post pandemia, y de la migración. Pero el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, pieza clave en el plan de Biden, confirmó ese mismo día que no asistirá a la cumbre y que su gobierno será representado por el canciller, Marcelo Ebrard. La medida dejó a los funcionarios de la Casa Blanca luchando por establecer la agenda, sin mencionar la lista de invitados. Y arrojó dudas sobre las posibilidades de éxito en un momento en que el aumento de inmigrantes en la frontera de Estados Unidos se ha convertido en un punto álgido de la política interior norteamericana.
Después de que Donald Trump se enemistó con gran parte de la región durante su presidencia, Biden expresó la esperanza de estabilizar su relación con América Latina, al tiempo de contrarrestar la creciente influencia de China en la región. Pero los desafíos están creciendo, pues los países del subcontinente atraviesan graves dificultades económicas, políticas y sociales. Y el problema es que la gran mayoría de los países latinoamericanos se han sentido decepcionados por la política adoptada por Washington, mientras que Pekín multiplica las señales hacia los gobiernos de la región. De ahí que no sea tan sorpresiva la ausencia de un número significativo de jefes de Estado de países como Bolivia, Guatemala, Honduras, México o El Salvador.
Sin embargo, la Casa Blanca ha seguido adelante con sus planes para la reunión. En total, 23 jefes de Estado estarán presentes en la cumbre. Biden esbozará una visión económica cooperativa para la región, así como también propondrá planes para reforzar las cadenas de suministros, en especial médicos para prepararse ante futuras pandemias. Se espera que anuncie un plan de seguridad alimentaria y encargue a la vicepresidenta Kamala Harris que lidere una asociación de cambio climático con las naciones del Caribe.
El evento principal probablemente serán las discusiones sobre migración. Biden enfatizará el hecho de que todas las naciones, no solo los Estados Unidos y México, han experimentado un aumento de los flujos de migración irregular durante la pandemia y revelará un nuevo plan que pondrá el acento en la responsabilidad compartida y en el apoyo económico en todo el hemisferio occidental. La migración a la frontera Sur aumentó a sus niveles más altos en décadas durante el año pasado, y los funcionarios advierten que se espera que esas tendencias continúen a pesar de que las restricciones de la era de la pandemia han restringido el acceso al asilo. Otras prioridades, según los rumores, serán crear un camino para que la región haga la transición a la energía limpia y avance hacia un futuro más digital. Y, destacando un tema de la campaña de Biden, la Casa Blanca aprovechará el momento para abogar por la vitalidad de las democracias en un esfuerzo por frenar el surgimiento de gobiernos autocráticos. Pero el impulso se topa con algunas realidades políticas, ya que Biden llevará a cabo una reunión en Los Ángeles con el presidente brasileño Jair Bolsonaro, un ex militar que ha hecho todo lo posible por minar a la endeble democracia brasileña. Y a pesar de prohibir la presencia de Cuba, Nicaragua y Venezuela, la Casa Blanca también se encuentra en las etapas de planificación de una posible reunión con el líder autocrático de Arabia Saudita a finales de este verano. Los factores internos, por supuesto, afectarán cualquiera de las políticas exteriores que Biden intente implementar mientras esté en California. Más allá de la fiebre migratoria, los obstáculos económicos pueden dificultar que el presidente revele importantes acuerdos comerciales, mientras que las complicadas políticas propias de la Florida impiden que Biden ajuste la diplomacia estadunidense hacia un país como Cuba.
Históricamente, América Latina era considerada por los gobernantes de Estados Unidos como su “patio trasero”. Tal vez la mayor noticia de esta cumbre, es que este tiempo quedó en el pasado.

* Director Ejecutivo del Obser-vatorio Político de América La-tina y el Caribe (OPALC), con sede en París

Twitter: @Gaspard_Estrada