EL-SUR

Miércoles 12 de Junio de 2024

Guerrero, México

Opinión

La relevancia de la presidencia pro tempore de México en la Celac

Gaspard Estrada

Enero 08, 2020

México asume hoy la presidencia pro tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). Imaginado en 2010, durante la cumbre de Playa del Carmen, esta comunidad reemplaza al Grupo de Río, que había sido creado a mediados de los años 1980 como un mecanismo de consulta y de concertación política regional. Sus principios son el diálogo y la concertación política, el establecimiento de un mecanismo articulador para trabajar sobre la base del consenso y la defensa de la paz, un espacio para hacer frente a desafíos comunes, respetando a su vez las diferentes corrientes políticas e ideológicas. La Celac promueve el desarrollo económico de todos los países miembros y su plataforma facilita mayor presencia y participación de sus naciones en otros mecanismos de escala mundial.
Si bien esta comunidad no dispone de una personalidad jurídica, de competencias ni de un patrimonio propio, se trata del único mecanismo de diálogo y concertación política que agrupa de forma permanente a los 33 países de América Latina y el Caribe. Las tres primeras cumbres anuales de la Celac se llevaron a cabo en México, Brasil y Venezuela, que eran gobernados en ese entonces por Felipe Calderón, Luiz Inácio Lula da Silva y Hugo Chávez.
América Latina es una de la regiones del mundo donde la tradición diplomática de apoyo al multilateralismo tiene mayor fuerza; prueba de ello es que numerosos líderes de la región han ocupado puestos de prestigio en organismos internacionales, como Jaime Torres Bodet en la UNESCO, Javier Pérez de Cuéllar en la ONU, o más recientemente Ángel Gurría en la OCDE, Patricia Espinosa en la UNFCCC, o José Graziano en la FAO. De hecho, América Latina es la región del mundo que dispone de la mayor cantidad de acuerdos, mecanismos y organismos de integración regional: además de la Celac, existe el Mercado Común del Sur (Mercosur), la Comunidad Andina de Naciones (CAN), la Asociación Latinoamericana de integración (ALADI), el Sistema Económico Latinoamericano (SELA), el Banco de Desarrollo de América Latina –antes Corporación Andina de Fomento (CAF)–, para nombrar algunos de ellos.
Sin embargo, estas iniciativas para hacer de la integración regional una realidad concreta y tangible no se han traducido en un aumento sustancial del comercio intrarregional, y sobre todo, de una mejora del diálogo político en América Latina.
En los últimos años, el debate político se ha ido polarizando en la región, a tal punto que la transferencia de la presidencia pro tempore de la Celac, que fue ocupada durante el año pasado por Bolivia, ha sido el objeto de una disputa política creada por el gobierno de Jeanine Áñez en contra de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador, a raíz del asilo concedido al ex presidente Evo Morales, así como por las posiciones políticas asumidas por el gobierno de México después de la renuncia del ex jefe de Estado de Bolivia a su cargo. Sin Bolivia en este importante acto diplomático, esperemos que la situación venezolana no produzca una división que inmovilice la acción del bloque, como ha sido el caso de la mayoría de los organismos regionales, incluyendo la Celac.
América Latina ganaría mucho aumentando su integración económica y política, teniendo en cuenta que agrupa 17 por ciento de los miembros de la ONU, tiene una población aproximada de 624 millones de personas, ocupa el 15 por ciento del territorio del planeta y genera 7.1 por ciento del PIB mundial. Tiene además activos materiales muy grandes, en particular un gran potencial energético (reservas petroleras, gasíferas y capacidades en áreas hidroeléctricas), así como activos inmateriales importantes, al tratarse de una región del mundo libre de armas nucleares, sin guerras entre estados y que defiende un orden internacional basado en reglas. En ese sentido, la presidencia pro tempore de México constituye una valiosa oportunidad para darle una nueva dimensión política a la integración de América Latina.

* Director Ejecutivo del Observatorio Político de América Latina y el Caribe (OPALC), con sede en París.

Twitter: @Gaspard_Estrada