EL-SUR

Miércoles 26 de Enero de 2022

Guerrero, México

Opinión

La renovación del PRD y la unidad de la izquierda

Carlos Toledo Manzur

Junio 10, 2016

Los resultados del proceso electoral del domingo pasado resultan importantes para las perspectivas político electorales de los próximos años y aunque existen diversas lecturas en los análisis y comentarios al respecto, hay conclusiones y lecciones en las que la mayoría de los analistas coinciden. En primer lugar si bien es cierto que existe un rechazo generalizado de la sociedad a los partidos, lo que especialmente se mostró en la baja participación electoral en la Ciudad de México y en la fuerte tendencia a la alternancia que en efecto implica desacuerdo con el desempeño gubernamental, lo cierto es que el partido que tuvo mejores resultados ue el PAN, que ganó un número importante de gubernaturas, en tres casos con el apoyo del PRD.
En segundo, es claro que el perdedor neto de este proceso fue el PRI, quien tropezó en entidades en las que siempre había resultado triunfador y sin duda disminuyó significativamente su influencia en el electorado, lo que se interpreta como resultado del creciente descrédito del régimen de Enrique Peña Nieto y que se puede leer como una oportunidad para los demás partidos en la elección presidencial dentro de dos años.
El PRD por su parte no pudo ganar ningún estado por cuenta propia, y aunque aún existe un proceso de impugnación, al parecer no logró el triunfo en el caso de Tlaxcala que es en el que tenía más posibilidades y se tuvo que conformar con ir de comparsa del panismo al que ayudó a llevarse esta elección en Veracruz, Quintana Roo y Durango. Lo cierto es que en la Ciudad de México logró más o menos conservar cierto porcentaje de votación, a pesar de que muchos de los pronósticos auguraban una derrota más contundente ante el avance de Morena, lo que definitivamente no ocurrió. Este último partido logró mantener su tendencia ganadora en la gran ciudad y avanzó significativamente en otros estados, aunque no logró más triunfos.
Para la izquierda, dos asuntos constituyen temas importantes de reflexión, ambos relacionados con la política de alianzas rumbo a la elección presidencial de 2018. En primer término y especialmente para el PRD, el tema de las alianzas con el PAN. Existe la posición pragmática que domina en la actualidad a la dirección perredista, que plantea que la alianza con el panismo permite avanzar en el proceso de cambio político, en la medida que posibilita derrotar al PRI, lo que ocurrió en efecto en varias entidades en la elección pasada. Además, aunque los candidatos no sean personajes de izquierda, sino líderes panistas o ex priistas, por lo que difícilmente se esperarán gobiernos que impulsen políticas izquierdistas, la alianza subordinada del PRD al PAN permite que logre incorporar a varios de sus cuadros en los gobiernos de coalición resultantes. Por otra parte está la posición contraria, hoy minoritaria entre la dirigencia perredista, de que estas alianzas no ayudan realmente al avance del proyecto de izquierda, el cual más bien se desdibuja, lo que redunda en disminución de la simpatía del electorado, y que sólo permite el fortalecimiento de la derecha panista, a lo que contribuye el PRD en calidad de comparsa.
El segundo tema es el de la unidad de la izquierda, especialmente la perspectiva de la alianza PRD-Morena. La elección presidencial de 2018 constituye una importante coyuntura en la que la izquierda tiene reales posibilidades de triunfo, dado el desprestigio del régimen priista, lo que se confirmó como una clara señal de este proceso electoral. Sin embargo, para lograr el triunfo es un requisito indispensable que exista unidad de los principales partidos de izquierda, es decir el PRD y Morena. Mientras aquél mantenga su línea aliancista con la derecha, y López Obrador continúe con su soberbia posición de rechazo a la alianza con el PRD y su continuo golpeteo a este partido, la unidad de la izquierda parece lejos de ser una posibilidad real. Se requiere un cambio en ambos lados para que la unidad sea posible. Del lado del PRD, es necesario que se logre un proceso de renovación política e ideológica que supere el pragmatismo que únicamente beneficia a la burocracia a la que sólo le importa mantener privilegios y prebendas a costa de erosionar el proyecto de nación de la izquierda; este partido debe volver a sus orígenes de lucha social y compromiso real con las mayorías empobrecidas. Por parte de Morena y AMLO, es necesario que asuma la realidad de que solo no va a poder lograr el triunfo, y que el PRD a pesar de su crisis va a seguir siendo un partido importante al cual necesita para llegar al poder presidencial.
Renovación interna del PRD y unidad de la izquierda constituyen necesidades fundamentales para construir un proyecto político verdaderamente de izquierda para el 2018. El estado de Guerrero que históricamente ha jugado roles importantes a nivel nacional para el avance social, es hoy uno de los bastiones fundamentales del PRD en el país, a pesar de su derrota electoral reciente. Podría jugar hoy un papel también de importancia en la conformación de un proyecto ganador para la coyuntura electoral que se avecina. Un movimiento renovador impulsado desde las bases del partido, que surja de estas tierras surianas podría abrir perspectivas de importancia en la arena nacional.
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