EL-SUR

Sábado 04 de Diciembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

LA REPÚBLICA DE LAS LETRAS

Humberto Musacchio

Julio 10, 2006

Juárez a una tinta y discriminación
El catálogo de la exposición Juárez a una tinta no dice quién seleccionó la obra ni por qué se limitó a únicamente 12 grabadores, número que incluye a los finados Raúl Anguiano, Alberto Beltrán, Erasto Cortés Juárez, Leopoldo Méndez, Francisco Mora y Pablo O’Higgins, junto a los cuales figuran muy merecidamente Lorenzo Guerrero, Sarah Jiménez, Rina Lazo, Adolfo Mexiac, Fanny Rabel y Arturo García Bustos, quien firma un texto en el que señala cómo ha trabajado en el TGP el retrato del hombre de Guelatao. Por eso mismo, hubiera sido conveniente para el público incluir el excelente Juárez de Álvarez Amaya y varios más que ha producido esa institución. Es lamentable que pueda más el sectarismo que el respeto debido a la memoria del Benemérito.
El nacimiento del Taller de Gráfica
En el catálogo Juárez a una tinta, Arturo García Bustos dice que “cuando en 1938 se disuelve la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR) el núcleo de grabadores decide constituir el Taller de Gráfica Popular”. En realidad, el Taller nació en abril de 1937, en el momento de mayor actividad de la Liga, y varios de los primeros grabados llevan las siglas LEAR-TEGP. La letra E es porque inicialmente la institución se llamó Taller Editorial de Gráfica Popular. La confusión viene desde que Leopoldo Méndez, en los años cincuenta, declaró a Elena Poniatowska en una entrevista que el TGP se había formado cuando la LEAR se llenó de arribistas que sólo buscaban una chamba. Esa versión la repitieron otros ex talleristas que como Méndez estaban en el Partido Popular y se convirtió en verdad oficial. Pero no corresponde a la realidad.
Escenas del periodismo mexicano
El pasado viernes se presentó Escenas del periodismo mexicano. Historias de tinta y papel, libro de Cecilia González que acaba de publicar la Fundación Manuel Buendía. En una mesa conducida por Omar Raúl Martínez, presidente de la Fundación, participamos Ivonne Melgar, quien leyó un texto bello e inteligente; Jorge Meléndez, testigo de las historias que se narran en el libro, y este republicano, quien confesó ahí sin rodeos que Escenas del periodismo mexicano es un libro que le hubiera gustado escribir, pues reúne seis episodios ocurridos en otros tantos diarios: El Universal, La Jornada, Excélsior, Uno Más Uno, El Financiero y Reforma. Lo que sorprende es la seriedad del trabajo, la cantidad de fuentes que maneja con mesura, la forma equilibrada de presentar las versiones diversas y hasta contradictorias. Es, para decirlo pronto, un libro indispensable para la gente del oficio periodístico, un acercamiento necesario a las miserias de la relación entre prensa y poder y un útil recordatorio de que no pocas derrotas sufridas por el gremio tienen a los responsables en el gremio mismo. Un libro sensacional que nos permite conocer algunas ramas de nuestro árbol genealógico.
Desaparece el Ballet Nacional
La noche del día 20, en el Palacio de Bellas Artes, el Ballet Nacional ofrecerá su última función. Se sabía desde hace algunos meses que la institución creada y dirigida por Guillermina Bravo estaba por desaparecer, pero ahora lo confirma la propia coreógrafa, quien desea cerrar de esta manera un ciclo iniciado en 1948. Con la misma planta de bailarines surgirá una compañía con otro nombre bajo la dirección de Bárbara Alvarado, mientras que la maestra Bravo, Premio Nacional de Ciencias y Artes 1979, prometió seguir trabajando a favor del Colegio Nacional de Danza Contemporánea, que tiene su sede en Querétaro, a donde marcharon doña Guillermina y su tropa hace algunos años, en una aventura que muchos pronosticaron que significaría el fin de Ballet Nacional.
Falleció Margarita Arzac Riquelme
Murió en esta ciudad la educadora Margarita Arzac Riquelme, quien fuera fundadora y directora de los colegios Hamilton y Nuevo Eton. La maestra Arzac cursó la carrera de concertista de piano en el Conservatorio Nacional de Música (1953-57), pero optó por la pedagogía. Obtuvo la licenciatura en educación por la Universidad de las Américas (1976) y la maestría por la Universidad Iberoameri-cana (1977-81), donde cursó también los estudios del doctorado en filosofía. En la misma institución participó como coautora en la magna obra que coordinara el doctor Ernesto Meneses Morales: Tendencias oficiales de la educación en México. En 1968 recibió el título de Ciudadana Honoraria de Texas, por su contribución a la educación bilingüe en esa entidad de Estados Unidos.
Los Juárez, de Ricardo Orozco
Hay investigadores mexicanos que conocen muy bien la época que va del Plan de Ayutla hasta el estallido de la revolución, pero seguramente ninguno tiene por esa época la amorosa pasión de Ricardo Orozco, un ingeniero que descubrió en la ciencia de Clío su verdadera vocación y de su peculio creó el Centro de Estudios Históricos del Porfiriato. Ricardo Orozco ha publicado estudios de gran solidez y libros de divulgación que representan para el lego una entrada a hechos definitorios de nuestro país. El más reciente de esos títulos es Los Juárez, una biografía novelada de don Benito y su familia, quienes, más allá de los hechos que narra la historia de bronce, pasaron por dramas inmensos y miserias inimaginables, los que afrontaron con la entereza conocida del Benemérito, pero también con el apoyo resuelto e inteligente de doña Margarita Maza, una mujer que estaba no atrás de un gran hombre, sino junto a él, hombro a hombro. Ricardo Orozco lo cuenta con prosa sencilla y eficacia narrativa.
El museo Cuevas para una boda
En un recinto cultural de primer orden, el museo José Luis Cuevas, hubo cena y gran fiesta para celebrar la boda de Mariagna Pratts y Marcelo Ebrard, a quien le importó un comino el momento de enorme tensión y angustia por el que atraviesa la gente que votó por él. Bajo el lema de primero los pobres, la feliz pareja instaló una mesa de regalos en la tienda de la que es accionista la familia de Ebrard, donde algunos obsequios se cotizaban hasta en 150 mil pesos. Alguien debería decirle al futuro jefe de gobierno de la capital que no puede aceptar tales regalos, pues al hacerlo incurre en un conflicto de intereses. ¿O alguien cree que los regalos a los políticos no comprometen?