EL-SUR

Martes 30 de Noviembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

LA REPÚBLICA DE LAS LETRAS

Humberto Musacchio

Septiembre 11, 2006

Premios Nacionales: justeza y oportunidad
Merecidísmo es el premio Nacional de Ciencias y Artes en el campo literario que se otorga este año a Emmanuel Carballo (Guadalajara, 1929), figura insoslayable de nuestras letras que con su trabajo de medio siglo ha demostrado que la crítica es una digna forma de vida que abre caminos, orienta vocaciones, estimula las letras y fortalece la cultura. En el área de bellas artes, compartirán el premio Joaquín Gutiérrez Heras (Tehuacán, 1927) y Luis de Tavira (DF, 1948). El primero dejó la arquitectura para dedicarse a la música, en la que su producción –ha dicho él–es “tradicional”, pero con “elementos contemporáneos”, lo que le ha permitido, creo, ser un exitoso compositor de temas para cine. Luis de Tavira, por su parte, cuenta con una larga trayectoria como director teatral que incluye El martirio de Morelos, Santísima o Felipe Ángeles, lo que sería suficiente para premiarlo. También ha incursionado en la dramaturgia y en la poesía, pero donde ha dejado más años es en la enseñanza, a la que hoy presta sus mejores afanes en el Centro Dramático de Michoacán, lugar al que decidió retirarse hace un par de años. En fin, que los premios en letras y artes han sido muy bien asignados.
El Juan Rulfo, a Carlos Monsiváis
No por esperado es menos plausible que se otorgue a Carlos Monsiváis el Premio Internacional de Literatura de América Latina y el Caribe, el Juan Rulfo, que tiene el nombre en litigio, aunque no la decisión de entregárselo al autor de A ustedes les consta, quien es al presente el escritor mexicano con mayor influencia intelectual y con una presencia internacional muy bien ganada en España y Amárica Latina, donde es leído y apreciado. Monsiváis es un personaje incómodo. Lo es para el poder, al que en los momentos más graves y difíciles ha criticado sin rodeos; pero es también exigente con la oposición, como lo demostró su abierta discrepancia con López Obrador por el bloqueo de Reforma, lo que le costó un serio distanciamiento con el líder perredista y un amplio sector de sus seguidores. Como Alfonso Reyes, Monsiváis quiere el latín para las izquierdas, el despliegue tanto de la voluntad de transformación social como de la pasión por la cultura. Parece mucho pedir, pero los únicos cambios que valen la pena son los que respetan los avances de la civilización.
Murió el escritor Arturo Cantú
Falleció en esta ciudad el periodista Arturo Cantú, quien había nacido en Monterrey hace 70 años. Aquí, en la Universidad Nacional, hizo estudios de filosofía y ejerció la docencia en centros de enseñanza superior. Ocupó cargos públicos y se desempeñó como ministro de la embajada de México en Nicaragua (1983-84). Colaboró en Uno Más Uno y La Jornada, pero brilló principalmente en la mejor época de El Día, donde coordinó la prestigiosa página cultural (entonces, en los años 60, las secciones culturales eran de una sola página). Entre 1989 y 1994 fue articulista de El Nacional y dirigió ahí el sabatino Lectura (1989-94), suplemento bibliográfico que conjugaba la inteligencia de los textos con la belleza del diseño. En 1999 publicó En la red de cristal. Edición y estudio de muerte sin fin, un libro que aborda novedosamente algunos aspectos de la obra de Gorostiza. Arturo Cantú era un hombre de letras.
Interrogantes con la Ley del Libro
Los defensores de la llamada Ley del Libro tendrán que ir más allá de la mera protesta para convencer a la sociedad de las bondades de la norma. El precio único, se dice, es para vigorizar a las pequeñas librerías, lo que debería creerse si todos los libreros del país pudieran adquirir los volúmenes a un mismo precio. Pero no hay tal. De acuerdo con la citada ley, las grandes cadenas seguirían recibiendo colosales descuentos y el lánguido expendio de una ciudad mediana tendría, como ahora, que pagar el precio máximo que establece el editor y muy probablemente habría de absorber el flete y otros gastos. Pero eso sí, todos, chicos y grandes, venderían los títulos al mismo precio. De esta manera, las grandes cadenas tendrían un margen de ganancia mucho mayor que hoy y para el consumidor no habría ventaja alguna, pues pagaría el libro al precio máximo, independientemente del lugar donde lo adquiriera. Si las grandes firmas van a operar en mejores condiciones, es obvio que los pequeños negocios quedarán en peor situación que hoy y que su único futuro previsible será bajar la cortina.
La casa Rivas Mercado, ¿museo?
Sería lamentable que la casa de los Rivas Mercado, de Héroes 45, acabara por venderse a particulares. Si eso ocurre, los capitalinos tendríamos que renunciar a ver ese inmueble convertido en museo que honrara a su constructor, el arquitecto Antonio Rivas Mercado, a quien debemos la Columna de la Independencia y el University Club. De crearse tal museo, tendría que rendir homenaje a Antonieta, hija de don Antonio y mecenas del teatro de Ulises y de la revista Contemporáneos. Ahí tendría que recordarse a Alberto Blair, quien tomó parte en la rebelión maderista y entró con el triunfante Madero en la capital de la República, introdujo en México la Iglesia de la Ciencia Cristiana, fundó el Club Rotario y forestó y creó las Lomas de Chapultepec, donde su entonces esposa, Antonieta Rivas Mercado, puso nombre a las calles (1921-22). Una institución tal debería incluir al hijo de ambos, Donald Antonio Blair Rivas Mercado, que enrolado en el ejército de Estados Unidos participó en los desembarcos de Sicilia y Normandía y estuvo a las órdenes del general Patton; y a los hermanos Gargollo Rivas, proyectistas de fraccionamientos, a quienes los habitantes de la zona de Satélite deben en buena medida la fisonomía esa importante área urbana.
Breviario…
El Festival Internacional Cervantino ya es organismo descentralizado de Estado. Se trata de ponerlo a salvo de intereses mezquinos. *** Se cumplen –¡Ay!– 35 años del Festival de Avándaro. *** León inauguró biblioteca. Lo que sigue es dotarla de libros y que éstos lleguen a los guanajuatenses. *** La Sala Neza ya tiene 30 años y está como nueva. *** La Mujer chimenea de Gabriel Macotela, en San Antonio y Periférico, otro orgullo de los capitalinos.