EL-SUR

Martes 07 de Diciembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

LA REPÚBLICA DE LAS LETRAS

Humberto Musacchio

Marzo 26, 2018

El Villaurrutia, a Toscana David Toscana se hizo merecedor del premio Villaurrutia por su novela Olegaroy, de acuerdo con el jurado que integraron Silvia Molina, Felipe Garrido y Vicente Quirarte. Toscana, regiomontano nacido en 1961, se tituló como ingeniero industrial por el Tec de Monterrey, pero lo ganó la literatura a su paso por el Centro de Escritores de Nuevo León. Su primera novela, Estación Tula, le ganó de inmediato un sitio en nuestras letras. Le siguieron Las bicicletas, Santa María del circo, Duelo por Miguel Pruneda y El último lector. Con esta última obtuvo el Premio José Fuentes Mares y el de Narrativa Colima para Obra Publicada. Después vinieron El ejército iluminado, Los puentes de Königsberg y Evangelia, así como el volumen de relatos Lontananza. El ahora premiado ha vivido en Polonia, Portugal y ahora en España, lo que le permite, nos dijo alguna vez, tener una perspectiva más amplia de México. Se trata de uno de los narradores más sólidos de las últimas promociones y no dudamos que seguirá recibiendo distinciones. ¡Felicidades! Cultura y régimen fiscal Dentro del ciclo Ventiladero Cultural de la Sucesión Presidencial, se celebró una mesa redonda sobre cultura y régimen fiscal. Ahí, el abogado José Manuel Hermosillo Vallarta, refiriéndose al caso mexicano, dijo que “sin un régimen fiscal para el espacio cultural es imposible generar condiciones de desarrollo social”. Agregó que el gobierno “se olvida de esa ‘piedra angular’ que es la participación de instituciones y sus políticas públicas, los artistas y sus empresas culturales y la iniciativa privada”. Hermo-sillo olvida que, mezquina y todo, sí existe una política fiscal a favor de los autores, como puede comprobarlo leyendo la Ley del Impuesto sobre la Renta y la del IVA. Tampoco es demostrable que “el gobierno” olvide la función cultural de las instituciones públicas y sus políticas, pues en México, a diferencia de muchos países, las universidades, por poner ese ejemplo, son centros culturales de primer orden porque así está asentado en sus leyes orgánicas. Además, la existencia de la Secretaría de Cultura –antes Conaculta– tiene como función atender a los artistas y a la iniciativa privada para apoyar sus iniciativas culturales, lo que chueco o derecho ha venido haciendo. El Politécnico en 1968 Por diversas razones, el hecho es que, salvo excepción, los libros sobre el movimiento estudiantil de 1968 han sido escritos por universitarios y con una perspectiva que otorga mayor relevancia a lo ocurrido en la UNAM. Por eso, a 50 años de aquella gesta, resulta tan importante una obra como La patria de la juventud. Los estudiantes del Politécnico en 1968, de Jesús Vargas. Es un excelente y emocionante recuento de los días aquellos y lo que pasó en los años siguientes, cuando la frustración se convirtió en el propósito de “servir al pueblo”, como rezaba el lema maoísta, y algunos jóvenes, desesperados, tomaron las armas con trágicos resultados mientras otros, los más, buscaron empleos en las fábricas para estar cerca de los obreros y otros marchaban a convivir con la población rural, en ambos casos para compartir con los trabajadores del campo y la ciudad su esfuerzo y sus necesidades. Eso y más relata Jesús Vargas en La patria de la juventud, uno de los mejores libros sobre el 68. Recuerdan a Avilés Fabila Con el sello del Taller Editorial Casa del Mago apareció en Guadalajara el volumen Recordanzas sobre René Avilés Fabila, coordinado por Hugo Esteve Díaz. El libro incluye la Autobiografía procaz del propio René (1940-2016) y textos de su viuda, la querida Rosario Casco Montoya, y de su hermana, Iris Santacruz Fabila, así como de Betty Zanolli, José Agustín, la China Mendoza, Bernardo Ruiz, Dionisio Morales, Carlos Martínez Rentería, Carlos Bracho, Óscar de la Borbolla, Jairo Calixto Albarrán, David Gutiérrez Fuentes, Nacho Trejo Fuentes, Bárbara Jacobs, Óscar Menéndez y, entre otros, de José Ramón Enríquez, quien recuerda los años de ambos en el Partido Comunista y dice que “en la estética de un militante como René Avilés Fabila, bien cabían la imaginación y la ironía. Esa ironía con la que tanto había molestado a la llamada mafia era posible en la narrativa de un comunista”, lo que se refiere a la novela satírica Los juegos, muy celebrada, aunque lejos de lo mejor de René, como los cuentos de La lluvia no mata las flores o la novela Tantadel. Premio Breach-Valdez El pasado jueves, el Programa Prensa y Democracia de la Universidad Iberoamericana, la Agencia France-Presse, la embajada de Francia, la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos y el Centro de Información de la ONU-México dieron a conocer la convocatoria para el Premio de Periodismo y Derechos Humanos que lleva el nombre de los colegas mártires Miroslava Breach y Javier Valdez. Se otorgará el 3 de mayo, Día Internacional de la Libertad de Prensa, a un periodista de México que haya destacado en la defensa de los derechos humanos, “como los define la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU, que cumplirá 70 años este año”.