EL-SUR

Sábado 04 de Diciembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

LA REPÚBLICA DE LAS LETRAS

Humberto Musacchio

Abril 30, 2018

Otra vez, el mercado Abelardo…

Es deprimente visitar el mercado Abelardo L. Rodríguez. Pasan los años y los murales continúan en el abandono. Lo poco que queda de la obra de Ángel Bracho va siendo destruida por las filtraciones de agua, y las obras de Raúl Gamboa y Miguel Tzab carecen, como las demás, de una simple cédula que permita al visitante identificarlas. En la entrada nororiente los murales de las hermanas Greenwood, Marion y Grace, siguen expuestos al humo de las fritangas y otros daños, especialmente en la parte inferior, pues por fortuna las pinturas de las escaleras se conservan mejor porque poca gente pasa a visitar ese tesoro que en la misma esquina, arriba, guarda un mural escultórico de Isamu Noguchi. En la esquina de Venezuela y Jesús María la entrada tiene pinturas ejecutadas por Ramón Alva Guadarrama, de quien se dice que enseñó a Diego y otros artistas la técnica prehispánica del fresco. La obra de este pintor está sobredecorada con pringas de los licuados y, desde hace muchos años, algún burócrata mandó dividir con triplay las escaleras, lo que mantiene dividida la decoración de Alva Guadarrama. Por Venezuela se ingresa al cubo pintado por Pedro Rendón, al que Carlos Monsiváis bautizó como el bohemio oficial de México. La entrada a lo que fue el teatro del Pueblo se mantiene abierta al público, pero ya no se puede ingresar al auditorio porque ahora pertenece a una preparatoria del gobierno capitalino. Por fortuna se pueden admirar en el patio de abajo las pinturas de Pablo O’Higgins y las de Antonio Pujol. En fin, que ese mercado guarda un tesoro, pero no se han enterado en la Delegación Cuauhtémoc.

Memorias de Loló de la Torriente

Cuenta Loló de la Torriente en sus memorias (Testimonio desde dentro, Editorial Letras Cubanas, 1985), que durante su primera estancia en México al lado del eminente geógrafo Jorge A. Vivó (padres ambos de la guapa actriz y vedette Madeleine Vivó), conoció a todo el quién es quién de la cultura. Menciona con admiración a Diego Rivera, de quien escribió una biografía en dos tomos, pero llama a Siqueiros el Tenientazo y no el Coronelazo, como le gustaba al pintor; cuenta que Fernando Benítez la indujo a escribir para El Nacional y, buena lectora, quedó fascinada con Los hombres que dispersó la danza, de Andrés Henestrosa. La cubana (1906-1983) recuerda sus primeros años en la capital mexicana, cuando “el tiempo era hermoso, la atmósfera limpia, y se respiraba la diafanidad de un aire cargado de olores vegetales…” Le toca la expropiación petrolera y entre banderas, pancartas y consignas gritadas a coro, forma parte de las multitudes que se solidarizan con Lázaro Cárdenas. Bellas páginas donde recrea lo vivido en esos días que los neoliberales quieren borrar de nuestra historia, cuando el Tata fustigaba a los diputados que se aprobaban “una gratificación de 5 mil pesos cada uno”, lo que Loló estimaba una inmoralidad. Hoy cada senador, para citar un caso, levanta cada mes 120 mil pesos de dieta, 100 mil para asesores y 600 mil para “mantener el contacto con sus electores” (je, je).
Bibliotecas y bienes raíces

Con motivo del Día Internacional de Libro, celebrado hace una semana, el sitio de internet Propiedades.com publicó una interesante información sobre las bibliotecas mexicanas, de las que existen 7 mil 427 de carácter público y 229 privadas (en realidad miles más, pero no de acceso general), de acuerdo con datos de la Dirección General de Biblio-tecas y el Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económi-cas (Denue). De acuerdo con el boletín de Propiedades.com el Estado de México es líder por el número de sus repositorios bibliográficos, con 709; le sigue Puebla con 629, Tabasco con 565, Veracruz 529 y Oaxaca que tiene 485. Extraña que la Ciudad de México no figure en ese cuadro, pero ya averiguaremos por qué. Por lo pronto, en los números globales cabe destacar lugares como la hermosísima Biblioteca Palafoxiana, de Puebla, que data del siglo XVII; en Tabasco la Biblioteca Pública del Estado José María Pino Suárez, cuyo proyecto arquitectónico fue realizado por Teodoro González de León y tiene un acervo de 235 mil volúmenes, aunque no faltan quejas por el descuido en que la tienen las autoridades; y la Biblioteca del Centenario de la Revolución, de Toluca, que cuenta con mapoteca, hemeroteca, ludoteca y una sección de 600 títulos en Braile. El problema es que se encuentra lejos del centro.

Breviario…

En la galería Aldama Fine Art (Palacio de Versalles 100 LB, Lomas de Chapultepec) se inauguró la muestra Atlas y Planisferios, conjunto de pintura abstracta de Flor Pandal, artista que cuenta con una respetable formación en México y en el extranjero. @@@ En Madrid, el presidente Enrique Peña Nieto visitó “lo que será la Casa de México en España” (Excélsior, 26/IV/2018), que será sede del Instituto de México y una librería del Fondo de Cultura Económica. Como la casa está en la calle Alberto Aguilera (nombre de pila del finado cantante Juan Gabriel), la mexicanada madrileña ya le llama el Noa Noa, aunque la calle tomó su nombre de un alcalde que gobernó hace un siglo la capital española.