EL-SUR

Martes 07 de Diciembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

LA REPÚBLICA DE LAS LETRAS

Humberto Musacchio

Agosto 20, 2018

El Curiel sinfónico

En un texto aparecido en la publicación de internet Música en México, Erika P. Bucio cuenta que, en 2015, Rodolfo Ritter tenía listo un disco con tres conciertos para piano del tapatío Gonzalo Curiel (1904-1958), el que se esperaba lo publicara el sello Sterling. Sin embargo, por problemas económicos no fue posible concretar el proyecto. Por fortuna, ahora será lanzado por Toccata Classics y habrá que celebrarlo, porque no es fácil que nuestra música de concierto sea accesible. Para Ritter, Curiel era “el Gershwin mexicano”, porque “todo lo que aprende de su labor en la música popular termina por influir en sus conciertos para piano”. En el autor de Vereda tropical y otros éxitos comerciales confluyen armoniosamente, dice su intérprete, “la música académica y los ritmos populares” aunados al “genial y potentísimo lirismo” de la canción mexicana. “Una amalgama más compleja que en Gershwin”. El también pianista y compositor Arturo Rodríguez señala que Curiel tiene una fuerte “influencia de los conciertos para piano de Shostakovich, Rachmaninov o Kabalevsky” y afirma que sus conciertos “son demandantes, difíciles para el solista”.
El tremendo Julio Torri

Cuenta Concha Álvarez en sus memorias (Así pasó mi vida), que en 1925, cuando era profesora de los cursos de verano de la universidad, hizo en su casa una posada, pese a que era el mes de julio, todo para mostrar a sus alumnos estadunidenses como era una fiesta tan tradicional. Hubo procesión, cantos, piñata, colación y baile. La anfitriona encargó a sus amigos mexicanos que cada uno se hiciera cargo de una gringuita y a las chicas les encomendó lo mismo con los muchachos. Una de sus amigas le comentó: “¡Vieras que gringo tan inteligente me tocó en suerte! Fíjate que aprendió en seguida todo lo que le enseñé… Es verdad que lo hice repetir muchas veces: tamal, tamal, piñata, piñata, etc. Cuando le preguntaba yo mostrándole un objeto: ¿Qué es esto? El respondía con bastante buena pronunciación: ‘Tamal o buñuelo o lo que yo le mostraba. ¡Un encanto de hombre!” ¿Pero cuál gringo, Margot? –le dije muerta de risa sospechando la broma… ¡Ese! Era Julio Torri, que se había pasado toda la noche junto a mi amiga, desempeñando a conciencia y con divertido éxito el papel de gringo…”

Sustantivación de adjetivos

Empecemos por aclarar que un país que recibe a los perseguidos, como antes lo hacía México, se beneficia por múltiples motivos. No olvidemos que a los judíos europeos llegados en los años 20 y 30 les debemos haber llevado el crédito (la venta en abonos) a zonas antes marginadas de la economía o que gracias al exilio español se profesionalizó la enseñanza universitaria. De la migración argentina de los años 70, forzada por brutales dictaduras, recibimos incontables aportes en el arte, la academia, las letras y otros campos. Paralelamente, los fuereños modificaron el lenguaje, pues debido a la presencia de los platenses es que las formas pronominales casi se han perdido en verbos como iniciar o desbordar y algunos adjetivos se han convertido en sustantivos, como acumulado y varios más. Las lenguas, dicen los que saben, son seres vivos, sujetos a todas las influencias y en constante evolución. Aunque al principio los cambios nos suenen extraños y hasta “incorrectos”, la costumbre acaba por darles legitimidad, lo que redunda en enriquecimiento idiomático.

Hugo Gutiérrez Vega

Con motivo de la muerte del nunca bien llorado Hugo Gutiérrez Vega, apareció en Laberinto, el suplemento que dirige José Luis Martínez S., una entrevista que Iván Trejo le hizo al gran Hugo, quien a la pregunta de “¿A qué jugaba de niño?” respondió: “Era un poco solitario. Nací en Guadalajara pero siendo muy chico nos fuimos a Lagos de Moreno. Mis primos eran charros aguerridos, capaces de suertes prodigiosas; yo me escondía debajo de la cama. Un día me perdonaron y un tío dijo: ‘Está bien, denle oportunidad de que tire un pial’. Me dieron la reata, cerré los ojos, la aventé y lacé a la tía Elena. A razón de esa aventura, el dictamen de mi tío fue categórico: ‘ese pendejo que se vaya a leer’”. Iván Trejo interrogó al poeta y diplomático sobre la muerte de Rubén Bonifaz, Juan Gelman, José Emilio Pacheco, Félix Grande, Tomás Segovia y Mariano Flores Castro, a lo que Hugo respondió: “Ahora que me hicieron un homenaje en Guadalajara, dije: ‘Huesuda, deja en paz a los poetas, dedícate a los diputados, que son más aburridos’”.

Ortografía islandesa

Circula en internet esta breve historia originada en Islandia: “Pienso en la pesadilla de anoche. Estaba cerca del volcán Eyjafjallajokull e iba al pueblo Kirkjubaejarklustur, vecino de Uujkullurpflesterpurkanboran. Ahí me recibía el señor Berglind Hilmarsdottir (originario de Parliftlandiillerplöjstremrskflander Kirkjubaljarklaustur), sitio ubicado a cincuenta kilómetros del volcán Hyannadalshnúkur, de modo que ya le eran familiares los caprichos volcánicos. Por un instante, casi me desmayo al darme cuenta que la señora Uutsmarlaustra, esposa del señor Berglind Hilmarsdottir, me daba una carta escrita ¡con faltas de ortografía! ¡Ahí me desperté!”