EL-SUR

Miércoles 28 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

La saga de la CRAC

Héctor Manuel Popoca Boone

Mayo 06, 2017

“Quien no ha investigado no tiene derecho a opinar.” “Todo movimiento político debe partir del análisis concreto de la situación concreta”. Para conocer, hay que escuchar la experiencia de los sabios mayores. Porque aquél que no conoce y abreva de la historia, está condenado a fallar. De tal suerte que, aquel gobierno que no sabe, bien a bien, la historia de la CRAC-PC y, por tanto, no valora en toda su dimensión la importancia social que ha tenido su funcionamiento en las zonas indígenas de la Montaña y Costa Chica para preservar la paz, seguridad pública y la justicia, en más de 20 años de existencia, fracasará irremediablemente en el intento de acotar su actuación benefactora, cuando lo correcto es fortalecerla y complementarla.
Dos amigos de antiguo cuño, fundadores, coordinadores y actualmente consejeros regionales de la CRAC-PC, Juan Horta Cruz y Sabás Aburto Espino Barros, me obsequiaron el oportuno y pertinente libro CRAC-PC, El origen de la policía comunitaria. Montaña y Costa Chica de Guerrero, donde dan cuenta de la historia pormenorizada de la formación y desarrollo de “nuevas prácticas y relaciones que, en materia de seguridad, justicia comunitaria y reeducación, desarrollamos miles de seres humanos …”.
El gobierno de Astudillo ya provocó la inconformidad y la desconfianza de la CRAC-PC, a partir de una iniciativa de modificación constitucional (como primer paso) para subordinarla a las instituciones oficiales establecidas. No toma en cuenta lo conquistado por la policía comunitaria indígena a base de resistir, a lo largo de su existencia, fuertes embestidas de carácter gubernamental, de organizaciones para-militares y de delincuencias organizadas.
El Estado mexicano no permite compartir el monopolio legal de la fuerza institucional, aun cuando ha quedado sobrepasado por la delincuencia. Los autores del libro reconocen a buenos elementos del ejército nacional, de la policía estatal y de funcionarios sociales que, de diversas formas y en diferentes momentos, apoyamos su actuación. Paradójicamente, hoy en día, la permanencia injusta en la cárcel de algunos líderes de la CRAC-PC (presos políticos) contradice el pregón oficial: “Guerrero nos necesita a todos.”
No le será fácil al actual gobierno estatal disminuir un sistema indígena de procurar y administrar la justicia que ha dado buenos resultados. La CRAC-PC tiene raíces sólidas y profundas en las asambleas de pueblo y ha consolidado su funcionamiento basado en los usos y costumbres adoptados como normatividad de operación, a partir de una “Asamblea Regional fundacional en el año de 1995, con más de 160 representantes comunitarios, autoridades, organizaciones, ayuntamientos y con casi 400 policías”.
La causa fundamental de su surgimiento en aquellos tiempos fue la intensificación de la delincuencia y la violencia en las comunidades indígenas. En el marco de un estado de derecho (¿o de chueco?) que no quería y no podía abatir los índices delictivos que se presentaban. El hecho contundente e irrebatible es que a lo largo de su operación la CRAC-PC ha abatido en alrededor de un 70 por ciento los delitos cometidos en las zonas indígenas de su competencia. Solo la soberbia y el engreimiento gubernamental ignoran esa evidencia empírica e histórica que a su vez desnuda y exhibe un sistema institucional carcomido por la corrupción y la impunidad en la procuración y administración de la justicia.
El gobierno estatal propone ahora que antes de que se discuta la ley reglamentaria del sistema de seguridad y justicia indígena se vuelva a modificar la constitución del estado para así poder encajonar y minimizar dicho derecho indígena.

PD1. Una Constitución trata no solo de la organización del Estado. Sino también de “los derechos humanos como la columna vertebral del constitucionalismo contemporáneo”. Luis M. Aguilar Morales, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
PD2. Llega hoy López Obrador a Chilpancingo como primer candidato declarado a la Presidencia de la república. Arriba a estas tierras impregnadas de violencia, delincuencia y pobreza social. En un marco de corrupción e impunidad institucional. Estaremos atentos a lo que diga, como el puntero que ya es.