EL-SUR

Jueves 23 de Septiembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

La Semaren

Octavio Klimek Alcaraz

Junio 12, 2021

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales del Gobierno del Estado de Guerrero (Semaren) fue creada mediante una reforma a la Ley Orgánica de la Administración Pública del Estado de Guerrero publicada el 27 de abril de 2004 en el Periódico Oficial del Gobierno del Estado número 36, alcance I. Su principal mandato conforme a la adición realizada al artículo 31 bis, en su primer párrafo, fue el de encargarse de: “regular, fomentar, conducir y evaluar la política estatal en materia de manejo y aprovechamiento sustentable de los recursos naturales y protección al ambiente, así como llevar a cabo las acciones necesarias para una gestión o administración ambiental en el estado…”
Adicional a las atribuciones de la Ley Orgánica de la Administración Pública, la Semaren tiene un amplio marco de atribuciones que le otorga la legislación estatal en la materia ambiental y de recursos naturales. Hay por lo menos seis leyes estatales que le otorgan grandes responsabilidades a la Semaren y que debe atender:
Ley 488 de Desarrollo Forestal Sustentable del Estado de Guerrero.
Ley 593 de Aprovechamiento y Gestión Integral de los Residuos del Estado de Guerrero.
Ley 878 del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente del Estado de Guerrero.
Ley 787 de Vida Silvestre para el Estado de Guerrero.
Ley 491 de Bienestar Animal del Estado de Guerrero.
Ley 845 de Cambio Climático del Estado de Guerrero.
En atención a este marco jurídico, existen ocho reglamentos que son también materia del trabajo cotidiano de la Semaren.
Como se observa, los mandatos legales que la Semaren tiene son grandes retos. Debe atender una amplia paleta de temas en el ámbito de sus competencias, como serían los tradicionales relacionados a la protección ambiental, la evaluación del impacto y riesgo ambiental de proyectos, la preservación de la vida silvestre, los ordenamientos ecológicos del territorio, las áreas naturales protegidas estatales, el aprovechamiento sostenible forestal, la prevención y gestión de los residuos sólidos; hasta nuevos temas, como la mitigación y la adaptación ante el cambio climático, la evaluación ambiental estratégica de programas de la administración pública, el bienestar animal, por citar algunos. Sin embargo, desde su creación ha tenido serios problemas estructurales para atenderlos.
El reglamento interior de la Semaren, que fue publicado en el 2005, la refleja con un diseño de estructura insuficiente, desbalanceado, y que no responde a los requerimientos técnicos de sus atribuciones formales. En el año 2004, cuando se crea la Semaren, en realidad sólo se nombra a un primer titular de la secretaría, que se acompaña de dos direcciones generales, que son producto de la trasferencia de ambas plazas de otras dependencias estatales como brazos operativos. Una era la antigua dirección general forestal y de suelos que estaba ubicada en el sector del desarrollo rural, y otra, la antigua dirección general de ecología, en el sector urbano. Posteriormente, en el 2011, se le agrega a la Semaren otra dirección general, la administración del Zoológico Zoochilpan. El poco valor de la importancia en las políticas públicas estatales de la Semaren por sucesivas administraciones gubernamentales se ha reflejado en el hecho de que las plazas autorizadas para ocupar los niveles de directores de área y jefe de departamento del citado reglamento interior no habían sido cubiertas en su totalidad hasta hace unos años. Dudo, que a la fecha esto haya sucedido, por lo menos con los perfiles profesionales idóneos a las mismas.
El decreto de presupuesto de 2021 indica que le son autorizados 55 millones de pesos para ejercer este año. De estos recursos una parte va a gasto corriente para servicios personales y operación y otra parte para inversión. En cualquier caso, el presupuesto es exiguo para la magnitud de sus obligaciones de ley, y una burla frente a otras áreas de la administración pública estatal que son meros membretes para acomodar compromisos políticos del gobernante en turno frente a las responsabilidades de la Semaren.
Sin embargo, sigue en los grandes pendientes como un gran reto lograr consolidar una ruta para fortalecer el papel que se le asigna a la Semaren en el marco del desarrollo de la entidad. Con una institución fortalecida, que mira hacia el futuro de la entidad, cuidando las bases de la vida día a día se alcanzaría una verdadera transformación en las decisiones de política estatal, y sería una dependencia con fuerza suficiente ante los profundos intereses económicos que pretenden siempre prevalecer sobre todo lo demás.
Debe reconocerse por la clase política guerrerense y la sociedad en su conjunto, que las causas de los grandes problemas ecológicos tienen que ver en muchos casos con malas decisiones de políticas públicas, donde lo que menos se toma en cuenta es la salud de los ecosistemas. Casi siempre se habla en forma retórica de la preocupación por la naturaleza o el medio ambiente, sin ningún tipo de compromiso real con éste. En especial, como se observa en su presupuesto. Por ello, la Semaren no se le debe seguir concibiendo como una dependencia para atender solamente y de manera aislada todo aquello que es ingrato a nuestros sentidos y a los medios de comunicación, como la contaminación o la destrucción de bosques y selvas. Es decir, atendiendo simplemente los efectos y no las causas de forma preventiva. En un verdadero círculo perverso y con una batalla perdida así de antemano. Es urgente, por ejemplo, que se cumpla la legislación estatal en materia de evaluación ambiental estratégica de los programas de la administración pública estatal a través de la Semaren o en materia de cambio climático. Es necesario, establecer el Instituto de Ecología y Cambio Climático que la Ley de Cambio Climático mandata.
En segundo lugar, se requiere fortificar a la Semaren con una reingeniería de su estructura actual, así como la suficiente profesionalización técnica de sus trabajadores, para lograr una mínima masa crítica estable, en las ciencias relacionadas a la ecología aplicada. Estoy cierto que si se conoce el lenguaje de la ciencia de la ecología y se aplica de manera profesional, hay escaso margen para la decisión improvisada. La Semaren requiere tener una masa crítica de especialistas ambientales. Se deben integrar grupos de trabajo conformados con profesionales de las ciencias de la ecología aplicada, que deben además obtener el equipo adecuado y laboratorios para generar monitoreo e información ambiental, equipos informáticos, vehículos, entre otros bienes.
Pero eso implica plazas bien pagadas para técnicos especialistas en diversas áreas del conocimiento ecológico, esencialmente multidisciplinario —ingenieros ambientales, químicos, ingenieros forestales, entre otros profesionales—. Los trabajadores deben estar a gusto en su responsabilidad y ser inmunes a actos de corrupción. Si existe convicción y compromiso en el decir y en el hacer, necesariamente aumenta la eficiencia y la eficacia en el trabajo cotidiano. En una responsabilidad pública como es la de cuidar la salud de los ecosistemas se debe trabajar con la satisfacción de haber servido a la sociedad y la naturaleza sin utilizar el puesto para beneficio personal o de manera facciosa. Se trata de orientar la gestión de la Semaren a resolver con mayores y mejores capacidades técnicas los problemas de la salud de los ecosistemas de Guerrero. Ese es el tamaño de la transformación que se debe de impulsar. Lo anterior debe valorarse en términos que es una buena inversión para Guerrero, y no un gasto. Siempre las acciones preventivas son de menor costo que las de restauración.
Concluyo, existen múltiples problemas ecológicos en Guerrero, muchos de ellos han sido demandas añejas de organizaciones ambientalistas y de la ciudadanía. Problemas ecológicos en los que casi siempre ha existido una constante: en nombre de la inversión pública o privada se han dañado gravemente e incluso de manera irreparable, ecosistemas marinos, costeros, acuáticos o terrestres, y los costos se han transmitido a la sociedad, incluso con persecución y asesinatos de los defensores de la naturaleza. Como se dice coloquialmente, se han privatizado las ganancias y se han sociabilizado las pérdidas.
Por ello, se requiere un claro mensaje a la sociedad guerrerense de que ya no se quiere no sólo más violencia impune en contra de la gente, sino también en contra de la naturaleza. El nuevo gobierno estatal necesita orientar procesos en forma integral que paren esa impunidad en contra de quienes atentan contra las bases de la vida en las tierras guerrerenses y por tanto en el planeta, al mismo tiempo, buscar un desarrollo para el bienestar de todas las personas, en especial las más desprotegidas.
En conclusión, la Semaren debería adquirir día a día más liderazgo en el diseño y la construcción de los escenarios del presente y del futuro para Guerrero, ordenar ahora en el presente a nuestra sociedad y sus principales actores para lograr esa visión de desarrollo sustentable, y no dejar pesadas cargas a las generaciones futuras. Esto a través de decisiones con el apoyo y participación de la sociedad, que legitimen y justifiquen la necesidad de la secretaría como cabeza política sobre el medio ambiente y los recursos naturales en Guerrero. Por ello, la Semaren debe tener un verdadero protagonismo en las decisiones de política estatal, y ser una dependencia con fuerza suficiente ante los profundos intereses económicos que pretenden prevalecer sobre todo lo demás. No es solamente elegir a una nueva titular o titular para que todo siga igual. Una tarea nada fácil.