EL-SUR

Martes 30 de Noviembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

La sucesión de rector en la UNAM

Humberto Musacchio

Septiembre 20, 2007

 

La Universidad Nacional Autónoma de México cambiará de rector en unas semanas y, como era de esperarse, hay demonios desatados que pretenden inclinar la balanza en favor de José Narro Robles, a quien suponen delfín de Juan Ramón de la Fuente.
Sobra decir que es ofensivo para la comunidad universitaria y para los involucrados hablar de delfinato en una institución como la UNAM. No le hace favor alguno al presunto beneficiario ni tampoco al actual rector, un hombre que ha brillado tanto en la academia como en la vida pública y que por eso mismo no necesita ni puede heredar el cargo.
El órgano universitario al que le toca escoger rector es la Junta de Gobierno, cuerpo integrado por 15 miembros, la mayoría de los cuales fue propuesta por el rector De la Fuente. Sin embargo, insulta a la inteligencia e integridad de ese cuerpo colegiado suponer siquiera que alguno de sus miembros querría pagar favores con su voto.
La Junta de Gobierno goza hoy de una independencia que nunca tuvo. La influencia del presidente de la República se desmoronó con el ascenso al poder de un partido diferente al PRI. Pese a lo anterior, hay quien supone que la filiación política de José Antonio de la Peña, alto funcionario del gobierno panista, lo hace el candidato de Felipe Calderón. En favor de esa hipótesis se señala que el Conacyt, donde trabaja, es la institución que por múltiples vías subvenciona a los investigadores –la mayoría de los miembros de la Junta lo son–y patrocina proyectos que de otra manera serían irrealizables o por lo menos tendrían que esperar.
Sin embargo, lo anterior tampoco asegura votos suficientes a De la Peña, pues es improbable que la mayoría de los electores del próximo rector se muevan por razones meramente pecuniarias o coincidan ideológicamente con el citado candidato o con Acción Nacional.
En sentido inverso se puede decir lo mismo de Gerardo Ferrando Bravo, director de la Facultad de Ingeniería y ex director del Metro. Hay quienes lo descalifican por un supuesto alejamiento de Juan Ramón de la Fuente, pero lo cierto es que Ferrando se halla en campaña y recientemente le organizaron una fiesta de cumpleaños a la que asistieron tres ex rectores, por lo menos un miembro de la Junta de Gobierno y otros personajes. Aun así, nadie puede asegurar que cuente con votos suficientes en la Junta.
En los últimos días y en diferentes medios han aparecido reportajes en los que invariablemente se da al doctor Narro como seguro ganador y apenas si se conceden escasas posibilidades al doctor De la Peña o a Ferrando Bravo, en tanto que a Diego Valadés lo descalifican por su actuación en torno al asesinato de Luis Donaldo Colosio, cuando era procurador general de la República en el gobierno de Carlos Salinas.
Tales reportajes, que parecen armados por la misma oficina, incorporan al grupo de precandidatos a Rosaura Ruiz Guerrero, secretaria de Desarrollo Institucional de la UNAM, quien no ha dirigido instituto o facultad alguna, requisito que ha sido rigurosamente acatado en otras elecciones pese a que no figura en la legislación.
Extrañamente relegado a los últimos lugares en los reportajes inducidos, en ocasiones con unas cuantas líneas, el doctor Fernando Serrano Migallón, director de la Facultad de Derecho, pareciera un desconocido para reporteros despistados. Pero no lo es, como cualquiera lo sabe.
Licenciado en economía y en derecho y doctor en historia por la UNAM, se inició en 1971 en la docencia universitaria, en la que por oposición obtuvo la cátedra de ciencia política y posteriormente la de derecho constitucional. Se ha desempeñado como comisionado de la Rectoría en las negociaciones con el sindicato de trabajadores administrativos y ha sido representante ante la Comisión de Normatividad de la ANUIES, miembro de la Comisión Organizadora de la Conmemoración del XL Aniversario de la Ciudad Universitaria y de la Comisión del Patrimonio Inmobiliario de la institución.
Ha sido también dos veces abogado general de la UNAM y desde el año 2000 director de la Facultad de Derecho, la que hoy trabaja con orden, rigor y creatividad. En este cargo promovió exitosamente la aprobación de un nuevo plan de estudios, estableció la preespecialización para adecuar los estudios al mercado de trabajo, amplió y mejoró notoriamente las instalaciones de la Facultad, incrementó los programas de intercambio académico internacional, desplegó una intensa actividad cultural y obtuvo para la Universidad, sin erogar un centavo, obra mural de María Izquierdo, de Pablo O´Higgins y Francisco Moreno Capdevila.
Serrano Migallón, profesor y miembro de la Junta de Gobierno de El Colegio de México, pertenece a la Academia Mexicana de la Lengua, a la Academia de la Investigación Científica y a la de Jurisprudencia y Legislación; es miembro del Sistema Nacional de Investigadores y autor de una decena de libros. Tiene experiencia administrativa y sabe para qué es la autoridad académica. Quienes informan a los reporteros en la UNAM deberían saberlo.