EL-SUR

Lunes 08 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

La tempestad perfecta

Florencio Salazar

Noviembre 17, 2025

No creo que ningún presidente se levante en la mañana pensando en cómo va a joder a México. Ernesto Peña Nieto.

Estamos frente a la tempestad perfecta, a la suma de problemas de diferentes causas, que pueden generar un conflicto complejo de difícil solución.
Es evidente que los tres órdenes de gobierno enfrentan diversidad de problemas, de manera que no hay territorio ausente de riesgos de gobernabilidad.
Los problemas nos rodean. Protestas de productores del campo, segmentos magisteriales, madres buscadoras, homicidios de alcaldes, quejas por la extorsión y la inseguridad y el paulatino alejamiento de la canasta básica del bolsillo.
Existe la creencia generalizada de que el Poder Ejecutivo lo constituyen la Presidenta de la República y su gabinete. No es así. El Poder Ejecutivo es único e indivisible y recae en la persona electa para ese cargo con el mandato de cumplir la Constitución.
Los secretarios de Estado son secretarios auxiliares del Ejecutivo para el despacho de los asuntos a su cargo, por lo cual pueden ser removidos libremente.
Se asume que el gabinete está integrado por personas calificadas para su buen desempeño y que cada uno de ellos es responsable de ejecutar programas y políticas y cumplir instrucciones en la ruta de resultados con rendición de cuentas.
La presidenta no puede gobernar con y desde La mañanera. En principio porque es un factor de polarización y la polarización confronta a los mexicanos. La razón es obvia: fue candidata de un partido, pero su deber es gobernar para todos. Ser incluyente en el eficaz servicio al desarrollo con unidad nacional.
Nuestra historia política es la constante confrontación por el poder desde el sectarismo, y así nos ha ido. Perdimos la mitad de nuestro territorio, se desprendieron las naciones de Centroamérica que por su voluntad se habían sumado a la Federación Mexicana, sufrimos invasiones, fue coronado un emperador austriaco, sufrido guerras civiles, la revolución armada…
Un etcétera de infortunio y seguimos sin aprender.
Si los problemas domésticos no son suficientes, el escenario internacional, especialmente con Estados Unidos –nuestro principal socio comercial–, no es el mejor pues México –desde el mandato de López Obrador– se ha alejado de la política multilateral.
Nuestro país se había caracterizado por una impecable política internacional, que le otorgó una reconocida autoridad moral. Ello permitió –ejemplo emblemático–, promover y suscribir el Tratado de Tlatelolco (1967), declarando a América Latina región libre de armas nucleares. Por ese motivo, el embajador mexicano Alfonso García Robles, recibió el Premio Nobel de la Paz (lo que muchos mexicanos ignoran).
En las actuales circunstancias nacionales parece que el Ejecutivo carece de colaboradores y los visibles son cuestionados. ¿En dónde están los asesores y expertos? ¿El trabajo en equipo? ¿Los vigías que advierten de los problemas y los operadores que los resuelven?
Se puede gobernar en la soledad reflexiva pero no en solitario. El peso que carga el Poder Ejecutivo es tan grande como la nación. Cuando los colaboradores no suman talento asfixian de mediocridad, enmohecen la maquinaria, paran el ritmo y la marcha se vuelve incierta.
Se necesita un golpe de timón para evitar la marejada de la ingobernabilidad.
Aún es oportuno.