EL-SUR

Sábado 06 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

La Tertulia de Gloria Luz

Florencio Salazar

Febrero 01, 2025

Leer un poema es oírlo con los ojos; oírlo es verlo en los oídos. Octavio Paz.

La poesía es como el agua, se abre paso a como dé lugar. En ocasiones parece desaparecer porque la habita un mundo de seres mágicos, que reaccionan con rapidez ante la voz convocante de quien puede tener la bipolaridad de la realidad y la imaginación.
Gloria Luz Gutiérrez tiene el asombro de los creadores. Licenciada en Literatura y haber impartido durante 20 años la materia, parece natural su paso a la promoción y divulgación de lo más bello del lenguaje. Además, su cercanía con la poeta María Mercedes Carranza fue probablemente el detonante de la poesía que vive y disfruta. La lectura, la escritura, la ronda del cenáculo es adictiva. Una forma milagrosa de poblar el mundo, nuestro mundo de imágenes, que impulsan a saber tanto cómo podamos comprender. De Caldas –la tierra originaria– a Bogotá, Gloria Luz trae a la poesía en la mano y la hace de todos.
Hace 24 años Gloria Luz fundó la Tertulia que lleva su significativo nombre. Desde entonces, el primer martes de cada mes, concurren a su llamado poetas, escritores, pintores, escultores, directores de cine, artistas, periodistas, libreros, editores, canta autores, diplomáticos… Una asamblea variopinta, que dialoga con el expositor de la noche, después de escuchar la sonoridad del verso, la musicalidad del canto, la experiencia transfigurada de la realidad.
Según Julián Pérez Porto y Ana Gardey (https://definición.de/tertulia/), el origen de la tertulia no es claro: “Fueron los españoles quienes difundieron la costumbre de este tipo de reuniones. Hay quienes creen que proviene del teólogo cristiano romano Tertuliano”. La teoría “más popular señala que las tertulias tienen su origen en las academias literarias del Siglo de Oro, como la Academia de los Nocturnos (en Valencia) y las reuniones en la Casa de Pilatos (en Sevilla).
Las Tertulias suelen especializarse, son temáticas. Tuvieron su auge hasta bien entrado el Siglo XX, ya que las familias se reunían en torno a un poeta o sus obras, alternando con barítonos, mezzosopranos e intérpretes diversos. En las tertulias el vals era el rey de los salones. Esa forma culta de socialización, se volvió halo de árboles añosos con el auge de los medios, especialmente televisivos.
Parecería fuera de época fundar una tertulia literaria al inicio del Siglo XXI, el siglo de la IV Revolución Industrial. Precisamente, ordenadores, celulares e IA, desafían la compactación del humanismo, que debe superar la vacuidad de las redes para no extraviar los sentidos en los malos hábitos digitales; evitar que la robótica subsuma la imaginación literaria; y que los algoritmos excluyan la belleza y amenacen el poder del arte de la comunicación.
Gloria Luz ha sido tocada por ese poder milenario de la lírica y consciente del desafío se lanza al indescifrable universo poético para emerger entre prosa y verso, distribuyendo los “prodigioso miligramos” de la palabra entre los asistentes a la bogotana tertulia, que trasciende fronteras al carecer de límites, igual a la poesía que la nutre.
Invitados fundadores han sido los poetas Álvaro Castaño Castillo, Juan Gustavo Cobo Borda, Jota Mario Arbeláez, José Luis Díaz Granados. El vigor de la tertulia atrae recordaciones y presencias, como la propia Gloria Luz menciona: “Desde José Asunción Silva y el modernismo hasta nuestros días, pasando por la Generación del Centenario, Los Nuevos, Piedra y Cielo, Mito, Nadaísmo, Generación sin nombre, y nuevas voces”.
La originaria de Caldas es un río poderoso que impulsa las corrientes significativas de la poesía latinoamericana: Darío, Neruda, Vallejo, Paz, Borges y Lezama, por citar a los más relevantes. Pero también se sumerge en los movimientos universales, como el Romanticismo, el Simbolismo, los poetas malditos, el expresionismo y las vanguardias. Gloria Luz expresa que, para su Tertulia, no hay liturgias indomables, pues ha tratado a la poesía desde perspectivas audaces. Para decirlo con sus palabras: “con el jazz, el rock y el vallenato; pero también el psicoanálisis, el suicidio, el erotismo, el amor, la noche, y todo aquello que carbura el alma, la enciende, la hace palidecer y ya desfalleciente la nutre de dolor para que resplandezca la poesía”.
La palabra se ha movido con el carácter atrevido de las estaciones de la sabana bogotana y han sido Mario Rivero, Nicolás Suescún, Federico Díaz Granados, Juan Felipe Robledo, Jaime García Maffla, Piedad Bonet, William Ospina, Ernesto Lumbreras, Ramón Cote, Guadalupe Morfín, Pedro Serrano, Juan Gabriel Vázquez, Evelio Rosero, Alfonso Sánchez Baute, Fernando Denis, Eduardo Langagne, Vicente Quirarte y Raúl Vallejo, entre otros, quienes han perturbado al lenguaje indeciso.
¿Quién es esta mujer de ademanes cordiales, de suavidad en la voz, capaz de convocar a jóvenes poetas y a poetas consagrados en nuestra riquísima lengua española? Sin desplantes, a través de su mirada de ópalo, se advierte el alma que la anima y anima a compartir, difundir y crear o, mejor todavía, a atrapar la poesía.
Desde el año 2006 fundó el Premio Nacional de Obras Inéditas, impulsando a quienes han sido creadores sin oportunidad de publicación. En ella todo es posible por su talento poliédrico. Los muchos reconocimientos recibidos en Colombia y en otras naciones de habla hispana –ha comentado– son para la poesía. Como embajador de México en Colombia (2007-2013), tuve oportunidad de saber de la calidez de su amistad y de su trascendente misión.
Sólo una muestra: El Consejo de Bogotá le entregó la Mención de Honor por el fomento y la promoción de nuevos talentos en la poesía; Reconocimiento México a la gestión y apoyo cultural; y la Condecoración del Orden al Mérito social colombiano Antonio Santos; Gran Cruz y Botón de Oro de Colombia; y condecoración La encomienda de la Orden de Isabel la Católica otorgada por el Rey Felipe IV de España.
La bonhomía de Gloria Luz irradia. En Colombia sinónimo de poesía es su nombre.