EL-SUR

Sábado 22 de Junio de 2024

Guerrero, México

Opinión

La tragedia de luchar por defender la naturaleza

Octavio Klimek Alcaraz

Octubre 08, 2022

Según la organización no gubernamental Global Witness, 200 ambientalistas fueron asesinados en todo el mundo en el 2021, lo que representa un promedio de casi cuatro personas por semana. Aunque los asesinatos de ambientalistas se redujeron en 2021 con relación al año anterior (227), un dato triste del informe es que más de tres cuartas partes de los ataques producidos ocurrieron en América Latina (157 asesinatos). En Brasil, Perú y Venezuela, el 78 por ciento de los ataques se produjeron en la Amazonía. (página electrónica: https://www.globalwitness.org/es/decade-defiance-es/).
Lo anterior, comunicó la ONG el pasado 29 de septiembre de 2022, en su informe anual Una década de resistencia. Diez años informando sobre el activismo por la tierra y el medio ambiente alrededor del mundo. La muy mala noticia es que el país más peligroso para los defensores de la naturaleza fue México, seguido de Colombia y Brasil.
Global Wittnes es una ONG sin fines de lucro. Fue fundada en 1993 y su “objetivo es un planeta más sostenible, justo e igualitario. Queremos que los bosques y la biodiversidad prosperen, que los combustibles fósiles permanezcan bajo tierra y que las corporaciones prioricen los intereses de las personas y el planeta”. Sus oficinas están en Londres, Washington y Bruselas y vive de donaciones.
La ONG lleva 10 años documentando la violencia contra los ecologistas. Un total de 1 mil 733 activistas fueron asesinados durante este período 2012-2021, el equivalente a un asesinato cada dos días. En esos 10 años Brasil acumula 342 asesinatos, luego le siguen Colombia (342 asesinatos), Filipinas (270), México (154), Honduras (117), Guatemala (80), India (79), República Democrática del Congo (70), Nicaragua (57), Perú (51), Venezuela (17), Indonesia (14), Paraguay (13), Tailandia (13), Camboya (10), entre los países más lastimados por este flagelo.
Entre los datos principales del informe, se indica que “México es el país con el mayor número de asesinatos registrado, con personas defensoras asesinadas cada mes, con un total de 54 asesinatos en 2021, frente a los 30 asesinatos registrados el año anterior. Más del 40 por ciento de las personas asesinadas eran indígenas y más de un tercio del total fueron desapariciones forzadas, incluidos al menos ocho miembros de la comunidad Yaqui”.
En México, Global Witness documentó un aumento a los ataques letales por tercer año consecutivo (18 y 30 asesinatos en 2019 y 2020 respectivamente). En los últimos 10 años tiene 154 casos documentados de ambientalistas asesinados. Señala que la mayoría de los asesinatos (131) ocurrieron sólo entre 2017 y 2021.
Indica la ONG que en México las desapariciones forzadas son frecuentes, así Global Witness registró 19 en 2021. Lo peor, indica el informe, es que la impunidad sigue siendo generalizada, más allá de que la mayoría de los delitos no se denuncian, sólo una mínima parte se resuelven. Señala que muchos factores concurren para tal impunidad, estos van desde poca capacidad hasta presupuestos estatales insuficientes para apoyar a las personas defensoras.
Después de los 54 asesinatos de ambientalistas en México, el triste segundo lugar, Colombia, registró una caída en los asesinatos, pasando de 65 en 2020 a 33 en 2021. En tanto que el tercer lugar, Brasil, tuvo un aumento en los ataques letales de 20 en 2020 a 26 en 2021. En el 2021, siguen Filipinas (19 homicidios), Nicaragua (15), India (14), República Democrática del Congo (8), Honduras (8), Perú (7), Guatemala (4), Venezuela (4), Ecuador (3), Argentina (1), Bolivia (1), Chile (1), Gabón (1) y Kenia (1).
El informe indica que la mayoría de los casos de asesinatos de ambientalistas (143), “están relacionados con conflictos por la tierra, incluidos los vinculados con cultivos ilegales y cambios en la tenencia de la tierra. La tierra es un factor clave de los ataques contra personas defensoras. Sin embargo, en muchos casos, no se informa sobre los motivos económicos detrás de la violencia relacionada con la tierra”.
Donde se pudo confirmar el tipo del sector detonante de los asesinatos se identifica primeramente a la minería e industrias extractivas (27 asesinatos), luego a la energía hidroeléctrica (13), la agroindustria (5), la explotación forestal (4), las carreteras e infraestructura (4), la pesca (2), la caza ilegal (1), y otro (1). Es decir “considerando los casos en que se pudo identificar un sector, poco más de una cuarta parte de los ataques letales se relacionaron con la explotación de recursos (madera, minería y agronegocios a gran escala) y represas hidroeléctricas y otras infraestructuras”.
Destaca el dato de que la minería, con 27 asesinatos, fue el sector “con la mayoría de los ataques en México (15), seguido de Filipinas (6), Venezuela (4), Nicaragua (1) y Ecuador (1)”.
Existe una cantidad desproporcionada de asesinatos de personas de pueblos indígenas, “con más del 40 por ciento de todos los ataques fatales dirigidos a pueblos indígenas, a pesar de que sólo representan el 5 por ciento de la población mundial.”
Asimismo, “alrededor de 1 de cada 10 de las personas defensoras asesinadas registradas en 2021 eran mujeres, casi dos tercios de las cuales eran indígenas”.
Otro dato indignante, es que Global Witness registró 12 asesinatos en masa incluidos tres en India y cuatro en México”.
En todo el mundo, los pueblos indígenas, los activistas ambientales y los conservacionistas están arriesgando sus vidas en la lucha contra el cambio climático y la pérdida de biodiversidad.
Los activistas en particular que se oponen a los megaproyectos mineros y energéticos, la ganaderización, la gran agricultura comercial con agrotóxicos, todas estas actividades impulsoras de deforestación y contaminación de suelos, aire y agua, son el objetivo de los asesinos.
Ellos son la primera línea de defensa contra el colapso ecológico que nos agobia, pero ellos mismos están bajo ataque y están sujetos a la violencia, intimidación, campañas de difamación y criminalización, que priorizan las ganancias sobre las personas y la naturaleza. Por ello, se debe garantizar a los defensores de la naturaleza un entorno libre de violencia.
P. D. Lamento profundamente los asesinatos que suceden todos los días en especial en mi querido Guerrero, mi solidaridad y condolencias con las familias de las víctimas que sufren estas tragedias. No entiendo a los violentos, que matan a personas como si fuera normal, se debe comprender que asesinar no es normal. Luchemos por la justicia, contra la impunidad, por la paz y el humanismo.